“Tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo a su reina y a su patria”

Siguiendo con la Guerra de África, en el libro ‘Crónica de la Guerra de África’, de Emilio Castelar, Francisco de Paula Canalejas, Gregorio Cruzada Villaamil y Miguel Morayta se publicaba entre las noticias de la campaña, esta misiva del padre de un soldado de nuestro Regimiento Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería, dirigida al coronel del Regimiento:

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

Señor coronel del regimiento de Farnesio, quinto de Caballería, primero de Lanceros. África.- Muy señor mío y de todo mi respeto:

Espero será V.S. tan amable que me dispensará al tener la osadía de molestarle; pero teniendo un hijo en el tercer escuadrón de su respectivo mando, que con el mayor placer mío está blandiendo la lanza contra las huestes musulmanas y al lado de su valiente y aguerrido coronel, el que con tanta bravura, decisión y arrojo cargó dichas huestes por varias y reiteradas veces, siendo el asombro y el terror de los agarenos, llenando de gloria nuestras armas españolas y el reinado de nuestra escelsa reina Isabel II.

Mi hijo Juan Martín, que, como le dije a V.S., se halla en el tercer escuadrón, hace mes y medio que no tengo noticias de si es vivo o muerto, pues desde la batalla del 1º de enero no he vuelto a saber nada de él, y espero de su bondad se sirva (si es vivo) decirle que escriba a su padre, y si es muerto tendrá V.S. la bondad de participármelo: que si bien es cierto que al amor de padre es natural el sentimiento y desgracia de un hijo, no por eso crea V.S. me arredraré: sí, lo sentiría, como que es un hijo de mis entrañas; pero al menos tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo a su reina y a su Patria, vilmente ultrajada por esos caribes africanos.

Tengo setenta y cuatro años, y si llegase el caso, me vería V.S. ocupar el puesto vacante de mi querido hijo (dado caso fuera muerto), y acometer a la morisma con tanto ardor y arrojo como pudiera hacerlo un joven de veinticinco años; pues aunque sexagenario, corre por mis venas la sangre española, la sangre de los Cides y Pelayos, y ayudado de mis pocas fuerzas, tendría el honor de contribuir a la realización del testamento de la augusta reina Isabel I para ayudar a su cumplimiento a nuestra soberana Isabel II.

Creo, señor coronel, será V.S. tan amable que me contestará lo más pronto que le sea posible, pues si V.S. tiene hijos y están ausentes, puede echar una ojeada y ver lo que padecerán al no saber de su señor padre.

Con este motivo, etc.- Alejo Martín, Cantalapiedra 14 de febrero de 1860.

Apenas leyó este patriótico y sentido escrito el marqués de Casa-Alta, a quien iba dirigido, contestó al desconsolado padre diciéndole que su hijo Juan Martín, no sólo continuaba en el mejor estado de salud, sino que se había portado tan bravamente que estaba propuesto para una cruz.”

2 comentarios en ““Tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo a su reina y a su patria”

  1. Jesús Higueras

    Cuánto deberíamos aprender de los que nos precedieron. Si no en valores, que me temo que es causa perdida (ya lo era en aquella España), al menos en la manera de expresarnos. Se supone que hemos avanzado en capacidad para comunicarnos, pero si leemos las cartas de esta gente, quedamos a la altura del betún en el uso (o maltrato) que hacemos de nuestra lengua.

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