Las corazas despliegan en San Gregorio

Un escuadrón del Regimiento, reforzado con elementos del de Plana Mayor y Servicios, desplegó en el campo nacional de maniobras y tiro “San Gregorio” de Zaragoza, entre los días 19 y 27 de febrero de 2019, en coincidencia con el ejercicio “Linaje artillero”, unas ‘alfas reunidas’ del Grupo de Artillería de Campaña VII, de la Brigada “Galicia” VII.

CNMT "San Gregorio" 2019
En la “Hoya del borracho”, a la espera de iniciar el movimiento. © Carlos Molero

Durante un par de días, estuve acompañando a los hombres y mujeres del Regimiento en este despliegue en San Gregorio, que se aprovechó entre otras muchas cosas, para refrescar la instrucción de tiro de las tripulaciones del Centauro con el armamento principal, el cañón de 105 mm.

En esas 48 horas, pude conocer cómo se franquea el río Ebro sobre pontones, el trabajo de los observadores avanzados de Artillería, cómo se pide un apoyo de fuego de artillería, o el efecto multiplicador en las capacidades de un escuadrón que puede proporcionar una patrulla de helicópteros de ataque. O cómo ponerse a cubierto de esta cuando, dentro de las incidencias que se inyectan en el ejercicio, los “Tigres” se convierten durante un rato en enemigos a la caza.

CNMT "San Gregorio" 2019
Jinete entre MGs. © Carlos Molero

Sin duda que, visto desde fuera, lo más espectacular es la sesión de tiro en el campo de tiro “Puig Amarillo”, donde por unas horas de la tarde, el aire se llena de estampidos sordos y explosiones, que se mezclan con el tableteo de las ametralladoras de los VAMTAC de la sección de vigilancia del escuadrón, a las que hacen coro los cañones Bushmaster de los VEC. Eso sí, todas las voces quedan aplastadas cada vez que el Centauro ruge con su cañón OTO Melara de 105 mm. Pero antes de que empiece el concierto, pasamos unos cuantos minutos en la caseta de Curdi, uno de esos incontables corrales, chozos, casas y parideras que sobreviven en ruinas al paso del tiempo en las 33.000 hectáreas del campo de maniobras y que sirven de referencias para no terminar perdido en esta especie de ‘non plus ultra’.

CNMT "San Gregorio" 2019
A la derecha del fogonazo, va el proyectil en vuelo. © Carlos Molero

Allí, se descarga la munición de los camiones que la han acercado desde el vivac del escuadrón, y se reparte entre las tripulaciones. Todo perfectamente empaquetado y etiquetado; así de primeras podría pensarse en realidad que lo que se están descargando son botellas de vino de gran reserva para un Gulliver sediento: su caja de madera, que se abre y muestra en su interior un embalaje cilíndrico negro que custodia la botella, de una añada imposible de identificar, algo así como 4C1/S70… Con mucha soltura y maña, los jinetes del Farnesio van desvelando la realidad; no son botellas sino proyectiles HEAT de 105 mm, que cargan sobre sus hombros como si tal cosa, para pasarlos por una escotilla siempre pequeña a los alvéolos de la torre del Centauro, donde reposarán hasta su último viaje.

CNMT "San Gregorio" 2019
HEAT, alto explosivo contracarro.

Batman, Marlboro, Cangrejos…

Ver el despliegue de un escuadrón de Caballería desde dentro es, en realidad, no ver el despliegue de un escuadrón de Caballería, sino intuirlo por las nubes de polvo e imaginarlo en tu cabeza, para lo que compones mentalmente un mapa al que añades elementos conforme los mensajes de radio se suceden por las mallas de transmisiones. Nos movemos con “Batman”, el jefe de la partida que progresa desde primera hora de la mañana por unos ejes que nos llevarán desde la Hoya del borracho hasta, más o menos, las casas bajas del Castellar.

Eso medido sobre el mapa en línea recta vienen a ser once o doce kilómetros; pero en la “guerra” se transforman en una distancia que no parece acortarse nunca, con continuos tiempos de espera en medio de ningún lugar, bajo el sol que reverbera sobre el blanco de los caminos, secos desde hace semanas.

CNMT "San Gregorio" 2019
Vehículo de Exploración de Caballería VEC TC-25 © Carlos Molero

Son tiempos de espera habituales, puesto que estamos aguardando a que las patrullas -Marlboro, Jolie, Cangrejos…- vayan alcanzando las líneas de coordinación para continuar con la progresión, y eso lleva su tiempo. Y además, esto es Caballería, el despliegue es amplio y sólo muy de cuando en cuando vemos alguno de los vehículos que toman parte en la maniobra. A nuestra retaguardia, siempre cerca y preparado, nos acompaña “Aybar” (¿o será con v?), el equipo de observadores avanzados del Grupo de Artillería de Campaña VII que tiene asignado hoy la partida.

El PREM

Esta, ahora, despliega en anillo, sobre las cotas dominantes para proporcionar la seguridad a un PREM -¡qué sería del Ejército sin las siglas y los sigloides!-, un punto de reabastecimiento y municionamiento que es utilizado por una pareja de helicópteros “Tigre” del Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA) I de Almagro (Ciudad Real), para realizar un repostaje en caliente; o sea, sin apagar los motores.

CNMT "San Gregorio" 2019
Helicóptero Tigre del Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA) I de Almagro (Ciudad Real), a punto de aterrizar para un reabastecimiento en caliente en un PREM, punto de reabastecimiento y municionamiento. © Carlos Molero

Después, y hasta que llegue el ocaso, la patrulla de aeronaves se convierte en un elemento más de maniobra a las órdenes de “Batman”. Vamos de nuevo hacia el norte, en medio de un tráfico continuo de comunicaciones, en las que los mensajes de “Batman” para “Jolie”, “Marlboro”, “Cangrejos” se cruzan con los de Delta Uno Uno para Bravo Mike Dos, para Bruma, para Ayvar… Resulta divertido esa especie de doble personalidad, en la que por unos momentos eres un personaje de comic de DC y de inmediato te conviertes en el señor Delta.

CNMT "San Gregorio" 2019
Y mañana, más. © Carlos Molero

Ahora, de repente, los helicópteros han “chaqueteado” y se han pasado al enemigo. La partida ha de adoptar las medidas de ocultación oportunas para evitar ser detectada por estos ícaros manchegos armados hasta los dientes y con ganas de pelea. Desde el puesto de mando móvil de “Batman”, podemos intuir el vuelo de los Tigres -el rumor de cuyos rotores se deja oír con mayor o menor intensidad entre los arbustos que nos ocultan de ellos- por las notificaciones que, de su posición, van “cantando” las distintas patrullas. Pero que no se confíen los aviadores del Ejército, que la partida del Farnesio no está inerme ante ellos; de hecho, los tiradores de precisión de “Cangrejos” los tienen a tiro de sus fusiles…

Río Ebro

Estos días de ejercicio se cierran con una nueva colaboración con otras unidades del Ejército de Tierra. Artillería, Aviación del Ejército… y ahora Ingenieros; en concreto con el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) nº 12, que tiene su acuartelamiento en Monzalbarba, un barrio a las afueras de Zaragoza con salida directa al río Ebro. Y eso vamos a hacer esta mañana: cruzar el río Ebro sobre pontones.

CNMT "San Gregorio" 2019
Siga la señal… © Carlos Molero

Primero, una marcha en columna de una hora hasta las inmediaciones de Alfocea, en el límite oeste del campo de maniobras, donde nos ponemos ya en manos de los primeros pontoneros. Ellos se encargan de reorganizar la columna con el orden de marcha con que cruzaremos el río: ligeros, camiones, VECs y Centauros. Además, explican las medidas de seguridad que han de adoptar las tripulaciones, y las que los propios ingenieros han tomado para que todo se desarrolle sin sobresaltos.

Cuando se llega a la orilla del río, el despliegue de los pontoneros transmite una sensación de control total: balizas, guías y centinelas que encaminan a la columna, embarcaciones y buceadores en el río listos para entrar en acción en caso de que alguien caiga al agua… Los pontones ya están instalados y el cruce se hace con rapidez, a pesar de que no vamos a más de 15 km/h.

CNMT "San Gregorio" 2019
Franqueo del río Ebro sobre pontones. © Carlos Molero

Salvado el obstáculo, dentro del acuartelamiento los ingenieros han preparado una “gymkana” para que la partida se instruya en el paso de obstáculos mediante el cruce de los distintos puentes en servicio en el Ejército de Tierra, esos que en los últimos meses se han desplegado en distintos puntos de España para paliar los daños producidos en las infraestructuras por crecidas de los ríos: puente Dornier, puente Bailey… Salida del acuartelamiento “Sangenís” de nuevo en columna, paso de los pontones y marcha de regreso al vivac en la Hoya del borracho, donde los rancheros han preparado un menú “infantil”, pues hay que desmontar cuanto antes el campamento para iniciar el repliegue.

El Aníbal nos va acercando poco a poco a la entrada del CENAD “San Gregorio”. En el retrovisor, en medio del traqueteo, se va alejando poco a poco La hoya del borracho. Nos vamos acercando a la salida del campo de maniobras,  y en el retrovisor, entre las nubes de polvo se van difuminando las siluetas de los vehículos y de los jinetes del Regimiento Farnesio, los últimos de una saga de soldados nacida en Flandes en aquella época en la que nunca se ponía el sol.

 

 

 

 

 

 

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