Así se creó el Regimiento Farnesio

Todos los 7 de marzo, celebramos en el Regimiento el aniversario de su creación, pues así viene recogida en su historial. Si tomamos como fuente, por ejemplo, la ‘Disertación sobre la antigüedad de los Regimientos”, que es un estudio publicado en 1738 en Madrid por el auditor Juan Antonio Samaniego, al referirse al Regimiento Farnesio, dice: “Justifica con fe del Ministerio de la Guerra de Flandes que don Lorenzo del Corral condujo desde Flandes a España el Regimiento que había levantado el Príncipe de Hese-Homburg y sido recibido al real sueldo el 7 de marzo de 1649, siendo su primer Coronel, a quien sucedieron…

Tras algunas pesquisas, he conseguido hacerme con el documento original, que confirma la información de Samaniego. Se trata de una conformidad que se halla depositada en el volumen 47 de los fondos de la Secretaría de Estado y Guerra de los Archivos Generales del Reino de Bélgica, en Bruselas. Es éste que puedes ver aquí debajo.

Patente Ombergh
Conformidad para la patente de maestre de campo al príncipe de Ombergh.

El texto señala lo siguiente: “En la misma conformidad, se despachó otra patente, al príncipe de Ombergh (sic) en Mons a 7 de marzo de 1649 de maestre de campo de un tercio de Caballería que se ha de formar con cinco compañías de caballos, a saber la del dicho maestre de campo, la del capitán La Hault su sargento mayor y las de los capitanes Croy y Andrés Coog”.

En una revista pasada al tercio el 28 de abril de 1653, aparece con seis compañías, que mandan el propio príncipe, el sargento mayor Antoine La Haut, y los capitanes François de Croy, Hans Oswalt, André Le Cocq y Roland de la Motte. Es decir que continuaban aún en el tercio los cuatro que menciona la patente.

Próximamente, te descubriré la pequeña historia del que fue el primer maestre de campo del Regimiento Farnesio, el tal “Príncipe de Ombergh”, de nombre Jorge Cristián de Hessen-Homburgh.

¿Es el ‘Farnesio’ el Regimiento de Caballería más antiguo de Europa, del mundo?

Pues voy a tratar de poner por escrito toda la información de que dispongo, para que una vez leída, decidas por ti mismo. Veamos, pues.

Oficialmente, el Regimiento tiene reconocida su antiguedad desde el 7 de marzo de 1649, fecha en la que a su primer maestre de campo, el landgrave Jorge Cristián de Hesse-Homburg se le concede, estando en la ciudad de Mons (Bélgica), la patente para el mando de un tercio de Caballería que habría de formarse con cinco compañías de caballos-corazas.

La batalla de Valenciennes
“La última victoria” @Augusto Ferrer-Dalmau

Así se recoge en la investigación que, por orden del Rey Felipe V, llevó a cabo el auditor Juan Antonio Samaniego, y que vio la luz en 1738 para tratar de poner fin a las querellas que se daban entre distintas Unidades del Real Ejército por gozar de la antigüedad más lejana.

Al referirse al Regimiento Farnesio, Samaniego dice que “justifica con fe del Ministerio de la Guerra de Flandes que don Lorenzo del Corral condujo desde Flandes a España el Regimiento que había levantado el Príncipe de Hese-Homburg y sido recibido al real sueldo el 7 de marzo de 1649, siendo su primer Coronel, a quien sucedieron el Marqués de Conflans el 25 de junio de 1653, el Conde de Transmandorf el 15 de diciembre de 1667…”

No obstante, como una especie de Guadiana, el Regimiento Farnesio ha ido apareciendo y desapareciendo desde ese lejano 1649, al ritmo de la historia de España. Así, por ejemplo, tras la derrota de las Armas españolas en la Batalla de Las Dunas, en Flandes en 1658, se ordena la disolución del Ejército de Flandes. Por lo que hace a la Caballería, desaparecen las unidades tipo Tercio -que se habían organizado precisamente en 1649-, quedando distribuidas por Flandes una serie de compañías de Caballería, una de las cuales estuvo al mando del Conde de Transmandorf, al que se refiere el auditor Samaniego. Aunque no hay prueba documental de ello -o al menos, yo no he conseguido aún dar con ella-, cabe la posibilidad de que esa compañía recogiese a los soldados “reformados” del tercio del príncipe de Hessen-Homburg, y que en 1667 se transformase en el tercio de Caballería de Trauttsmansdorf, antecedente del actual Farnesio.

Caballería siglo XVII
©Augusto Ferrer-Dalmau

Ahora avancemos en el tiempo, hasta el año 1823. Tras el final del llamado ‘Trienio Liberal’ (1820-1823), el rey Fernando VII ordena la disolución de todo el Ejército, bajo la acusación de colaborar en el advenimiento del Liberalismo a España. Así pues, el Regimiento de Farnesio, 6º de Caballería queda disuelto el 31 de diciembre de ese año en la ciudad de Badajoz.

El 20 de junio de 1848, renace el Regimiento Farnesio, en Burgos, por un Decreto al que sigue, cuatro días después, una Real Orden que, entre otras cosas, indica que “el Regimiento de Caballería mandado crear por real orden de viente del actual, tome la denominación de Farnesio, considerándose así reorganizado el antiguo regimiento de este nombre, que ocupará en la escala…”

@Augusto Ferrer-Dalmau

Nos situamos ahora en septiembre de 1939, fecha de creación del Grupo de Exploración y Explotación nº 7, que se organiza en Valladolid una vez decidida la disolución del Ejército que ha combatido en la Guerra Civil y el diseño de un nuevo Ejército, ya para los tiempos de paz. Ese Grupo de Exploración y Explotación se organiza sobre escuadrones del Regimiento Farnesio, que había sido disuelto en esa reorganización “de paz”. Ese grupo se convierte en 1943 en el Regimiento  Independiente de Sables nº 17, que el año siguiente retoma su vieja denominación de Farnesio, recuperando al mismo tiempo el historial del tercio de Hessen-Homburg.

 

Años 40
Regimiento Farnesio, en los años 40. Fotos de ©Fernando Sánchez

Por último, en 1997 el por entonces Regimiento de Caballería Acorazado “Farnesio” 12 queda en la situación de “desactivado”, transformándose en un núcleo de control de material, con una pequeña plana mayor encargada del mantenimiento de los medios acorazados, vehículos, armamento y la custodia del estandarte y el historial. Esta situación termina en el año 2003 con la reactivación del Farnesio, por entonces como Regimiento de Caballería del Núcleo de Tropas de la División “Brunete”.

Hasta aquí, por lo tanto, la continuidad del Regimiento en el tiempo, desde su creación en Flandes en 1649 hasta nuestros días. Pero, ¿existe hoy día algún regimiento de Caballería fuera de España cuya antigüedad sea anterior al viejo tercio de Hessen-Homburg? Veamos qué hay en las Caballerías de naciones tan antiguas como España:

Portugal.- El Regimiento de Lanceiros nº 2 es heredero del antiguo Regimiento de Caballería de Moura, fundado en 1708, y por tanto el más antiguo de los tres con que cuenta el “Exercito” portugués. Pese a su denominación, en realidad constituye la unidad de Policía Militar del Cuartel General del Mando de Fuerzas Terrestres. Para conocer más…

Francia.- Dentro de la 3ª División, encontramos el 2º Regimiento de Dragones, de Fontevraud, el más antiguo del Arma Acorazada Caballería del Ejército francés, creado en 1635. Hoy día, pese a mantener su denominación de Dragones, ejecuta misiones de guerra Nuclear, Radiológica, Biológica y Química (NRBQ) Para conocer más…

Países Bajos.- El Ejército holandés dispone de dos brigadas, que cuentan con sendos escuadrones de reconocimiento, agrupados en un regimiento, denominado Huzaren van Boreel, fundado en 1813. Para conocer más…

Reino Unido.- En la Caballería británica, su Regimiento más antiguo es el 1st Queen’s Dragoon Guards, fundado en 1685; mientras que uno de los dos regimientos a caballo de la Guardia Real, el Life Guards, se remonta a 1660. Para conocer más…

Suecia.- En 1536, se forma el actual Life Regiment Hussars K.3 Pese a conservar el nombre de Húsares, se trata de un Regimiento formado por un batallón aeromóvil y un batallón de obtención de información ISTAR. Para conocer más…

No hay, por tanto, ninguna Unidad tipo Regimiento que ejecute las misiones típicas de Caballería -reconocimiento y seguridad- con el empleo de vehículos acorazados con más antigüedad que el Regimiento Farnesio.

 

IV Carrera de Combate “Lanceros de Farnesio”

El sábado 26 de mayo, dentro de las actividades del “Día de las Fuerzas Armadas”, el Regimiento de Caballería “Farnesio” 12 organizó en la Base Militar “El Empecinado” -sede de, entre otras unidades, el Regimiento Farnesio- la IV edición de la Carrera de Combate.

IV Carrera de Combate "Lanceros de Farnesio"
© Carlos Molero La imagen es de uso libre

Se trata de un recorrido de seis mil metros aproximadamente, en parte de las instalaciones de la Base Militar, a lo largo de los cuales los corredores van afrontando pruebas y obstáculos de distinto tipo, plenos de tierra, agua, fuego… y acero. Y barro, por supuesto. En este enlace de la web de la carrera, puedes conocer a qué se enfrentan los valientes que se inscriben en la competición:

Relación de pruebas

IV Carrera de Combate "Lanceros de Farnesio"
© Carlos Molero La imagen es de uso libre

Es además una oportunidad para mucha gente de poder conocer de cerca el Regimiento, a sus jinetes y los medios de combate con los que cuenta.

Disfruta, pues, de mi galería de fotos de esta cuarta edición de la Carrera de Combate. se puede hacer uso libre de ellas.

Uniforme del Regimiento Farnesio, 6º de Caballería (1793 – 1796)

En 1793, el Regimiento Farnesio, 6º de Caballería parte hacia la frontera de Francia para tomar parte en la “Guerra contra la Convención”, el régimen político nacido de la Revolución de 1789.

En ese mismo año 1793, se había aprobado un nuevo reglamento de uniformidad, por el que el Regimiento vestía de la siguiente manera:

Caballeria1793
A la derecha, jinete del Regimiento Farnesio, con el uniforme reglamentario de 1793. Del libro “El Ejército y la Armada”, de Manuel Giménez González
  • Sombrero de dos puntas, con galón y presilla amarillos
  • Corbatín de paño negro
  • Casaca larga encarnada con divisa blanca
  • Cuello vuelto blanco, y solapas blancas sin ojales y cerradas hasta la mita del pecho
  • Chupa y calzón de ante
  • Bocabotines blancos y bota alta de cuero negro
  • Espuelas de espiga recta y estrella de ocho puntas
  • Guantes de ante con manopla flexible
  • Fornituras blancas

Como armamento, espada de hoja ancha, larga y recta, con empuñadura de hierro de taza y gavilanes, con vaina de cuero crudo y remates de hierro crudo. Como arma de fuego, carabina del modelo 1790 con llave de muelle descubierto.

Carabina 1790

Los paños de la montura del color de la divisa (blanco) con galones de plata, enseres de la misma de lienzo crudo, silla española; rendaje negro con cucardas rojas y hebillas doradas; y finalmente, bocado y estribos de hierro bruñido.

Porque es…

Hoy, 7 de marzo, el Regimiento cumple años, 369 nada menos, desde que se fundase en Flandes en 1649. Hoy es un día importante:

Porque es el Regimiento más antiguo de la Caballería española.

Caballo

Porque es el Regimiento que derrotó a los austriacos en Milazzo en 1718.

Porque es el Regimiento que primero entró en combate con los franceses en la victoria de Bailén en 1808.

Porque es el Regimiento que capturó una bandera a los marroquíes allá en Tetuán en 1860.

Cartuchera

Porque es el Regimiento que primero entró en la triste posición de Monte Arruit en 1921.

Porque es el Regimiento del que el zar Nicolás II fue coronel honorario.

Porque es el Regimiento en el que mejor charosca se sirve.

Guion

Porque somos soldados de la España grande, en cuyas tierras no se puso el sol.

Porque es… ¡y está!

“Tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo a su reina y a su patria”

Siguiendo con la Guerra de África, en el libro ‘Crónica de la Guerra de África’, de Emilio Castelar, Francisco de Paula Canalejas, Gregorio Cruzada Villaamil y Miguel Morayta se publicaba entre las noticias de la campaña, esta misiva del padre de un soldado de nuestro Regimiento Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería, dirigida al coronel del Regimiento:

Augusto Ferrer-Dalmau
© Augusto Ferrer-Dalmau

Señor coronel del regimiento de Farnesio, quinto de Caballería, primero de Lanceros. África.- Muy señor mío y de todo mi respeto:

Espero será V.S. tan amable que me dispensará al tener la osadía de molestarle; pero teniendo un hijo en el tercer escuadrón de su respectivo mando, que con el mayor placer mío está blandiendo la lanza contra las huestes musulmanas y al lado de su valiente y aguerrido coronel, el que con tanta bravura, decisión y arrojo cargó dichas huestes por varias y reiteradas veces, siendo el asombro y el terror de los agarenos, llenando de gloria nuestras armas españolas y el reinado de nuestra escelsa reina Isabel II.

Mi hijo Juan Martín, que, como le dije a V.S., se halla en el tercer escuadrón, hace mes y medio que no tengo noticias de si es vivo o muerto, pues desde la batalla del 1º de enero no he vuelto a saber nada de él, y espero de su bondad se sirva (si es vivo) decirle que escriba a su padre, y si es muerto tendrá V.S. la bondad de participármelo: que si bien es cierto que al amor de padre es natural el sentimiento y desgracia de un hijo, no por eso crea V.S. me arredraré: sí, lo sentiría, como que es un hijo de mis entrañas; pero al menos tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo a su reina y a su Patria, vilmente ultrajada por esos caribes africanos.

Tengo setenta y cuatro años, y si llegase el caso, me vería V.S. ocupar el puesto vacante de mi querido hijo (dado caso fuera muerto), y acometer a la morisma con tanto ardor y arrojo como pudiera hacerlo un joven de veinticinco años; pues aunque sexagenario, corre por mis venas la sangre española, la sangre de los Cides y Pelayos, y ayudado de mis pocas fuerzas, tendría el honor de contribuir a la realización del testamento de la augusta reina Isabel I para ayudar a su cumplimiento a nuestra soberana Isabel II.

Creo, señor coronel, será V.S. tan amable que me contestará lo más pronto que le sea posible, pues si V.S. tiene hijos y están ausentes, puede echar una ojeada y ver lo que padecerán al no saber de su señor padre.

Con este motivo, etc.- Alejo Martín, Cantalapiedra 14 de febrero de 1860.

Apenas leyó este patriótico y sentido escrito el marqués de Casa-Alta, a quien iba dirigido, contestó al desconsolado padre diciéndole que su hijo Juan Martín, no sólo continuaba en el mejor estado de salud, sino que se había portado tan bravamente que estaba propuesto para una cruz.”

Acción de ‘La estrella’ – 23 de enero de 1860

1860.- “El veintitrés del mismo mes, tomaron parte en la acción que tuvo lugar con los moros en la defensa del reducto “La estrella” en la que un batallón de Cantabria se vio obligado a formar el cuadro. Entonces, cargó Farnesio persiguiendo y lanceando al enemigo. Así recorrieron todo el llano que los moros abandonan, apartándose del batallón de Cantabria. Un lancero se presenta entonces al valeroso y esforzado brigadier Don Francisco Romero Palomeque, que capitaneó esta bizarrísima carga, y le entrega un estandarte azul que ha tomado a la Caballería mora, dando muerte al que lo llevaba y  a varios más. ¿Cuál era el nombre de tan heroico lancero de Farnesio? Pedro Castillo, quien fue condecorado en aquel mismo instante con la cruz de San Fernando con la pensión vitalicia de dos reales diarios.” (Historial del regimiento Farnesio)

En efecto, hoy se cumplen 158 años de aquella carga en los llanos de Tetuán, durante la Guerra de África (1859 – 1860), en la que los dos escuadrones de nuestro Regimiento, al galope de carga, logran salvar al batallón de cazadores de Cantabria, que se halla formado en cuadro para defenderse de la Caballería del sultán.

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“Acción del 23 de enero de 1860”. © Biblioteca Nacional de España

Otro día te contaré la historia de nuestro héroe Pedro Castillo Ramírez, el lancero que le arrebató el estandarte (era amarillo, y no azul como recoge el historial de nuestro Regimiento) al moro enemigo. Pero ahora quería darte algún detalle de esta acción, a la que el gran Augusto Ferrer-Dalmau ha dedicado uno de sus óleos.

Lo primero es situar el combate, que según las crónicas de la época, se desarrolla en una zona pantanosa a las afueras de Tetuán, cerca de la desembocadura del río Negro, que era la vanguardia del despliegue español. Comparando las descripciones con la orografía de hoy, debe de tratarse de los terrenos sobre los que hoy día se asienta el aeropuerto de Tetuán y sus alrededores.

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Las fuerzas españolas se hallan afanadas en la construcción de un reducto, llamado de La Estrella, cuando al mediodía son atacadas por grandes contingentes de Infantería y Caballería del Sultán Muley Al Abbas. En su protección, avanzan fuerzas recién desembarcadas de la División del general Ríos, que pronto se ven comprometidas en terreno pantanoso, un auténtico lodazal. En refuerzo, Ríos envía al batallón de Cazadores de Cantabria, que termina adelantado y sobre el que cae el grueso de la fuerza enemiga.

Formar el cuadro

Cantabria se ve forzado a formar el cuadro para defenderse de la Caballería enemiga. El general Leopoldo O’Donnell, que manda todo el Ejército de África, se da cuenta de lo apurado de la situación y envía todas las fuerzas que tiene en reserva para resolver la situación. Éstas son los escuadrones 1º y 2º de Farnesio, uno de Cazadores de La Albuera y la propia escolta de guardias civiles del general.

El combate es algo confuso, y existen diversas narraciones sobre él. Yo reproduzco aquí algunas notas que aparecen en el libro “La coronal de laurel”, de Manuel Ibo Alfaro (1861): “En el momento en el que el fuego se desplegaba más nutrido, se comunicó al regimiento de Farnesio la orden de cargar contra el enemigo en defensa del heroico cuadro de Ríos: el intrépido brigadier Romero Palomeque que dio las voces de mando con una energía fascinadora; y aquellos aguerridos escuadrones se lanzaron a la laguna.

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Detalle del cuadro “La carga del Farnesio (1860)”, del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

¡Qué horror! La laguna era profunda y cenagosa, era insuperable para la caballería, iba a convertirse en la inmensa sepultura de cien y cien valientes campeones; pero a ellos… ¿qué les importa morir? Su General lo manda, la patria lo necesita; la muerte terrenal es la vida de los héroes…

[…] Como los moros no creían que los españoles pudieran nunca atravesar el pantano, se quedaron sorprendidos al encontrarse con la caballería encima; y como los valientes soldados de Farnesio iban abrasados de furor, no aguardaron a que se reunieran los escuadrones, sino que a medida que salían de la alguna y pisaban terreno firme, aplicaban la espuela al caballo, enristraban la afilada lanza, y cada uno descargaba su encono en el primer musulmán que encontraba.

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Detalle del cuadro “La carga del Farnesio (1860)”, del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

Es en esta situación, a la salida de la laguna, cuando Pedro Castillo divisa en su cercanía al abanderado marroquí, al que acompaña otro jinete de escolta; y al galope se lanza contra ellos. Tras ensartar al abanderado con su lanza, y deshacerse de la escolta, se apodera de la bandera amarilla, que presenta al finalizar el combate al brigadier Palomeque y éste, a su vez, al general O’Donnell. El general en jefe del Ejército de África impone a Pedro Castillo allí mismo la cruz sencilla, de 2ª clase, de la Orden de San Fernando. Dado que el combate se da el día de San Ildefonso, onomástica del Príncipe de Asturias -futuro Alfonso XII-, el Ejército de África ofrece la capturada bandera a la reina Isabel II como presente para su hijo. La bandera queda depositada durante años en la basílica de Atocha, y en la actualidad forma parte de los fondos custodiados en el Museo del Ejército de Toledo, no estando expuesta al público.

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Bandera mora tomada por el lancero Pedro Castillo Ramírez en la acción del 23 de enero de 1860. Se conserva entre los fondos del Museo del Ejército de Toledo.

La acción del 23 de enero se salda con un oficial y siete de tropa muertos entre las fuerzas españolas. El oficial, precisamente, del Regimiento Farnesio: el teniente Andrés Seoane, quien muere tras recibir un disparo de espingarda en la cabeza mientras perseguía a unos jinetes durante las cargas.