“Farnesio, por España, cabalga y carga”

Ese es el título del último cuadro que ha pintado el gran Augusto Ferrer-Dalmau. Lo ha entregado hace unas horas al centenario Casino de Madrid, de una de cuyas paredes cuelga ya para siempre. Una vez más, Ferrer-Dalmau ha dedicado sus pinceles al Regimiento Farnesio, en este caso a un lancero del Regimiento de Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería, con el uniforme reglamentario de 1860, a poco de concluir la Guerra de África. Puedes leer aquí una reseña del acto, del diario ABC

Así que aprovecho este momento para, por una parte, destacar la espléndida presentación organizada por el Casino de Madrid, llena de elegancia y de buen gusto. Por otra parte, la vibrante exposición que el coronel Soto hizo de su Unidad, el Regimiento Farnesio, que arrancó una prolongada ovación del público a su conclusión. Y por supuesto, el espectacular lancero a la carga que Don Augusto ha inmortalizado ya para siempre con el número 5 del Regimiento en el cuello de este veterano de guerra que, desafiante, embraza la lanza dando frente al enemigo.

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Presentación del cuadro “Farnesio, por España, cabalga y carga” en el Casino de Madrid. @ Embajada de Rusia en Madrid

Y ya de paso, pues recupero una carta de aquella época, de aquella guerra, que aparece mencionada en la página 187 de libro “Crónica de la Guerra de África”, que firman los señores D. Emilio Castelar, D. Francisco de Paula Canalejas, D. Gregorio Cruzada Villaamil y D. Miguel Morayta:

“El bravo coronel del regimiento de Caballería de Farnesio, marqués de Casa-Alta, ascendido a brigadier, ha recibido la siguiente carta, que con la mayor complacencia publicamos:

«Señor coronel del Regimiento de Farnesio, quinto de caballería, primero de lanceros.- África.- Muy señor mío y de todo mi respeto: Espero será V.S. tan amable que me dispensará al tener la osadía de molestarle; pero teniendo un hijo en el tercer escuadrón de su respectivo mando, que con el mayor placer mío está blandiendo su lanza contra las huestes musulmanas y al lado de su valiente y aguerrido coronel, el que con tanta bravura, decisión y arrojó cargó dichas huestes por varias y reiteradas veces, siendo el asombro y terror de los agarenos, llenando de gloria nuestras armas españolas y el reinado de nuestra escelsa  reina Isabel II.

Mi hijo Juan Martín, que, como dije a V.S., se halla en el tercer escuadrón, hace mes y medio no tengo noticia de si es vivo o muerto, pues desde la batalla del 1º de enero no he vuelto a saber nada de él, y espero de su bondad se sirva (si es vivo) decirle que escriba a su padre, y si es muerto, tendrá V.S. la bondad de participármelo: que si bien es cierto que al amor de padre es natural el sentimiento y desgracia de un hijo, no por eso crea V.S. me arredraré. Sí, lo sentiría, como que es un hijo de mis entrañas; pero al menos tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán, defendiendo a su reina y a su patria, vilmente ultrajada por esos caribes africanos.

Tengo setenta y cuatro años, y si llegase el caso me vería V.S. ocupar el puesto vacante de mi querido hijo (dado caso fuera muerto), y acometer a la morisma con tanto ardor y arrojo como pudiera hacerlo un joven de veinticinco años; pues aunque sexagenario, corre por mis venas la sangre de los Cides y Pelayos, y ayudado de mis pocas fuerzas tendría el honor de contribuir a la realización del testamento de la augusta reina Isabel I para ayudar a su cumplimiento a nuestra soberana Isabel II.

Creo, señor coronel, será V.S. tan amable que me contestará lo más pronto que le sea posible, pues si V.S. tiene hijos y están ausentes, puede echar una ojeada y ver lo que padecerán al no saber de su señor padre.

Con este motivo, etc.- Alejo Martín.- Cantalapiedra, 14 de febrero de 1860.»

Apenas leyó este patriótico y sentido escrito el valeroso Marqués de Casa-Alta, a quien iba dirigido, contestó al desconsolado padre diciéndole que su hijo Juan Martín, no sólo continuaba en el mejor estado de salud, sino que se había portado tan bravamente que estaba propuesto para una cruz.”

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“Farnesio, por España, cabalga y carga”. © Embajada de Rusia en Madrid

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