Los tiradores de precisión

Desde 1649, muchos y de muy diversos tipos han sido los medios con los que nuestro Regimiento Farnesio ha contado para hacer la guerra, para combatir al enemigo. Petos, espaldares, cascos, pistolas de chispa, lanzas, carabinas, sables de variado diseño… Y del caballo, pasamos a mediados del siglo XX a los vehículos acorazados.

Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12

La renovación es más rápida o más lenta en el tiempo, pero constante, eso sí. Y mientras aguardamos la llegada de los nuevos Vehículos de Exploración y Reconocimiento Terrestre (VERT) o el futuro sustituto del VEC, hoy te presento una de las últimas incorporaciones a las capacidades del Regimiento, los fusiles de precisión.

Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12

El Ejército de Tierra dispone, entre sus materiales, de dos tipos de fusil de precisión: el Barrett M95, del calibre 12,7 mm.; y el Accuracy AW308, calibre 7,62 mm. El primero de ellos tiene un peso de 11 kilogramos y un alcance eficaz de 1.850 metros, mientras que el Accuracy pesa, por su parte, un poco más de seis kilos, y tiene un alcance superior a los 1.000 metros.

Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12

El despliegue de estos fusiles de largo alcance se realiza por binomios, con un tirador y un observador, que se encarga además de proporcionar información básica al tirador para la eficacia del impacto, en especial sobre las condiciones meteorológicas.

Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12

Dejando a un lado la imagen que las películas dan sobre los tiradores de precisión, sus misiones van bastante más allá de la simple de abatir enemigos. Y así, por ejemplo, los equipos de tiradores son un valiosísmo elemento de reconocimiento sigiloso, prácticamente invisibles al ojo humano una vez desplegados, que puden proporcionar al Mando información muy precisa. Sirven, también, para dar seguridad discreta y de largo alcance en un “checkpoint”, por ejemplo. Y así mismo, son de gran eficacia para batir objetivos de importancia táctica o, incluso, estratégica, como pueden ser antenas de radar, instalaciones eléctricas, o elementos ópticos de vehículos acorazados, que quedan de esa manera “cegados”.

Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12

En ese carácter sigiloso, furtivo de la acción de los tiradores de precisión del Regimiento, son fundamentales las medidas de camuflaje sobre el terreno, entre las que destaca el empleo de los trajes “ghillie”, que transforman a los tiradores en una especie de “hombres de musgo” de la leyenda bejarana. Eso sí, la seguridad y la eficacia tienen un coste: el traje pesa lo suyo, y da un calor…

Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12
Tiradores de precisión
© RC “Farnesio” 12

 

El otro Regimiento Farnesio

Sí, hubo otro Regimiento Farnesio. Pero no en España, sino en la actual Italia. Pero no de Caballería, sino de Infantería.

El nuestro, el Farnesio de Caballería, participó en el siglo XVIII en la campaña italiana de la Guerra de Sucesión Polaca -lo puedes ver en este enlace-, cuya victoria para las armas españolas trajo consigo el ascenso del futuro rey Carlos III al trono de Napoles, el antiguo reino de las Dos Sicilias.

Mapa del Reino de Napoles

En 1734, el rey Carlos de Napoles ordena la creación del Real Ejército, formado en parte con tropas veteranas españolas que habían tomado parte en la Guerra de Sucesión Polaca. Dentro de ese Ejército, se crea en el Arma de Infantería el Regimiento Real Farnesio, bajo el mando de Orazio Arezzo, que llegaría a ser más tarde capitán general del Reino y caballero de la orden de San Genaro.

06-Rgto. Infª Farnesio

El Regimiento Real Farnesio estaba formado por dos batallones, cada uno de ellos con 13 compañías de 35 hombres. La fuerza total del Real Farnesio llegaba a los 910 hombres. El Real Farnesio formó parte del Real Ejército de Nápoles hasta la defintiva desaparición de éste en 1861, con la excepción del periodo comprendido entre 1805 y 1815 bajo dominación del Emperador Bonaparte.

 

Farnesio en los cuadros del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

Ayer viernes, el consejo de ministros acordó la concesión de la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco al artista barcelonés Augusto Ferrer-Dalmau, al “pintor de batallas” como es conocido desde hace años en España.

La marcha de los Ingenieros
“La marcha de los ingenieros” © Augusto Ferrer-Dalmau

Desde hace más de 10 años, Ferrer-Dalmau ha volcado todo su trabajo en la historia militar de España, y se reconoce como un apasionado de los caballos y de la Caballería. Fruto de esa pasión es una extensísima colección de óleos en los que el ‘noble bruto’ y la Caballería son protagonistas indiscutibles. Y dentro de ella, hay un puñado de obras firmadas por el pintor catalán dedicadas al Regimiento Farnesio, del que es “Lancero de Honor”. En esta entrada, te las voy a presentar.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

En este óleo, vemos representada la carga que los escuadrones 1º y 2º de Farnesio dieron el 23 de enero de 1860 junto al reducto ‘La Estrella”, a las afueras de Tetuán (Marruecos), durante la Guerra de África.  A la derecha del portaestandarte, desde nuestro punto de vista, galopa el cabo del 2º Pedro Castillo Ramírez, que será recompensado con la cruz de San Fernando por su actuación en este combate. Otro día te cuento la historia de este héroe farnesiano.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

Éste es uno de mis favoritos. Comandante del Regimiento Farnesio, 5º de Lanceros, con el uniforme reglamentario de 1856.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

En muchas de sus obras, Augusto refleja no sólo la elegancia de los uniformes o el terror del combate, sino también el alma de los soldados. En este caso, por ejemplo, vemos la despedida de uno de los lanceros de nuestro Regimiento antes de partir a la Guerra de África (1859 – 1860)

Augisto Ferrer-Dalmau
© Augsuto Ferrer-Dalmau

Otro magnífico jinete de nuestro Regimiento, nacido de los pinceles de Don Augusto. En este caso, un veterano lancero de Farnesio, con el uniforme reglamentario de 1850.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

De nuevo volvemos al siglo XIX. El coronel jefe del Regimiento Farnesio -en esa época era Fernando de Arce Villalpando-  y el portaestandarte, en este caso vestidos según el reglamento de 1862, en el que se sustituía el caso a la romana por el ros, que es la prenda de cabeza que aparece en este óleo.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

¡Venga ahí, ese Farnesio a la carga! en 1861.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

Otra escena costumbrista ambientada también en el siglo XIX. El cruce de un vado, Regimiento Farnesio, 5º de Lanceros.

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

Éste último ya es posterior, teniente del Regimiento Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería, con el uniforme reglamentario de 1909, de la época de Alfonso XIII.

Si estás interesado en conocer algo más de la obra de este genio español de la pintura, nacido en Barcelona en 1964, puedes verla en estos dos enlaces: Augusto Ferrer-Dalmau  Arteclasic

 

Así se nos reconoce

Si en una entrada anterior, te contaba cómo se ve al Regimiento en un plano de situación táctica, hoy toca hacer un poquito de historia tomando como motivo los distintos identificadores que el Regimiento ha lucido desde que, en los años 50, comenzase su conversión en unidad acorazada.

M-47 en la Acera de Recoletos
Un carro de combate M-47, en la Acera de Recoletos de Valladolid, finales de los años 60, supongo.

 

Desde esa época, y hasta la desactivación en 1997 consecuencia de la aplicación del Plan NORTE, los vehículos acorazados de nuestro Regimiento lucían en los laterales el emblema de Farnesio. Ya sabes, la cruz de Borgoña rodeada de una corona de laurel, normalmente sobre dos lanzas cruzadas.

Escudo del RCAC "Farnesio" 12
@JJavier Carrera en Facebook: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10202617063724005&set=g.54760954815&type=1&theater

Tras la organización en 1965 de la Brigada de Caballería “Jarama” I, de la que nuestro Regimiento formó parte durante más de 30 años, se añadió en el glacis de los medios acorazados el emblema de esta gran Unidad de Caballería, como puede observarse en esta fotografía:

Escudo de la BRC "Jarama" I
Un TOA M-113 muestra el escudo de la BRC “Jarama ” I © JJavier Carrera en Facebook: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10202617063724005&set=g.54760954815&type=1&theater

 

Y ahora avanzamos en el tiempo, y nos situamos a caballo entre 2002 y 2003, en la reactivación del Farnesio, como Regimiento de Caballería Ligero Acorazado perteneciente a la División Mecanizada “Brunete” 1. En esta nueva época, nuestros vehículos lucían el emblema de la División, que era un escudo de fondo rojo -gules- con la figura de un carro de combate Panzer IV en color blanco, y las letras D.A. en recuerdo de la antigua denominación de la división como acorazada, asimismo en blanco.

Escudo de la División Mecanizada "Brunete" 1
© Carlos Molero

Por debajo, el rótulo RCLAC 12 en color azul. Cabe recordar que la Brunete estaba formada por tres brigadas – la X, la XI y la XII- y un núcleo de tropas divisionario (NTD), cada uno con un color distintivo: rojo, amarillo, blanco y azul, respectivamente. Puesto que el Farnesio 12 formaba parte del NTD, los rótulos y la numeración iban en su color distintivo, el azul. Del mismo color era el emblema del Arma a la que pertenecía la unidad en concreto, y que se mostraba también en el glacis. A la foto me remito:

Escudo de la División Mecanizada "Brunete" 1
© Carlos Molero

 

Nos vamos ahora al año 2006, en que se publica un Real Decreto de organización y despliegue de las Fuerzas Armadas. ¿Qué consecuencia tiene para nuestro Farnesio? Dado que queda disuelta la División “Brunete”, el Regimiento pasa a depender de la Brigada de Caballería “Castillejos” II, con cuartel general en Zaragoza, aunque continúa acuartelado en la Base Militar “El Empecinado”, en Santovenia de Pisuerga (Valladolid).

A partir de aquel año, comienza la moda de los distintivos de baja visibilidad -en negro, vamos- que taaaan aburridos son, je, je. Y así, veremos a nuestros vehículos luciendo el emblema de la Gran Unidad (Brigada Castillejos) y debajo las siglas RCLAC 12. El escudo de la Castillejos era el del antiguo Trozo de Milán, heredado por el Regimiento de Lanceros del Rey y, de éste, posteriormente por el de Castillejos. Representa a una serpiente coronada que engulle a un hombre desnudo dentro de una corona entrelazada de laurel. Si eres aficionado a los coches, te sonará, pues está en el escudo de los Alfa Romeo. Se trata del escudo de la familia Sforza, una estirpe de nobles guerreros afincada en Milán a partir del siglo XIV. Aquí lo puedes ver:

Escudo de la BRC "Castillejos" II
© Carlos Molero
Escudo de la BRC "Castillejos" II
© Carlos Molero

 

Un par de años más tarde, en 2008, una modificación en la anterior estructura supone la reasignación del Regimiento, cuya denominación cambia además a Regimiento de Caballería de Reconocimiento, al Mando de Fuerzas Pesadas (FUPER), con cuartel general en Burgos. Seguimos con los aburridos distintivos en negro, dejamos el escudo de la familia Sforza y recuperamos el de la “Brunete”, sin letras y en negro, debajo del cual mostramos ahora el rótulo RCR.12:

Escudo de Fuerzas Pesdas
© Carlos Molero
Escudo de Fuerzas Pesadas
OLYMPUS DIGITAL CAMERA© Javier Lazagabáster / RC “Farnesio” 12

 

El último cambio es de finales de 2016. El Regimiento Farnesio, ahora denominado simplemente Regimiento de Caballería, pasa a convertirse en la unidad de reconocimiento de la Brigada “Galicia” VII, de Pontevedra, que forma parte a su vez de la División “Castillejos”. Así que cambiamos el Panzer IV de las Fuerzas Pesadas por el azor que identifica a la antigua Brigada Aerotransportable. La rapaz va sobre la cruz de Borgoña, que en este caso, si no recuerdo mal, hace referencia a su pasada adscripción (allá por 1992) a la ya desaparecida Fuerza de Acción Rápida (FAR). Pues eso: el azor con la cruz de Borgoña, y por debajo las siglas RC 12.

Escudo de la Brigada "Galicia" VII
© Carlos Molero

Sobre ese escudo, existe una variante, para aquellos vehículos que están asignados a la Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN, y que te muestro aquí debajo. El rótulo VJTF-RC 12 viene de Very High Readiness Joint Task Force.

Escudo de la Brigada "Galicia" VII (VJTF)
© Carlos Molero

 

“El hijo del trueno” es nuestro patrón

El 25 de julio es una fecha especial para los que visten el uniforme con las lanzas y los sables al cuello, y para los que sentimos como propio el ‘espíritu jinete’. El apóstol Santiago, el Zebedeo “hijo del trueno” forma parte de la españolidad de España, de su esencia fundacional. Es el patrón de España, el patrón de Galicia. Y el patrón de la Caballería, de nuestra Arma.

La designación de Santiago como patrón de la Caballería se sitúa a mediados del siglo XIX, en 1846, y se le toma como modelo para el militar de Caballería por su acometividad y su carácter fogoso, aquél que viene representado en el mito o en la leyenda del ‘Santiago Matamoros’ que se le aparece en un sueño al rey Ramiro I en la víspera de la batalla de Clavijo descendiendo de los cielos sobre un caballo blanco y acometiendo a las tropas sarracenas espada en mano. Muchos historiadores dudan de la existencia de la misma batalla de Clavijo…; pero, bueno, como decía John Ford: “Print the legend”, hagamos que la leyenda se tome como realidad.

Y en ese fecha, el 25 de julio, las unidades de Caballería celebran su fiesta. En Valladolid, la organización de la parada militar se alterna entre la Academia de Caballería, nuestro Regimiento y el Grupo de Caballería Acorazado “Villaviciosa” XII. La de este año le corresponde a la Academia.

Y hay una parada militar, y se entregan condecoraciones -siempre hay algún amigo o conocido al que felicitar por la recompensa-, y nos acordamos de nuestros caídos, y cantamos el himno de la Caballería (“Caballero español, centauro legendario…“), y desfilan los jinetes; y al final, nos tomamos un vino y charlamos, comentamos anécdotas, nos preguntamos por la vida y recordamos momentos y sucedidos.

Ahí te dejo unos vídeos de la celebración de ayer:

La entrada de la fuerza en el patio de armas de la Academia de Caballería.-

El himno de la Caballería.-

Y el desfile. De nuestro Regimiento es la escuadra de batidores -los siete primeros militares, con las manoplas, las bandas y los ceñidores blancos y los cordones azules-, algunos de los integrantes de la banda de guerra, y el primero de los escuadrones que desfila, tras el banderín rojo, que identifica al 1er escuadrón del Regimiento.

Concurso de patrullas “PARECA” 2017

La tarde promete. Un paseo por el campo al calor del mes de julio, lo que ahora llaman ‘actividades al aire libre’. Una caminata sin prisas por este sendero que desciende suave entre pinos hacia la pequeña vaguada que se abre por delante de ti. En el aire, atento, un milano negro se mantiene casi fijo en el mismo punto, colgado sobre la brisa que te acaricia suavemente el rostro y arrastra unos indolentes cúmulos que, contra el azul del cielo, parecen pavonearse vanidosamente con toda una gama de blancos y grises, henchidos de sí mismos. De cuando en cuando, casi a rastras, uno de ellos oculta por un momento el sol; y los verdes, amarillos, marrones y ocres del campo se vuelven metálicos, un tanto amenazadores. Aunque cuesta, y mucho, pensar en alguna amenaza en medio de semejante tranquilidad, con este clamoroso silencio que se arriesgan a romper un ejército invisible de cigarras y el reclamo agudo y prolongado del milano: “pii iii, pii iii”.

Y mientras andas el camino, vas pensando en tus cosas. En ese leve sentimiento de felicidad que nace de la serenidad que te rodea, en lo del trabajo del día siguiente, en la conversación pendiente aún con el del taller, en contestar ese mensaje de ella, en lo del banco, ¡coño, la lavadora!… Y si te fijas, el campo está tan, tan seco, que si pisas con un poco de fuerza, dejas en la tierra una huella de tu suela tan profunda que parece la de Armstrong en la Luna… Ja, ja, pues podía hacer una foto de una de mis pisadas y pasarla por Whatsapp al grupo del trabajo para vacilar un poco: “Sí, tíos, me he venido a la Luna a desconectar de vosotros”. Y hay que ver qué alineaditos y qué iguales son los pinos de las dos laderas que ahora envuelven el camino, menudo pinar.

Pero con el casco, el chaleco táctico, el HK en la mano, el cansancio encima y la tensión aplastada contra la mandíbula, el pinar se ve de otra manera, a la manera del explorador. Y la mirada y la intuición te dicen que esa sombra apenas insinuada entre aquellos dos pinos es, efectivamente, lo que el tableteo de las armas automáticas te confirma una décima de segundo después: una emboscada. “Troops in contact“, que es como los americanos lo cantan por la malla desde lo de Afganistán, “troops in contact“, o sea, que nos están disparando.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Vamos casi por las dos horas de reconocimiento táctico, y en ‘Trescorrales’ toca ahora resolver la enésima incidencia que la organización ha preparado para estas cuatro horas en las que hay que ejecutar la prueba reina del concurso. Estamos en el campo de maniobras de Renedo – Cabezón (Valladolid), y esto es el día grande de las “PARECA” 2017, PAtrullas de REconocimiento de CAballería, el concurso nacional en el que las unidades de Caballería de toda España compiten por ver de quién es la mejor patrulla de reconocimiento.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Boeselager Trophy

Hay que remontarse atrás en el tiempo, hasta 1987 -¡30 años ya!- para sumergirse en el origen de esta exigente prueba de marcado carácter ‘jinete’. Por aquel entonces, se organiza una competición de patrullas de Caballería cuyo ganador representará a España en una similar, pero de ámbito internacional, el trofeo “Boeselager” con el que el Ejército alemán rinde homenaje al coronel de Caballería Georg von Boeselager, muerto en el frente ruso en agosto de 1944. Esa primera “PARECA” es ganada por el Grupo de Caballería “Reyes Católicos” de la Legión. En años sucesivos, se sigue disputando la competición hasta que, a finales de los años 90, el incremento de los compromisos militares en operaciones internacionales da al traste con su continuidad.

Pasan unos cuantos años, unos cuantos, y en 2011 el Grupo de Caballería de Reconocimiento “Reyes Católicos” II de la Legión retoma el espíritu “pareca”, pero como una prueba interna de la Unidad, con la participación de patrullas sólo del Grupo. Es en 2015 cuando comienza la segunda época de las “PARECA” como trofeo de nuevo de todo el Arma de Caballería. Farnesio gana, en 2016, la segunda edición de la segunda época, correspondiéndole por tanto el honor (y el sacrificio, desde luego) de organizar la edición de este año 2017.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

¿Y en que consisten las “PARECA”? Pues como explican los compañeros de la Brigada “Castillejos” en la presentación del año pasado, “la esencia de este concurso es tan simple de expresar como compleja de adiestrar: abarcar los aspectos fundamentales para la instrucción y adiestramiento de cualquier patrulla de Caballería que desarrolle una misión de reconocimiento.” Durante cuatro días, una patrulla formada por diez militares en representación de cada unidad tipo Regimiento o Grupo de las que constituyen la Caballería, ha de hacer frente a distintas pruebas que valoran su adiestramiento y capacidad de combate: reconocimiento táctico, tiro, mantenimiento, conducción, identificación, carrera de obstáculos, evasión nocturna…

La patrulla tiene que resolver las incidencias que se le vayan presentando, y que no se alejan en absoluto de situaciones vividas en zonas de operaciones, pero sobre las que siempre sobrevuela la incertidumbre

Y así, por ejemplo, la prueba principal -que puntúa 3,5 sobre 10- consiste en el reconocimiento de un itinerario por parte de cada patrulla, a la que en las semanas previas se le ha ido proporcionando información sobre el contexto político, social, militar en el que se habrá de ejecutar la operación. Al jefe de patrulla se le entrega una orden complementaria, lo que en la jerga militar llaman frago, que tiene que desarrollar en el campo de maniobras y sobre la cual se le valora, con un tiempo máximo de cuatro horas. Sobre la base de un pelotón de Vehículos de Exploración de Caballería (VEC), en ese tiempo la patrulla tiene que resolver las incidencias que se le vayan presentando, y que no se alejan en absoluto de situaciones vividas en zonas de operaciones, pero sobre las que siempre sobrevuela la incertidumbre: artefactos explosivos improvisados, hostigamientos, emboscadas, reconocimiento de puentes, búsqueda y balizado de una zona para realizar una evacuación médica en helicóptero, tiro con armas individuales y de dotación de los vehículos, trato con refugiados, localización de agentes NRBQ…

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Por su parte, la carrera de obstáculos es un recorrido de seis kilómetros para completar en dos horas, con casco, mochila y armamento individual, a lo largo del cual los patrulleros han de superar pruebas de distinta dificultad: paso de obstáculos verticales y horizontales, fosos, charcas de barro, “conguitos”, pronunciadas pendientes, arrastrar un vehículo acorazado…

PARECA 2017. Carrera de combate
© Carlos Molero

En el caso de la evasión nocturna, este año se organiza en un recorrido circular en una zona de pinares de las proximidades de Valladolid, a la que a las patrullas se les traslada en camiones. La prueba comienza en ausencia del jefe de patrulla, para que la organización pueda valorar el nivel de respuesta del equipo en ese primer momento. Luego, ya la patrulla al completo tiene que localizar los distintos puntos del recorrido en los que recoger las pistas que facilitarán su libertad, con la dificultad añadida de que no se puede alcanzar el siguiente punto sin resolver previamente el enigma que se les presenta en cada prueba del recorrido.

Evasion
Prueba de evasión. Es que era por la noche y no se veía nada 😅

La prueba de tiro busca conocer el grado de eficacia de cada patrulla en el tiro con el arma individual -fusil HK-, a diferentes distancias: 300, 200 y 100 metros. El jefe de patrulla organiza a sus tiradores, de manera que cuatro de ellos hagan fuego sobre los blancos asignados a 300 metros; se haga un salto a la carrera hasta la siguiente línea, a 200 metros del blanco, desde donde disparan otros dos componentes de la patrulla; y de la misma manera, a 100 metros. A continuación, seis tiradores, por binomios, ejecutan también tiro en movimiento sobre dianas a cubierto de siluetas.

PARECA 2017. Prueba de tiro
© Carlos Molero

De siempre ha sido tradición en Caballería preocuparse más del ‘noble bruto’ que de uno mismo, y eso sigue teniendo su vigencia en la mentalidad y en el espíritu del Arma; y no puede faltar, of course, en un concurso de este tipo. Así que la prueba de conducción y mantenimiento está orientada a valorar cómo trata cada patrulla a sus “equinos” blindados: recuperación de un VEC mediante cabestrante, conducción para salir de un campo de minas, cambio de dos neumáticos de manera simultánea, frenada de precisión, aparcamiento, desmontaje y montaje del armamento principal y coaxial del vehículo…

PARECA 2017. Prueba de mantenimiento
© Carlos Molero

Como tampoco puede faltar una prueba en la que demostrar las habilidades de cada patrulla en una las misiones fundamentales de la Caballería como es la obtención de información sobre el campo de batalla. Para evaluarla, la “PARECA” cuenta con la fase de identificación de materiales, en distintas modalidades de ejecución: en el simulador “Steel beasts” de que disponen las instalaciones de la Base Militar “El Empecinado”, cada componente de la patrulla tiene que identificar los vehículos que aparecen en su pantalla y transmitir esa información de acuerdo con los procedimientos, tanto en modo diurno como nocturno

Puestos de observación

Por otra parte, y mediante la proyección de vídeos, la organización del concurso valora la capacidad que tiene cada patrulla participante de  identificar distinto material militar de todo el mundo, así como de retener detalles de las imágenes proyectadas sobre las que, posteriormente, se les presenta un cuestionario de preguntas. En el aula de tiro, se somete a la patrulla a un ejercicio doble: de identificacion a oscuras con el empleo de medios individuales de visión nocturna; y de escucha de sonidos como medio para identificar ante qué está la patrulla (vehículos, aeronaves, armas de fuego y de qué tipo…) Finalmente, la cuarta fase de la prueba de identificación se ejecuta al aire libre, con los elementos ópticos de los dos Vehículos de Exploración de Caballería y sendos puestos de observación desplegados a vanguardia de aquéllos, desde los que los exploradores de cada vehículo informan, en un tiempo determinado, del material militar que identifican, y cuyas siluetas han de localizar en distintos emplazamientos sobre el terreno.

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Y al llegar aquí, seguro que te preguntarás: “Bueno, ¿y quién ha ganado, entonces, la ‘PARECA’ de este año?” Pues los chicos de esta foto de aquí debajo, el Grupo de Caballería Acorazado “Villaviciosa” XII, a quien le corresponde el desafío de organizar la “PARECA” del año 2018.

Patrulla ganadora de las PARECA 2017
© Fuerza Terrestre (FUTER)

Para terminar, dos apuntes personales. Uno, que es destacar, subrayar, elogiar y admirar el trabajo que durante unos cuantos meses ha hecho mi querido Regimiento Farnesio para que el concurso “PARECA” fuese un éxito. Y dos, que es mi agradecimiento a todo el Regimiento por las facilidades que me ha dado para ver de cerca estas “PARECA”, y disfrutar por unos días, a mi manera, del “espíritu jinete”.

 

 

El toque de diana en Caballería

A todos nos suena familiar el toque de diana, y nos sabemos de memoria la cancioncilla para recordárnoslo: “Quinto, levanta / tira de la manta / quinto, levanta / tira del mantón“. En las unidades de Caballería, se emplea, sin embargo otro toque, de trompetas y clarines, propio de las unidades montadas.

Lo puedes escuchar en el siguiente vídeo, grabado con la banda de guerra del Regimiento Farnesio y la de clarines y timbales de la Escolta Real.