El día que el Regimiento salvó a los náufragos franceses de Trafalgar

Lunes, 21 de octubre de 1805. Al atardecer, una terrible tempestad se desata en el Golfo de Cádiz, tal y como habían anunciado los marinos españoles. Los buques que horas antes han estado cañoneándose con furia frente al cabo Trafalgar, tratan de capear el temporal o hacerse a algún puerto en el que fondear.

Uno de ellos es un francés, el Fogoso (Fougueux), un navío construido en 1785, de dos puentes y tres palos, 55 metros de eslora, casi tres mil toneladas de desplazamiento y artillado con 74 cañones, con una tripulación de 750 hombres bajo el mando del capitán Louis Alexis Baudouin. En realidad, para esas horas de la tarde, poco queda de ese Fogoso. Situado en la vanguardia del despliegue táctico de la flota combinada hispano-francesa, ha sufrido tremendos daños en el combate de Trafalgar, hasta el punto de quedar completamente desarbolado y sin maniobra. Restan a bordo más de 500 hombres, heridos, además de 30 británicos pertenecientes a la dotación del navío de línea HMS Temeraire, que está tratando de remolcar al Fogoso hacia Gibraltar.

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La batalla de Trafalgar, del pintor francés Auguste Mayer (1805 – 1890)

En un momento determinado, la amarra se suelta; y el Fogoso, sin capacidad de maniobra, queda a merced de la tempestad, sin rumbo, hasta terminar estrellándose contra el islote del castillo de Sancti Petri, que dista poco más de mil metros de la costa. Con el casco destrozado, y numerosas vías de agua, el Fogoso se hunde irremediablemente, llevándose consigo la vida de alrededor de 560 hombres.

Cerca de allí, en lo que hoy es la playa de Camposoto, a las afueras de Cádiz, ocho hombres son testigos impotentes de la tragedia. Son Manuel Quimones, Gabriel Martínez, Manuel Cárdenas, Rafael Moras, Miguel Ponce, Antonio Salamanca, Florentino Aguirre y Antonio María Manso. Manso es alférez, manda una patrulla del Regimiento de Caballería Farnesio, 6º de Línea. Ponce, Aguirre y Salamanca son cabos, y Quimones, Martínez, Cárdenas y Moras, soldado del Farnesio. Se hallan desplegados, con otras patrullas del Regimiento, en las playas que van desde Sancti Petri hasta Torregorda, prácticamente a las afueras de Cádiz, en cumplimiento de las órdenes de las autoridades militares del departamento, para proporcionar ayuda a los supervivientes de la batalla que puedan lograr llegar a tierra.

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Islote y castillo de Sancti Petri, junto al que permanece hundido el buque francés “Fogoso”. Arriba, a la izquierda la playa de Camposoto, en la que permanecían desplegadas patrullas del Regimiento Farnesio, 6º de Línea. La foto es del blog “Castillo de Sancti Petri”. http://castillosanctipetri.blogspot.com/2015/10/c.html

En medio de la furiosa tormenta que a esas horas descarga implacable en el mar y en la costa, los ocho hombres de Farnesio observan atónitos cómo milagrosamente una balsa improvisada, una jangada, se acerca maltrecha hacia la playa con algunos supervivientes del Fogoso.

El alférez Manso, entonces, ordena a su patrulla introducirse a caballo en las bravas aguas del Atlántico, que en ese momento baten con toda su furia, hasta donde las olas lo permiten, y logran -arriesgando su propia vida- rescatar a dieciocho tripulantes del hundido Fogoso, a quienes llevarán a tierra a lomos de sus cabalgaduras, y una vez allí, les abrigarán con sus propias ropas antes de trasladarles en caballo y calesas a un ventorrillo de las inmediaciones (quizás el Ventorrillo del Chato tal y como sugieren en este enlace), donde a expensas del alférez, se les proporcionará algo de queso, pan y vino. Otros dos supervivientes son rescatados en semejantes circunstancias por otra patrulla, que en este caso manda el alférez José Fernández de Castro.

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¿Fueron auxiliados aquí los supervivientes del “Fogoso” el 22 de octubre de 1805? Vista aérea de las playas de La Cortadura y de Camposoto (al fondo), con el Ventorrillo del Chato en primer plano. La foto viene publicada en Cadiznoticias.es https://cadiznoticias.es/ciudadanos-propone-se-ejecute-sendero-peatonal-ventorrillo-chato-molino-del-rio-arillo/

Días más tarde, el 13 de noviembre de 1805, el coronel del Farnesio, José Manso, que ha estado en la costa de la isla de León dirigiendo a sus hombres, remite un escrito al inspector de la Caballería, Diego Godoy, en el que le explica con detalle las labores que, guiadas por el sentimiento de humanidad, ha ejecutado su Regimiento en la costa gaditana:

Cuando veo dado al público y elevado al superior conocimiento del Señor Generalísimo de Su Majestad el aprecio que ha merecido el Regimiento de Infantería de Zaragoza por la parte con que contribuyó en auxilio de los náufragos de resultas del combate del 21 del próximo mes pasado, y que no se hace mención de la eficacia y esmero con que el Regimiento de Caballería de Farnesio, 6º de Línea que está a mi cargo, no solo fue el primero, sino el único que prestó los socorros más oportunos en favor de los infelices náufragos en toda la extensión de la playa de Levante, que media desde el castillo de Sancti-Petri hasta pasada Torregorda, con dirección a Cádiz: creo de mi obligación deber noticiar a Vuestra Excelencia que todo el Regimiento no descansó en los días y noches subsiguientes al combate, con el muy piadoso de socorrer a sus semejantes y custodiar los efectos que el mar arrojó, según mis prevenciones como jefe del Cuerpo y Comandante de las Armas de que estoy encargado, y que felizmente empezaron a tener efecto en la medianoche del día 22 en que el alférez Don Antonio María Manso, con una de las patrullas que corría la playa, logró sacar de entre las olas, y cuanto permitían meterse con los caballos en el mar, a 18 hombres de la tripulación del navío francés “el Fogoso” o Caballo Blanco, que fue el primero que naufragó en dicha costa, saliendo exánimes, y en cueros los más de ellos, los abrigó con la ropa de los soldados y la suya, conduciéndolos en los caballos a un ventorrillo, y a sus expensas se les suministró vino, pan y queso, siendo conducidos desde allí a Cádiz 15 de ellos. Fueron socorridos igualmente y por otra patrulla 2 náufragos que el alférez Don José Fernández de Castro, sin estar destinado a este servicio por entonces, compareció y se halló en tan buena razón que, recogidos los náufragos, los condujo al cuartel que ocupa su compañía, poniéndoles en carros y dándoles alimentos. De estos primeros acaecimientos, di parte el día 23 al excelentísimo señor comandante general de la provincia, cuya superior atención ocupada en gran cúmulo de asuntos, ni le permitieron contestarme ni tenido presente este particular servicio (aunque propio de su deber) con que ha contribuido dicho Regimiento; bien notorio al excelentísimo señor comandante general de dicho departamento, a los demás generales que aquí residen, y toda esta población, como diariamente me lo han manifestado, en elogio de la oficialidad y tropa, como testigos oculares de su incesante trabajo en la playa, conduciendo en sus caballos y calesas cuantos lograron salir a la orilla del mar y custodiando los fragmentos y efectos de los navíos perdidos, que hasta este día continúan en este encargo. Y aunque estos hechos por su publicidad no necesitan de prueba, el adjunto oficio del excelentísimo señor Don Juan Joaquín Moreno, comandante general de este departamento, dará idea a Vuestra Excelencia de lo que expongo en esta única representación para conocimiento de vuestra excelencia y que tenga la bondad de elevarla al del excelentísimo señor generalísimo para los efectos que gradúe la alta penetración de vuestra excelencia, y no carezca este Cuerpo que tengo la honra de estar a su cabeza (como vuestra excelencia a la de todos) de la satisfacción que le resultaría no viendo sepultado en el olvido o silenciado el cumplimiento en sus deberes en crédito de su celo para el mejor servicio del Rey y del Estado. Dios guarde a vuestra excelencia muchos años. En la Isla de León, 13 de noviembre de 1805.

Carta del coronel Jose Manso
Copia de la carta del coronel del Regimiento de Caballería de Farnesio, 6º de Línea al inspector de la Caballería, Diego Godoy, con fecha 13 de noviembre de 1805. Se encuentra depositada en la biblioteca de la Real Academia de la Historia.

Posteriormente, el 22 del mismo mes, es el comandante militar del departamento de Cádiz, Juan Joaquín Moreno de Mondragón y D’Hontlier, quien dirige un escrito, en este caso, al mismísimo “Príncipe de la Paz”, Manuel Godoy, en el que se refiere a las labores desempeñadas por los oficiales y tropa de los Cuerpos de Infantería y Caballería del Ejército, y destaca que “todas las tropas que se emplearon en el socorro de los náufragos en estas costas, han desempeñado a porfia sus deberes con la mayor actividad, constancia, patriotismo y humanidad”. Entre ellas, cita a las patrullas del Regimiento de Farnesio, 6º de Línea, en Sancti-Petri.

Gracias a la colaboración del Archivo Militar de Segovia, es posible acceder a las hojas de servicio de tres de aquellos ocho hombres que componían la patrulla del Farnesio que socorrió a los franceses supervivientes del “Fogoso” en tan infernal jornada, así como la del alférez Fernández de Castro:

Antonio María Manso.- Nacido en el país de Castilla La Vieja en 1784, ingresa en el Regimiento Farnesio, 6º de Línea como cadete el 16 de julio de 1796. Asciende a portaestandarte el 28 de enero de 1801, a alférez el 16 de marzo de 1804 y a teniente, el 23 de julio de 1808. Obtiene el grado de capitán el 11 de agosto de 1808 y el empleo de ayudante el 30 de abril de 1809. Obtiene el grado de teniente coronel el 3 de julio de 1809 y el empleo de capitán efectivo el 26 de septiembre de 1809.

En su hoja de servicio fechada en 1812, se dice que era de calidad conocida y buena salud. De valor acreditado, de mucha capacidad y aplicación, y de buena conducta.

Toma parte en la Guerra de las Naranjas en Portugal en 1801; y posteriormente en la Guerra de la Independencia contra los franceses. Su hoja de servicio detalla que, en esta campaña, participa en los primeros combates contra el invasor en julio de 1808 en Villanueva de la Reina, Arjona, Mengíbar y en la victoriosa batalla de Bailén. Estará además en las operaciones en La Mancha en 1809, incluida la batalla de Ocaña. Forma parte del escuadrón maniobrero del Regimiento, que protege a las fuerzas españolas que se repliegan por el Camino Real hacia Sierra Morena, en especial un batallón de las Reales Guardias Españolas que, en formación de cuadro, viene defendiéndose de la Caballería francesa. Siguió en el repliegue del Ejército español hacia los reinos de Jaen y Granada, desde donde, sin recibir ninguna orden en concreto, se traslada a la isla de León para quedar como agregado en el Regimiento de Caballería de Calatrava.

Bailén 1808
La batalla de Bailén, de Augusto Ferrer-Dalmau

Obtuvo el retiro en clase de agregado en la plaza de Cartagena, con un sueldo mensual de 336 reales y 22 maravedíes, causando baja en el Regimiento Farnesio en la revista de agosto de 1812.

Antonio Salamanca.- Este soldado de Farnesio nace en Santaella (Córdoba), e ingresa como soldado el 10 de junio de 1799. Siempre en el Regimiento de Caballería Farnesio, 6º de Línea, asciende a cabo 2º el 15 de febrero de 1803, y a cabo 1º poco más de un año después, el 24 de noviembre de 1804. Su último ascenso, a sargento 2º, tiene fecha de 1 de mayo de 1809.

Consta en su hoja de servicio que era de calidad honrada y tenía buena salud.

Entre sus méritos de guerra, figura su participación también en la Guerra de la Independencia, que comienza en mayo de 1808. Está presente en las mismas batallas iniciales que su alférez Manso: Villanueva de la Reina, Arjona, Mengíbar, Bailén. Sigue con el Regimiento hacia Madrid y Navarra, y posteriormente combate en numerosas acciones y reconocimientos en La Mancha (Minaya, Yebenes, Ciudad Real, Consuegra, Mora, Villamanrique del Tajo, San Clemente, Almonacid, Ocaña…) Forma parte del escuadrón maniobrero del Regimiento, y asiste a la sorpresa de Torralba el 28 de junio de 1809. Además, participa también en las operaciones de protección de la retirada hacia Sierra Morena y los reinos de Jaén, Granada y Murcia, de las que se menciona su participación en la acción de Baza el 3 de noviembre de 1810.

Figura en su hoja de servicio que deserta con armas, caballo e intereses el 13 de marzo de 1812.

Florentino Aguirre.- Nacido en Rueda (Valladolid) en 1782, sienta plaza como soldado del Regimiento de Caballería Farnesio, 6º de Línea el 14 de abril de 1800. Asciende a cabo 2º el 17 de marzo de 1804 y a cabo 1º el 13 de marzo de 1806. Su siguiente promoción, a sargento 2º, está fechada el 14 de septiembre de 1808, pero ya como integrante del Regimiento de Granaderos a Caballo de Fernando VII, en el que también asciende a sargento 1º el 14 de mayo de 1809.

Caballería
Oficial de Caballería de Línea (1807), de Augusto Ferrer-Dalmau

De él, se informa en su hoja de servicio que era de calidad honrada y salud robusta. De valor acreditado, regular aplicación, suficiente capacidad y buena conducta. En 1810, andaba soltero.

De sus méritos militares, habla su hoja de servicio que participa en la Guerra de las Naranjas de 1801, y en la Guerra de la Independencia, también en los combates de Villanueva de la Reina, Mengíbar y Bailén, en los que fue herido dos veces. En esta campaña, toma parte también en las operaciones en La Mancha.

Vuelve al servicio en Valladolid en el año 1834, tras ser nombrado de oficio por el marqués de Nevares como teniente para el mando de una compañía de Caballería de los Cuerpos Francos de Seguridad para perseguir a las facciones carlistas en Castilla La Vieja. En este servicio, permanece durante dos años, antes de ser propuesto para tomar el mando como comandante del Escuadrón Franco de Burgos del Ejército de Operaciones del Norte en 1837, tras la revista de inspección que le pasa el brigadier D. Antonio González Anleo, que encuentra al escuadrón en estado de “completa desorganización patentemente demostrada por la revista de inspección.”

…los empleos de Plana Mayor de los cuerpos francos han de recaer en individuos que hayan servido en el Ejército, y que tras consultar su hoja de servicio, pasada por el capitán general de Castilla La Vieja, se observa que sólo lo ha hecho en el escuadrón franco de Castilla La Vieja.

Entre la documentación anexa a la hoja de servicio de Florentino Aguirre, se conserva la respuesta, con fecha 27 de mayo de 1837,  que el Inspector General de la Caballería, Valentín Ferraz, da a la propuesta del nombramiento hecha por el General en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte, denegándolo con el argumento de que los empleos de Plana Mayor de los cuerpos francos han de recaer en individuos que hayan servido en el Ejército, y que tras consultar su hoja de servicio, pasada por el capitán general de Castilla La Vieja, se observa que sólo lo ha hecho en el escuadrón franco de Castilla La Vieja.

Bataille_d'Ocaña,_19_novembre_1809
La batalla de Ocaña

No obstante, da la impresión de que finalmente sí fue nombrado comandante jefe del escuadrón de Burgos, pues se conserva otro escrito, en este caso del Ministerio de la Guerra, dirigido al capitán general de Castilla La Nueva, que dice:

“He dado cuenta a Su Majestad la Reina Gobernadora del expediente instruido en este Ministerio de mi cargo sobre la instancia de Doña Juana de Raxoy, viuda de D. Florentino Aguirre, comandante que fue del escuadrón franco de Burgos, en solicitud de que se le expida el Real Despacho de aquel empleo, que debió ser extendido  a favor de su citado esposo. Enterada Su Majestad, y en vista de la propuesta que hizo el Señor General en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte consultando al expresado D. Florentino Aguirre para el referido empleo de comandante de dicho escuadrón, se ha dignado Su Majestad aprobar este empleo y mandar se expida a la interesada el competente Real Despacho con la antigüedad de 17 de marzo de 1837. De Real Orden, lo traslado a Vuestra Excelencia para su conocimiento a su oficio del 17 del actual. Dios guarde a V.E. muchos años. Madrid, 27 de marzo de 1839. Alaix.”

José Fernández de Castro.- Nacido en Tarrasa (Cataluña), en 1785, ingresa como cadete el 16 de junio de 1797 en el Regimiento de Caballería del Algarve, para pasar al de Farnesio tras su ascenso a portaestandarte el 21 de agosto de 1802. Alférez el 6 de noviembre de 1804, adquiere el grado de teniente el 11 de agosto de 1808 para serlo efectivo el 16 de septiembre siguiente. El 9 de marzo de 1809 logra el grado de capitán, y asciende a ayudante el 30 de abril de 1809. Como capitán efectivo es nombrado el 19 de octubre de 1809. Aparece en su hoja de servicio como retirado el 30 de septiembre de 1809 y vuelto al servicio el 1 de julio de 1814.

A finales de 1814, se le reconoce como oficial de valor acreditado, mucha aplicación y capacidad y buena conducta. Un hombre casado, de calidad noble y robusta salud.

1808
Este era el aspecto de los jinetes del Regimiento de Caballería de Farnesio, 6º de Línea en 1805

En cuanto a sus méritos militares, figura su participación en la Guerra de la Independencia de 1808, al igual que sus compañeros de peripecia en las playas de Cádiz. En las primeras acciones en Villanueva de la Reina, Arjona, Mengíbar y Bailén, así como en las operaciones en el Ebro y posteriormente también en La Mancha, siendo en las más de las ocasiones comandante de la guerilla del Regimiento. Gravemente herido en la batalla de Ocaña el 19 de noviembre de 1809, es cogido prisionero y trasladado a un hospital de Madrid, desde el que posteriormente se escapa y se reintegra al Ejército.

Anexo a su hoja de servicio, figura un documento fechado en 1819 del que se deduce que José Fernández de Castro, por aquel entonces teniente coronel, solicitaba su ascenso a coronel, justificándolo en que no se había tenido en cuenta su comportamiento en la acción de Villamanrique, en la víspera de la batalla de Ocaña, en la que se le dio por muerto.

Según la documentación de la época que se cita en el expediente, el coronel del Farnesio informa de la muerte en Ocaña de Fernández de Castro al general Lacy, a cuyas órdenes se hallaba en ese momento; y que posteriormente, el 5 de junio de 1810 da el coronel un nuevo parte según el cual “el dicho oficial arribó a la playa de Valencia habiéndose fugado de entre los enemigos en Madrid, y se hallaba curando de las heridas que recibió.” Añade que la vacante de ayudante de Fernández de Castro está ya ocupada por el capitán Gaspar Fernández de Bobadilla, pero que puede, sin embargo, pasar a mandar la tercera compañía del Regimiento, que es la que tenía antes de caer prisionero, y así fue aprobado.

La marcha de los Ingenieros
“La marcha de los ingenieros”, de Augusto Ferrer-Dalmau. El Regimiento de Ingenieros Minadores fue la primera unidad militar española que se levantó en mayo de 1808 contra la invasión francesa.

En agosto de 1811, por estar inútil de resultas de sus heridas en acción de guerra, solicita el retiro, para lo que se le apoya la instancia con el sueldo y grado de teniente coronel, empleo éste último que sin embargo, no obtiene.

El caso es que, bien porque hubiese mejorado de sus heridas o no disfrutase en esa situación de retiro, se presenta de nuevo ante el general Lacy, quien lo agrega a su ejército en calidad de capitán vivo de Caballería y lo elige como su ayudante de campo, decisión que aprueba posteriormente el Gobierno por Real Orden de 27 de mayo de 1813.

En 1814, solicita se le expida un nuevo real despacho de capitán del Regimiento Farnesio; sin embargo, el Gobierno entiende que no se encuentra ya en estado de continuar en servicio, por lo que se considera muy conveniente, por el contrario, que se le expida de nuevo su real despacho de retiro, con destino en la ciudad de Burgos, “con opción también a la futura del empleo de Administrador de Correos de dicha ciudad, conforme tenía solicitado”. A consecuencia de este informe, en 3 de junio de 1815 obtuvo Castro el retiro y agregación al Estado Mayor de Palma, en Mallorca, como también el grado de teniente coronel. Y después se le dio esta gracia al Estado Mayor de Valladolid, con permiso de residencia en Burgos.

Por todo ello, el Ministerio de la Guerra, con fecha 13 de diciembre de 1819, entiende que ya se han reconocido los méritos de guerra del teniente coronel José Fernández de Castro al pasarle a la situación de retiro con el sueldo de 900 reales mensuales y el ascenso a teniente coronel, no considerándose, pues, de justicia su ascenso a coronel.

Cruz de San Fernando de 1ª clase

Finalmente, figura un apunte en la hoja de servicios de Fernández de Castro, fechado en 1821, según el cual el 1 de agosto, “reclamó la Asamblea de la Orden de San Fernando la hoja de servicios de este oficial para poder calificar el mérito que había contraído para hacerse acreedor a la cruz de dicha orden que pedía.”

Cruz de San Fernando
Cruz de San Fernando, de 1ª clase, sencilla. La foto es de la Biblioteca Virtual del Ministerio de Defensa. http://bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/consulta/registro.cmd?id=40073

Y en efecto, en la recopilación de caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando, publicada en 2011 por el Ministerio de Defensa, aparece en el volumen I del Arma de Caballería el capitán José Fernández de Castro, como poseedor de la cruz de 1ª clase, sencilla, concedida por Real Cédula de 19 de octubre de 1822, por su valor y las heridas recibidas durante la Guerra de la Independencia.

Jose Napoleon
El rey José Bonaparte en Cádiz, de Augusto Ferrer-Dalmau

El coronel José Manso continuaría unos años más al mando del Farnesio, 6º de Línea, hasta febrero de 1809, en que aquejado de una grave enfermedad, pasa a convalecer en Linares (Jaén), donde moriría pocos días después.

En cuanto al navío Fogoso, en los años 90 un buceador se topó por casualidad con lo que terminó por ser el pecio a nueve metros de profundidad. En estos años, se han realizado varias campañas de arequeología submarina que han sacado a la superficie objetos variados del buque. Lo puedes ver en este enlace de la revista National Geographic.

Por último, una petición personal. Si te animas, tal vez podías hacer realidad aquel deseo para su Regimiento Farnesio que el coronel Manso expresaba en su carta de 1805 -“la satisfacción que le resultaría no viendo sepultado en el olvido o silenciado el cumplimiento en sus deberes “- y difundir esta pequeña historia dentro de tus posibilidades 😉

 

 

 

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