¿Quién fue Jorge Cristián, el “Príncipe de Hersemburgo”?

Entre los miles de documentos de los Archivos Generales del Reino de Bélgica, en Bruselas, se conserva una conformidad que dice haberse despachado “otra patente al Príncipe de Ombergh en Mons a 7 de marzo de 1649 de Maestre de campo de un tercio de Caballería que se ha de formar con cinco compañías de caballos, a saber, la del dicho maestre de campo, la del capitán La Haut, su sargento mayor, y las de los capitanes Croy y Andres Coog”.

Patente Ombergh
Conformidad para la patente de maestre de campo al príncipe de Ombergh.

Y de Bruselas, saltamos a Madrid, a la Real Academia de la Historia, entre cuyos fondos se custodia la colección “Salazar y Castro”, un gigantesco archivo de documentos oficiales que abarca desde la Edad Media hasta la primera mitad del siglo XVIII. Entre esa infinidad de papeles, nos interesa fijarnos en uno en concreto, una carta con fecha de 3 de agosto de 1653, archivada en el volumen A-94 -dedicado a la correspondencia del landgraviato de Hessen-Homburg-, que en el índice viene resumida de esta manera: “Carta de Jorge Cristián, landgrave de Hessen-Homburg, a Luis Méndez de Haro, en la que se queja de que el archiduque de Austria, Leopoldo Guillermo, haya dispuesto del mando de su regimiento de Caballería de Flandes”.

Retrato del landgrave Jorge Cristián de Hessen-Homburg. Fuente: Wikipedia

Ambos documentos nos pueden interesar porque, de alguna manera, marcan el comienzo y el final del servicio a las armas reales de este príncipe alemán, Jorge Cristián, primer maestre de campo de aquel tercio que se iba a crear en Flandes con cinco compañías de caballos y que, con el tiempo, se ha convertido en nuestro actual Regimiento de Caballería “Farnesio” 12. Y de paso, nos permiten rectificar la identidad de ese “Príncipe de Ombergh”, al que durante muchos años se ha identificado como Federico II de Hessen-Homburg, primer maestre de campo del “Farnesio”. No fue a Federico, sino a su hermano mayor, Jorge Cristián, a quien se concedió la patente para el mando del tercio de Caballería.

El landgrave Jorge Cristián fue un personaje peculiar, muy de su época, y tenemos la suerte de que una historiadora alemana, Margarete Hintereicher, dedicase en 1985 un minucioso estudio a su biografía, lo que nos permite conocer muchos detalles y vicisitudes de la vida de este príncipe protestante que sirvió bajo las banderas de los Austrias en Flandes, se convirtió al catolicismo en 1651, viajó a España en busca de mejorar su posición, y por discrepancias sobre el tratamiento que había de recibir por parte del rey Felipe IV, terminó alistándose en el bando francés.

Caballería en Flandes, siglo XVII. Óleo de Augusto Ferrer-Dalmau

Conozcamos, pues, a quien fue el primer jefe que tuvo nuestro Regimiento Farnesio. Jorge Cristián de Hesse-Homburg nace el 10 de diciembre de 1626 en la actual ciudad de Bad Homburg vor der Höhe, que se encuentra a unos kilómetros al norte de Frankfurt (Alemania). Es el cuarto de los seis hijos del matrimonio formado por Federico, primer landgrave de Hessen-Homburg, y Margarita Isabel de Leiningen-Westerburg. Jorge Cristián no ostenta el título de landgrave de Hessen-Homburg hasta el año 1669, fecha en que le compra el landgraviato a su hermano mayor Guillermo Cristóbal, si bien en la documentación española aparece siempre mencionado como príncipe de Omburch, de Ombergh, o de Omburgh.

Es Hessen-Homburg, en su origen, un pequeño landgraviato surgido en 1622 por decisión del landgrave Luis V de Hesse-Darmstadt, estado vasallo del Sacro Imperio Romano Germánico, de ceder a su hermano Federico la autoridad civil sobre esa parte del territorio de Hesse. Federico I es landgrave de Hessen-Homburg hasta su muerte en 1638, quedando entonces al frente del principado su viuda Margarita Isabel hasta 1648, en que es nombrado landgrave su tercer hijo, el ya citado Guillermo Cristóbal.

Con poco más de 20 años, Jorge Cristián pasa a servir en el Ejército del rey Felipe IV en Flandes. Su biógrafa Margarete Hintereicher sostiene que su alistamiento se debe a las gestiones que su primo Jorge II de Hesse-Darmstadt hace ante el gobernador de los Países Bajos, Leopoldo Guillermo de Habsburgo. Tal vez pueda extrañar la presencia de hombres de armas alemanes en los Ejércitos de los Austria, mas hay que tener en cuenta que el Sacro Imperio pasó por herencia a la Corona de España con Carlos I.

En esas tierras, desde entonces, se van reclutando tropas para las guerras que sostiene el emperador y sus descendientes. Con el paso de los años, y en especial en el siglo XVII, la recluta se ampliará a zonas del norte de Alemania, en los principados y obispados de religión protestante. Recluta que dará lugar a la distinción entre alemanes “altos” (los procedentes de zonas católicas) y “bajos”, de religión protestante, tal y como explica el historiador italiano Davide Maffi en su libro “En defensa del Imperio”.

Esa captación tiene dos objetivos. Por una parte, reforzar el dispositivo militar de la Corona de España; y por otra, evitar que esas fuerzas militares puedan ser puestas al servicio del rey de Francia, el principal enemigo de España. La presencia de alemanes en las filas del Ejército de Flandes no es, ni mucho menos, testimonial. El mismo Maffi explica que en diciembre de 1649, por ejemplo, la Infantería en Flandes está formada por 46.176 soldados, de los cuales 14.607 -es decir el 31,63 por ciento- son de origen alemán.

Patente de capitán

Pero volvamos a Jorge Cristián. El primer documento oficial que se conserva de su vida militar al servicio de España es la patente de capitán que se le concede en Bruselas el 21 de diciembre de 1648, para el mando una compañía de cien caballos-corazas que se encuentra vacante tras el deceso de su titular, el conde de Estrée. Este conde era Claude François d’Ongnies, uno de los muchos jefes de Caballería muertos en la batalla de Lens, en agosto de ese mismo año. Precisamente el deficiente empleo del Arma en esa batalla animará definitivamente al rey Felipe IV a agrupar sus compañías de Caballería en tercios, uno de los cuales -como veíamos al principio- queda al mando de Jorge Cristián de Hesse-Homburg. Tiene en ese momento 22 años.

Firma autógrafa del landgrave Jorge Cristián de Hessen-Homburg

El tercio de nuestro príncipe de Hessen-Homburg formará parte de la que, en las relaciones y documentos de la época, se denomina Caballería de Saint Omer y Aire, por tener sus acuartelamientos en las ciudades de Saint Omer y Ayre-sûr-la-Lys, en el actual departamento francés del Paso de Calais. Incluso en la relación de la campaña de Flandes del año 1650, que el secretario de avisos secretos de guerra Juan Antonio Vincart envía al rey Felipe IV, se puede leer una mención al tercio de Hessen-Homburg entre las primeras fuerzas que acuden a sitiar la plaza de Mouzon: “En esto, el marqués de Molenguien, habiéndose separado del Ejército, con la brigada de Don Baltasar Mercader, los Regimientos de Caballería del Príncipe de Omburch, del Príncipe de Guildeben…” Como curiosidad, dicho lugar, Mouzon, aparece mencionado en el himno del Regimiento Farnesio, compuesto en 1949, y si algún lector se lo sabe o lo ha cantado alguna vez, le resultará familiar: “¡Vivan los escuadrones de Farnesio, que triunfaron en Flandes y en Monzón!” (sic).

Relacion 1650
Página 70 de la “Relación de los sucesos de las Armas de Su Majestad en Flandes” del secretario Juan Antonio Vincart, correspondiente al año 1650. En el párrafo derecho, hay una mención al Regimiento de Cavallería (sic) del Príncipe de homburch

En 1651, y por motivos que nunca se aclararon, el príncipe Jorge Cristián se convierte al catolicismo, tomando los servicios espirituales de un jesuita francés, el canónigo Jean Arnauld. En noviembre de ese mismo año, Jorge Cristián envía una carta al rey Felipe IV, fechada en el campo cerca de Mons, en la que le informa de su conversión y le insiste en su voluntad de servir al Rey Católico: “Si bien es verdad que me he preciado siempre de muy obediente servidor de Vuestra Majestad, ahora me queda mayor confianza y eficacia de servirla, con los felices sucesos y gloriosos efectos que me puedo prometer de la divina que por su misericordia infinita me tiene alumbrado con la Santa Fe Católica Apostólica y Romana […] necesito de suplicar a Vuestra Majestad sea el norte, y amparo mío, y me haga dichoso en todo, mandome con especial favor en las ocasiones que siempre estimare las que se me olviden en este servicio a Vuestra Majestad y que puedan descubrir que para lo que importare, la de ser mi voluntad conforme a la de Vuestra Majestad, cuya Católica y Real Persona Guarde Dios… Animado por la respuesta que recibe de la Corte de Madrid, y pese a las recomendaciones familiares en contrario, Jorge Cristián decide viajar a España en el verano de 1652 en busca de favores y de mejorar su situación personal. Lo hace acompañado por el canónigo Arnauld y un sirviente.

El joven Hessen-Homburg es, desde luego, un príncipe ambicioso, puesto que a la pregunta que le dirige el Consejo de Estado sobre sus pretensiones al viajar a España y ser recibido por el rey, no duda en responder que ansía ser nombrado general de la Caballería de Milán. Y así puede leerse en la carta, que con fecha 28 de agosto de 1652, dirige al secretario de Felipe IV, Luis Méndez de Haro, y que se conserva aún en la Real Academia de la Historia: “…y como he sabido después que estaba vaco el de general de la caballería de Milán, que teniendo experiencia de cuan frecuentes son por allí las ocasiones del real servicio de Su Majestad, confiado como debo en la magnanimidad que Vuestra Excelencia me hace, y en su amparo, ya que no puedo valerme de otro medio si no es el de éste, vengo a significar a Vuestra Excelencia que sería para mí de suma estimación y gusto si Su Majestad fuese servido de hacerme merecedor de él…” Además, manifiesta ser el único Hessen-Homburg que sirve en ese momento al rey español: “Que yo soy hoy el solo de mi casa que tengo la honra de militar debajo de las banderas de Su Majestad”.

Sin embargo, las gestiones ante el Consejo de Estado para conseguir sus pretensiones comienzan a torcerse tras manifestar el príncipe Jorge Cristián su interés en ser recibido en audiencia pública por Felipe IV y en serle permitido permanecer cubierto ante el rey, tal y como el archiduque de Austria le había autorizado durante una cena en Bruselas. El asunto, que tal vez visto con los ojos de hoy nos puede parecer baladí, tenía en aquellos tiempos su importancia, ya que sólo a los Grandes de España se les permitía estar cubiertos en presencia del Rey.

Y como señala en sus deliberaciones el Consejo de Estado, y menciona Hintereicher, permitir que Jorge Cristián se mantuviese cubierto supondría un agravio comparativo con otros landgraves del Sacro Imperio. Que los príncipes eran un tanto peculiares y miraban mucho por su reputación, lo que suponía más de un quebradero de cabeza para el gobernador de Flandes, queda manifestado en una carta de Leopoldo Guillermo a Felipe IV fechada el 20 de febrero de 1653: “ya he dicho a Vuestra Majestad cuan embarazosos son aquí estos cadetes de Príncipes del Imperio, y el landgrave no lo será poco.”

Caballería en Flandes. Óleo de Augusto Ferrer-Dalmau

Van pasando los meses de 1652, y Jorge Cristián no logra ver realizada su intención de tratar al rey en audiencia, pese a que el Consejo de Estado le propone como alternativa una, pero privada, con Felipe IV, algo que el de Hessen-Homburg entiende como poco digno para el nombre de su Casa, y así se lo expone, en otra misiva de 29 de enero de 1653, al arzobispo de Rodas y nuncio del Papa Inocencio X en España, monseñor Francisco Gaetano: “sería siempre en mí el pasar por ésta hacer yo un agravio manifiesto a mis parientes”.

Para esa fecha, 29 de enero, al pobre Jorge Cristián, si se me permite la expresión, ya le están creciendo los enanos, puesto que un mes antes, en concreto el 5 de diciembre de 1652, el canónigo Arnauld es detenido en la localidad zamorana de Villalcampo, bajo la sospecha de estar tratando de alcanzar la frontera de Portugal. Al ser arrestado, se le intervienen diversos documentos, algunos de ellos en blanco, pero ya con la firma del príncipe Jorge Cristián. Hay que recordar que, en esas fechas, la Corona de España combate en cuatro frentes: Flandes, Italia, Cataluña y Portugal, lo que acrecienta la sospecha de las autoridades españolas de que se hallan ante un espía.

Consulta al Gobernador de Flandes

A esto se une la respuesta que recibe del Consejo de Estado, en el sentido de que no habrá audiencia con Su Majestad hasta no recibir contestación a una carta que Felipe IV ha enviado al Gobernador de Flandes, Leopoldo Guillermo de Habsburgo, sobre los honores que debe tributarle el rey. Apenas tarda dos días Jorge Cristián en ponerse en contacto con el secretario Méndez de Haro, mediante misiva de 17 de enero, en la que “le pide que le recomiende al archiduque Leopoldo Guillermo, para que no haga caso a sus enemigos”.

Algo debía de sospechar nuestro príncipe de Hessen-Homburg, ya que a la pregunta de Felipe IV sobre los honores que podría merecer Jorge Cristián, responde también el Gobernador de las Armas de Flandes, el conde de Fuensaldaña, en una carta que lleva fecha de 23 de febrero de 1653, y en la que Don Alonso Pérez de Vivero no se muerde la lengua al expresar su opinión sobre el landgrave: “no sé si cuando el landgrave fue a España, informó a Vuestra Majestad el señor Archiduque de su Juicio y partes, pero bien puedo asegurar a Vuestra Majestad que no es a propósito para que Vuestra Majestad se sirva de él en España ni aquí, y que la acción del canónigo Arnauld no es la primera que ha hecho de esta Calidad, y así sería de parecer que si no ha salido de España, mandare Vuestra Majestad se le castigase con más rigor del que se hace, y por lo menos debo decir a Vuestra Majestad de ninguna manera conviene que venga aquí”.

La suerte de Jorge Cristián, pues, parece echada, pero él no cede al desaliento y continúa insistiendo en ser recibido por los miembros del Consejo de Estado para explicarles cuáles son sus pretensiones, como se deduce de los encabezados de las cartas que recoge el índice “Salazar y Castro”: el 27 de febrero se queja ante el secretario de Luis Méndez de Haro por no haber recibido respuesta a una suya anterior. El 18 de marzo, se lamenta de no haber sido recibido por el secretario de Su Majestad. El 15 de abril se ofrece a entrevistarse con el Consejo de Estado para explicar verbalmente sus pretensiones.

Pero ya no hay nada que hacer. El 6 de mayo, el secretario Gerónimo de la Torre firma el documento en el que se le comunica a Jorge Cristián de Hessen-Homburg que el rey no encuentra puesto adecuado para él en España y que, por tanto, pase rápidamente a Flandes, donde se le concederá. En la decisión, pesarán no sólo las palabras del Conde de Fuensaldaña, sino también la actitud y la vida licenciosa a la que parece haberse aficionado el landgrave en Madrid, y a la que discretamente pero con preocupación, se refiere el Consejo de Estado en documentos fechados el 26 de abril de 1653 dirigidos al monarca: “por las cartas de Su Alteza el Archiduque y del Conde de Fuensaldaña se reconoce la poca estimación que en Flandes ha hecho y haga este caballero, y cuan embarazoso será allá como también lo sería en España que siendo así que no tiene caudal con que poder asistir aquí ni haber recibido el socorro que de parte de Vuestra Majestad se le ofreció, excusándose de tomarle, se ha sabido que son grandes los gastos que hace en materia de banquetes y no buenos los pasos en que anda […] Se ha sabido que son grandes los gastos que hace y se puede recelar que reciba de otro, y quizás de portugueses, y particularmente en materia de banquetes, y no buenos los pasos en que anda ni sus entretenimientos…”

General de Artillería del Ejército de Flandes

Obviamente, a la Corona no le interesa dejar en la estacada a un príncipe del Sacro Imperio por el efecto llamada que puede suponer para otros landgraves, quienes pueden optar, visto el trato de la Monarquía hispana, por poner sus tropas al servicio de Francia. En consecuencia, y de acuerdo con el archiduque Leopoldo Guillermo, el 3 de julio de 1653, Felipe IV firma la patente por la que se nombra General de Artillería en Flandes a Jorge Cristián de Hessen-Homburg: “Por cuanto teniendo consideración a la calidad grande, del Príncipe Jorge Christiano Landgravio de Hassia, a las muchos y buenas partes que concurren en su Persona, y a lo que me ha servido de años a esta parte, con un Regimiento de Caballería en mis estados de Flandes, con toda aprobación y satisfacción mía y al deseo que muestra de continuarlo en ocasiones de guerra viva, y confiando en que en todas cumplirá con sus muchas obligaciones, He tenido por bien de elegirle, y nombrarle como en virtud de la presente le elijo y nombro por mí Capitán General de la Artillería de mi Exercito…” Por otra carta de 22 de julio a Luis Méndez de Haro, Jorge Cristián le agradece “su intercesión, por la que ha obtenido el puesto de general de artillería en el ejército de Flandes, y que espera sus órdenes para marchar a su puesto”.

Unos días antes, el 25 de junio, Leopoldo Guillermo debía de haber expedido otra patente, ésta de Maestre de campo, para Jean Charles de Wateville, marqués de Conflans, para hacerse con el mando del tercio de Caballería de Hessen-Homburg. Esta decisión no resulta ser del agrado del landgrave, y molesto, así lo expresa en la última de las misivas que, con su firma, se conservan en la Real Academia de la Historia, a la que aludía al comienzo del artículo: “Si en Flandes no se miraba de buen ojo la continuación de mi servicio se ‘podría’ reformar, o suprimir, o despedir el mismo Regimiento. Mas quitarlo a mí y darlo en la misma manera y forma a otro, es querer quitarme la reputación y dar a entender al mundo que yo haya cometido graves y muy enormes delitos contra el real servicio de Su Majestad, y en consecuencia querer difamarme en ojos de las naciones […] y particularmente con la alemana, cuyo propio estilo es este, imposibilitándome de esta manera a poder parecer jamás no entre hombres de mi esfera solamente, pero entre los de mucha menos”.

Epitafio del landgrave Jorge Cristián de Hessen-Homburg, en la catedral de Maguncia (Alemania). Fuente: Wikipedia

¿Qué fue finalmente del primer jefe que tuvo el “Farnesio”? Pues no llegó a tomar posesión de su generalato, ya que, desairado, pasó a servir al Rey de Francia, nación para la que desarrolló una intensa actividad diplomática. Falleció en 1677, y a diferencia de otros landgraves de la Casa, no está enterrado en la cripta del castillo de Bad-Homburg, sino en una tumba en la catedral de Maguncia, en el actual estado alemán de Hesse.

Publicado en la revista “Memorial de Caballería”, num. 86

Que 370 años no es nada…

“Que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra”. Y te halla formado en el patio de armas de la Base Militar “El Empecinado”. Y te nombra: Regimiento Farnesio.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
Por España, todo ppor España.

Una vez más, como todos los 7 de marzo, se conmemoró la fundación del más viejo de los regimientos de la Caballería, aquél que por una conformidad de 7 de marzo de 1649 quedaba en Mons (Bélgica) al mando del príncipe Jorge Cristián de Hessen-Homburg.

Ya sabes que los actos militares tienen un guión muy matizado, que facilita las cosas. El coronel del Regimiento, Juan José Soto, presidió el acto, en el que se entregaron condecoraciones y distinciones, se concedió al soldado José María Ferrer, del ELAC 2º, el premio “Pedro Castillo” que distingue al mejor jinete de tropa del Regimiento. Y se nombraron nuevos lanceros de honor; en esta ocasión, al general de Caballería Andrés Chapa y al anterior coronel del Regimiento, Álvaro de Zunzunegui.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
“Somos soldados de la España grande, en cuyas tierras no se puso el sol.”

Habló el coronel Soto a los componentes del Regimiento, a quienes recordó que el Regimiento forma parte de la Caballería, de un arma de combate, y que la misión final del jinete es ésa, el combate: vencer o morir.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
El acto militar lo presidió el coronel jefe del Regimiento, Juan José Soto.

A los caídos, por supuesto, se les tuvo un recuerdo especial con el siempre emotivo toque de oración con los clarines de Caballería. Luego se entonaría el himno del Regimiento (“Somos soldados de la España grande, en cuyas tierras no se puso el sol“) y desfilaría el Regimiento por la avenida del zar Nicolás II.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
El recuerdo a los que ya están en la eternidad.

En el vino español, brindis por el primer jinete de España, el Rey, y una sorpresa final: el regalo por parte de D. Alfonso Rojas Salcedo, otro lancero de honor del Farnesio, de una guerrera de tropa reglamentaria de la época de Alfonso XIII para su exhibición en el museo del Regimiento.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC "Farnesio" 12
Guerrera de tropa del Regimiento Farnesio, reglamentaria del reinado de Alfonso XIII, donada al muso del regimiento por el lancero de honor D. Alfonso Rojas

Veteranos.- Comida de hermandad de la Asociación

En cumplimiento de lo acordado en la última Asamblea General,  esta Junta Directiva ha procedido a organizar para el próximo sábado día 2 de marzo una reunión de socios acompañada de una comida de hermandad.

Para el encuentro se ha organizado una conferencia donde el socio, y vocal de esta Junta, D. Carlos Molero ilustrará a los presentes sobre la historia del Regimiento, su implicación con la ciudad de Valladolid y su situación actual.

La conferencia se expondrá en el Centro Cívico “Zona Sur”, ubicado en la plaza Juan de Austria nº 11 de Valladolid, a las 12:00 horas por lo que se recomienda que los asistentes acudan a partir de las 11:30 para que el encuentro inicial no demore el inicio de la exposición con los trámites de los saludos de rigor.

Después de alimentar el espíritu y finalizada la misma nos dirigiremos al restaurante del CDSCM “San Isidro” ubicado en el paseo de Filipinos donde por el módico precio de 15 € seguiremos charlando mientras alimentamos el cuerpo.

La entrada a la conferencia será libre. Para acudir a la comida deberán comunicarlo al correo de la asociación info.veteranosdefarnesio@gmail.com no más tarde del martes 26 de febrero.

Uniforme del Regimiento Farnesio, 5º de Lanceros (1856 – 1860)

Si en esta anterior entrada, te mostraba cómo vestía el Regimiento a partir del año 1852, hoy te explico el uniforme de lanceros que sustituyó a aquél, y que estuvo vigente, con algunas variaciones, desde 1856 hasta 1873. En esta entrada, presento el uniforme aprobado en 1856, y en una posterior, haré una relación de las diversas modificaciones que se fueron introduciendo en esos 17 años.

clonard 1856
A la derecha, lancero con el uniforme de 1856. “Álbum de la Caballería”, del conde de Clonard

En 1856, como decía, se aprueba un nuevo reglamento de uniformidad, por el cual los regimientos de Lanceros pasan a vestir de la siguiente manera:

  • Casco a la inglesa, con el número del regimiento en una placa frontal, con llorón de cerda negra
  • Levita de color turquí (azul oscuro) con cuello, carteras y vivos granas, y el número del regimiento bordado en el cuello
  • Dragonas de metal en lugar de charreteras
  • Pantalón gris celeste con bandas encarnadas

Éste es el uniforme con el que los regimientos de lanceros toman parte en la Guerra de África (1859 – 1860).

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

 

 

Veteranos – Resumen de la asamblea general ordinaria (12ENE2019)

En la Base Militar “El Empecinado”, situada en Santovenia de Pisuerga (Valladolid), el 12 de enero de 2019, a las 11:00 horas se reunió en el domicilio social la asamblea general ordinaria de la Asociación de Veteranos de Caballería de Farnesio, convocada de acuerdo con lo previsto en el artículo 18 de los estatutos, bajo la presidencia de D. José Luis Sumillera Calvo, presidente de la asociación.

Los principales asuntos tratados fueron la aprobación por parte de la asamblea del cobro de una cuota anual a los socios, que quedó fijada en una cantidad mínima de 12 euros, con la que hacer frente a los gatos de las actividades que desarrolle la asociación, siendo la primera de ellas el pago de la beca correspondiente al premio Pedro Castillo, que entrega el Regimiento Farnesio al mejor militar de tropa de la Unidad.

12ENE2019.- Asamblea general de la asociación de veteranos del Farnesio

Se aprobó, asimismo, convocar a los socios a una comida de hermandad en Valladolid el sábado 2 de marzo, en vísperas del aniversario de la fundación del Regimiento Farnesio.

Se enviará por correo electrónico a los socios el acta de la asamblea general, en la que se detallan los acuerdos de la reunión, así como el número de la nueva cuenta corriente en la que poder hacer efectivo el pago de las cuotas.

Te recordamos, por último, que la asociación está abierta a todos aquellos veteranos (hombres y mujeres) sirvieron en las filas del Regimiento de Caballería “Farnesio” 12 del Ejército español -militares profesionales y soldados de reemplazo- que así lo soliciten y sean admitidos por su junta directiva. También podrán formar parte de la asociación aquellas personas que, en vitud del ejercicio de su profesión, hayan acreditado su interés y afecto por este regimiento, así como los familiares directos de todos ellos. Puedes darte de alta rellenando el pewueño formulario que encontrarás en este enlace https://regimientofarnesio.wordpress.com/veteranos-de-farnesio/

Relevo de mando en el Regimiento

El primer coronel que, con tal denominación, tuvo el Regimiento Farnesio fue el barón Ignacio de Fourneau, quien estuvo al mando del tercio de Caballería entre 1693 y 1703. Fue en 1701 cuando dejó de ser maestre de campo para convertirse en coronel. A él, le han sucedido en estos siglos otros muchos. El último de ellos es Juan José Soto Rodríguez, al frente del viejo Hessen-Homburg desde el 13 de diciembre de 2018.

13DIC18.- Toma de posesión del coronel Soto
© Carlos Molero

El relevo de coronel al frente de la Unidad es uno de esos variados rituales que tiene la Milicia para conducir de manera ordenada su vida diaria. Es una ceremonia bastante simple, con una secuencia rápida y simbólica para representar la continuidad en el mando.

Los coroneles entrante y saliente se sitúan a ambos lados de la autoridad que preside el acto -en este caso el coronel Sánchez Hérraez, del RI “Isabel La Católica” 29- y se lee públicamente la orden de nombramiento (“De orden de Su Majestad el Rey…”) con el Regimiento en la posición de firmes. El coronel saliente ordena “Sobre el hombro”, y de seguido, el entrante, “descasen armas”.

13DIC18.- Toma de posesión del coronel Soto
© Carlos Molero

El relevo se completa con el coronel saliente entregando el guión de mando del Regimiento al coronel entrante; y el primero de ellos, finalmente, despidiéndose del estandarte. Para entonces, ya ambos habrán intercambiado sus lugares junto al podio.

13DIC18.- Toma de posesión del coronel Soto
© Carlos Molero

El relevo continúa con la secuencia habitual de un acto militar: se retira el estandarte, se recita el decálogo de la Brigada “Galicia” VII -a la que pertenece en estos momentos el Regimiento-, se entona el himno del Farnesio (“Adelante, jinetes de Farnesio, altas las frentes y alto el corazón…”) y tras abandonar el patio de armas a paso ligero, se termina con un desfile de la Unidad ante la autoridad y su nuevo coronel en la avenida del Zar Nicolás II.

Veteranos.- Circular del presidente de la Asociación

Queridos compañeros:

Tras la Asamblea celebrada el pasado día 20 de octubre, me dirijo a ti en calidad de presidente electo para informaros de los proyectos presentados por la nueva Junta Directiva, deseando que esta nueva etapa contribuya a que nuestra asociación crezca y la relación entre sus miembros sea más fluida, acercándonos más a nuestro Regimiento.

Es intención de esta Junta, como hito central, mantener e impulsar la ayuda en forma de beca que anualmente se otorga al mejor integrante del Regimiento, seleccionado entre el personal de tropa destinado, acto que nos hace reflejo de uno de los valores a fomentar en la Unidad como es el compañerismo, acercándonos a las nuevas generaciones que, esperamos que transcurrido el tiempo, “formen” en nuestra asociación.

En aras a fomentar una mejor relación entre los integrantes de la Asociación se pretende realizar una comida anual para todos los socios aprovechando la convocatoria anual de la Asamblea General Ordinaria, que se celebraría en fechas cercanas a la conmemoración del aniversario de creación del Regimiento (07 MAR); no coincidente con el mismo día para no interferir en los actos oficiales, y teniendo en cuenta los distintos trabajos que cada uno pudiese estar desempeñando; por lo que generalmente, y siempre dentro de lo posible, se propondría el fin de semana anterior a ese 7 de marzo.

Así mismo, debido a que una reunión de todos los socios es poco viable por el número y diversidad de procedencias, pretendemos organizar unas comidas de confraternización cuyo planteamiento es que se realicen en grupos reducidos, invitando a los miembros que pudieran haber tenido una relación más cercana durante el transcurso de su servicio en el Regimiento: reemplazos, época de servicio, empleos obtenidos, escalas, etc. Os animo, en ese sentido, a que planteéis propuestas que consideréis de interés.

Las asistencias al acto militar organizado por el Regimiento para conmemorar el aniversario de su creación están muy restringidas de acuerdo con la normativa vigente: “Con carácter excepcional, y siempre de forma muy restrictiva, podrá cursarse invitación al personal civil y militar con quienes por especial vinculación se mantengan relaciones, pudiendo hacerse más extensiva en los aniversarios múltiplos de 10”. “En los aniversarios múltiplos de 25 podrá facilitarse la asistencia de antiguos miembros de la Unidad”. Por dicho motivo, se solicitará del Ilmo. Sr. Coronel Jefe que tenga en atención la invitación anual al número de socios que considere oportuno; este número se haría llegar a los socios para que entre el personal interesado en acudir al acto la Junta Directiva nombre el personal asistente; variándolo cada año y no entrando en este cupo el personal invitado a título particular por el Regimiento.

Se está estudiando la posibilidad de confeccionar una tarjeta identificativa como miembro de la Asociación, para lo que se informará de su tramitación por este medio o a través del espacio dedicado a nosotros en la página web no oficial del Regimiento https://regimientofarnesio.wordpress.com/veteranos-de-farnesio

En atención al número actual de socios, se ha considerado que con una aportación anual de 10€ sería suficiente para atender las necesidades económicas de la asociación, pues los gastos se limitan en un principio a la beca “Pedro Castillo” y los propios del mantenimiento de la cuenta bancaria. Es idea de esta Junta Directiva que las concurrencias a las comidas sean costeadas por cada uno de los asistentes.

Como en el inicio de esta nueva etapa no se dispone de fondos y la aprobación de la cuota sugerida se debería aprobar en una Asamblea General, ya os adelanto la próxima convocatoria de una Asamblea el próximo mes de enero de la que pronto tendréis noticia. Se pretende que los ingresos se hagan durante el mes de diciembre de cada año para tener conocimiento a primeros de año de los fondos disponibles y poder acometer la programación de gastos del año entrante.

Esperando toda vuestra colaboración, y con el espíritu de servicio que guía mis actos y los de la Junta que dirijo.

Recibid un fuerte abrazo de,

José Luis Sumillera Calvo, presidente

¡ALTAS LAS FRENTES Y ALTO EL CORAZÓN!