Un historial heredado: Cazadores de La Albuera

Un Decreto publicado en diciembre de 1943 ordena la recuperación de los nombres tradicionales que han ostentado los Regimientos del Arma de Caballería en España, además de recoger los historiales de varios otros que a lo largo de la Historia han quedado extinguidos en sucesivas reformas.

De esta manera, nuestro Regimiento recupera su nombre Farnesio -hasta ese momento es el Regimiento Independiente de Sables nº 17- y además pasa a custodiar el historial del desaparecido Regimiento de Cazadores de La Albuera. Hoy te voy a contar algo sobre ese regimiento.

Regimiento Albuera
© Augusto Ferrer-Dalmau

Tomando como referencia inicial lo escrito en el libro “Glorias de la Caballería española”, de Antonio Gil Álvaro (1896), este regimiento de Cazadores se crea en virtud de un Real decreto de 10 de junio de 1855, con el nombre de La Albuera, en memoria de la célebre y gloriosa batalla ganada a los franceses el 16 de mayo de 1811, verificando su organización en Jerez de los Caballeros (Badajoz) con los escuadrones sueltos de África, Constitución y Sevilla. Extinguido en mayo de 1863, por pasar a formar el Tercer Depósito de Instrucción y Doma, vuelve a reorganizarse por Real orden de 6 de julio de 1864, con su mismo nombre y número.

En memoria de la célebre y gloriosa batalla ganada a los franceses el 16 de mayo de 1811
Batalla-la-Albuera-1811-mosxtrem
Recreación de la batalla de La Albuera. Foto: http://www.mosxtrem.com/2015/05/recreacion-batalla-albuera-extremadura.html

Desde su creación hasta su disolución en 1931, el Regimiento de La Albuera ha tenido las siguientes denominaciones:

  • 1855. Regimiento de Albuera, 18º de Cazadores
  • 1864. Regimiento de Albuera, 16º de Caballería
  • 1874. Regimiento de Cazadores de Albuera, 16º de Caballería
Cazadores de Sesma 22º de Caballería
Teniente de Cazadores (1875). La foto está tomada de la web del experto en espadas Vicente Toledo Momparler http://vicentetoledo.es/es/el-alma-de-la-espada/caballeria

No me queda muy claro si el Regimiento llega a lucir como escudo de armas el que Gil Álvaro propone en el libro, pues lo cita en condicional: “Podría servirle como escudo de armas la cruz que se creó para conmemorar la batalla de que lleva el nombre, que está formada por cruz de aspa de San Andrés con los brazos de esmalte rojo y globitos de oro á las puntas, y entre ellos unas llamas de color de fuego y sangre; en la parte de arriba tiene corona de laurel, y en el centro del ovalado escudo campea la cifra de Fernando VII, leyéndose en su dorada orla, sobre campo blanco: Albuera“.

Albuera

Escuadrones del Regimiento de Cazadores de La Albuera toman parte en la Guerra de África (1859 – 1860) y en la Tercera Guerra Carlista (1873 – 1876).

El último ‘Sirio’ (2006)

En el año 2006, fui dos veces al campo de maniobras de San Gregorio con el por entonces RCLAC (Regimiento de Caballería Ligero Acorazado) “Farnesio” 12, la segunda de ellas en septiembre, al último ‘Beta’ del Regimiento dentro de la Brunete.

Otro día cuelgo unas cuantas fotos de aquello y mis impresiones, pero hoy comparto contigo esta imagen, que hice a petición del coronel. El regimiento formado por última vez junto a la paridera del Santísimo, no recuerdo bien, creo que la saqué desde la cota denominada ‘El huevo’.

RCLAC "Farnesio" 12 en el ejercicio 'Sirio' 06
©Carlos Molero

La Plana Mayor de Mando del RCLAC en primero plano, detrás a la izquierda, el Grupo Ligero Acorazado; a la derecha, el ‘Meca’, y en el flanco derecho, el Escuadrón de Plana Mayor y Servicios.

Los que estuvieron aquel día allí seguro que debieron de acordarse de toda mi familia, pues hicimos la foto antes del “rancho” y nos tiramos como dos horas, hasta las 15:30 o por ahí, esperando a que todos los escuadrones llegasen a la zona de reunión y entrasen en posición.

Uniforme de Lanceros de Farnesio (1852)

Con este excepcional óleo del pintor Augusto Ferrer-Dalmau, comienzo la presentación de los distintos uniformes que ha empleado el Regimiento Farnesio desde 1649. Los iré publicando de cuando en cuando, sin periodicidad.

Y el primero, éste de casaquilla roja, es el reglamentario para todos los regimientos de Lanceros, que estuvo en vigor entre 1852 y 1856, años en los que el nuestro era Regimiento de Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería, y andaba acuartelado en la ciudad de Zaragoza.

Lancero 1852
© Augusto Ferrer-Dalmau

La composición del uniforme viene resumida en el magnífico libro ‘El Ejército y la Armada”, de Manuel Giménez González:

  • Casco a la inglesa
  • Casaquilla grana con divisa turquí (azul oscuro), con el número 5 bordado en el cuello en blanco y nueve botones de metal blanco
  • Pantalón gris celeste con tira grana y media bota de becerro negro
  • Capote del mismo gris con cuello grana
  • Charreteras y fornituras blancas
  • Sables, pistola y lanza con banderola con los colores nacionales
  • En la montura: silla a la inglesa, caoarazón blanco, maleta gris celeste con franja grana
  • Rendaje negro

Los soldados de Farnesio que fueron condecorados por el Zar Nicolás II

Hace unos días recibí en la web un mensaje de una persona, Conce, que se interesaba por un abuelo suyo, soldado que fue hace ya muuucho tiempo -más de un siglo- del Regimiento de Lanceros de Farnesio. Me daba una referencia a un blog, y al entrar en él me encontraba con una curiosidad sobre la relación del Regimiento Farnesio con Rusia, y en concreto con el zar Nicolás II.

Todos los de Farnesio conocemos lo de la ‘charosca’ y la coronelía honoraria de nuestro Regimiento que ostentaba el zar Nicolas II (lo puedes leer en este enlace) Y sin embargo, en ese blog de ‘Los cuadernos de Ayala’, he descubierto que unos cuantos oficiales y soldados de Farnesio fueron condecorados por el zar Nicolás II en 1916; y ésta es la pequeña historia de nuestro Regimiento que hoy te cuento.

MundoGrafico
Fotonoticia en el semanario ‘Mundo gráfico’ sobre el entierro en Madrid del embajador ruso en España

El 7 de marzo de 1916, además de conmemorarse el 267 aniversario de la fundación del Regimiento, muere en Madrid el embajador ruso en España, Fiódor Budberg, a quien se conocía en España como el barón Teodoro de Budberg. Nada más anunciarse el fallecimiento, y como es habitual en estos casos, el Gobierno toma las medidas necesarias para dar dignidad de duelo oficial al velatorio y al entierro. Y así, el Ministerio de la Guerra da las instrucciones oportunas para que el féretro, en la legación diplomática, sea velado por una fuerza militar. ¿Y qué unidad en España tiene más relación con la Rusia zarista? En efecto, el Regimiento Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería.

Portada ABC
Portada del diario ABC del sábado 11 de marzo de 1916

El jueves 9 de marzo, por la mañana, llega a la embajada rusa en Madrid la comisión del Regimiento, que encabeza su coronel, Rafael Huerta Urrutia, con treinta lanceros del regimiento, que en grupos de cuatro, darán escolta en la capilla ardiente al arca de caoba que contiene los restos del embajador fallecido. Esa fuerza al completo participa al día siguiente, viernes 10 de marzo, en la comitiva que recorre las calles de Madrid hacia el Cementerio Británico donde son dados a la tierra los restos mortales del malogrado Fiódor Budberg, que aún hoy día continúan en el citado camposanto.

En agradecimiento por las muestras de respeto y cortesía, el Zar Nicolás II concede diversas condecoraciones imperiales, entre otros, a los componentes del Regimiento Farnesio que han participado en el homenaje, y que son autorizados a lucir en noviembre de 1916.

Medallasrusas
Distintas condecoraciones imperiales russas, concedidas a los lanceros del regimiento Farnesio. Imágenes obtenidas de ‘Los cuadernos de Ayala’

La lista de los condecorados es la siguiente:

  • Encomienda de la Orden Imperial de San Estanislao: comandante Javier de Mencos y Ezpeleta.
  • Cruz de Caballero de la Orden Imperial de Santa Ana: capitán Genaro Ribot Pau.
  • Cruz de caballero de la Orden Imperial de San Estanislao: tenientes José Marchesi Butler y Joaquín Asenjo Espinosa.
  • Medalla al cuello de la Orden Imperial de San Estanislao: sargento Belisario Calles Pachón.
  • Medalla al pecho de la Orden Imperial de San Estanislao: cabos Francisco Lucas Hernández, Camilo Cuadrado Domínguez, Ignacio Toral García y Ramón Prieto Santiago.
  • Medalla al pecho de la Orden Imperial de San Estanislao: trompetas Sergio Herrero Inés  y Arsenio Santos Sáez.
  • Medalla al pecho de la Orden Imperial de San Estanislao: herrador Eugenio Llanos Castañón.
  • Medalla al pecho de la Orden Imperial de San Estanislao: soldados Avelino Osorio Fernández, Joaquín Fernández Rodríguez, Florentino Manzano Matilla, Sabino García Gago, Luis Gordón Ramírez, Pantaleón González Magro, Santos Rodríguez Macías, Bartolomé Bermejo Gómez, Adolfo García García, Francisco Fernández González, Félix Rodríguez Asensio, Alejandro Rascón Marcos, Sixto Ortega Monge, Nicasio Álvarez Menéndez, Simón Campa Fernández, Victorio Palmero Gutiérrez, Justo García Sanz, José Fernández Fernández, Rufino Cano Redondo, Mariano Arranz Barbolla, Paulino Gómez Juárez y Esteban Pérez Salvado.

Aquí te dejo algunos enlaces, por si quieres averiguar más detalles:

Fiódor Búdberg, el embajador ruso en el cementerio británico de Madrid

Últimas condecoraciones otorgadas por el zar Nicolás II de Rusia a españoles (‘Cuadernos de Ayala’)

La Vanguardia (Jueves, 9 de marzo de 1916)

Maniobras primaverales en Renedo – Cabezón (Valladolid)

Seguro que a todos los que han pasado un tiempo de su vida en Farnesio, les suena familiar eso de “Renedo – Cabezón”. Pues nada, aquí comparto estas fotos de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, del pasado mes de marzo. Ya veis que a Renedo se sigue yendo a hacer lo mismo desde tiempos inmemoriales…

Maniobras01
© Fuerza Terrestre (ET)
Maniobras02
© Fuerza Terrestre (ET)
Maniobras03
© Fuerza Terrestre (ET)

Ejercicio ‘Sirio’ 04. San Gregorio (Zaragoza)

La primera vez que fui a San Gregorio fue en octubre de 2004. Una experiencia inolvidable. Supongo que a quienes van allí por trabajo, les resultará indiferente (y bastante incómodo); a mí, aquel enorme desierto a las afueras de Zaragoza me dejó anonadado.

En aquel año, el Farnesio tenía programadas dos maniobras ‘Beta’. Aclaro, por si hay alguien que lee esto y no es de la “empresa”: las maniobras se denominan ‘Alfa’ si son para las unidades tipo compañía/escuadrón/batería. ‘Beta’, para las unidades Regimiento/Grupo; y finalmente ‘Gamma’, para las grandes unidades tipo Brigada y superior.

Ejercicio
© Carlos Molero

Bueno, sigo. Que el Farnesio tenía, en 2004, dos ‘Beta’ en San Gregorio: una en febrero y otra en octubre. El coronel del Regimiento me había animado a ir en febrero con ellos, pero al final no pudo ser por cuestiones laborales. ¡Menos mal!, porque esas maniobras fueron especialmente sufridas: frío, nieve, viento… Ya colgaré otro día algunas fotos de aquello, del ejercicio ‘Dragón’ 04.

Pero en octubre, sí; en octubre, al ‘Sirio’ sí que me alisté, y me dejaron ir. Unas maniobras bautizadas con el nombre de mi estrella favorita del firmamento de inverno tenían que salir bien sin ninguna duda; ¡y vaya que sí! (al menos para mí).

Ejercicio
© Carlos Molero

Recuerdo que, allí en San Gregorio, todo lo miro con curiosidad; con ojos de niño, supongo. Llevaba ya siete años cultivando la amistad de los jinetes de Farnesio en aquel Núcleo de Control de Material que tanta ‘marcha’ tenía en el cuartel de San Isidro, en Valladolid; hasta entonces el Regimiento había permanecido así como en la sombra, sin tropa, sin medios prácticamente; como una unidad movilizable en caso de necesidad. Pero en 2004, la situación era justo lo contraria, se había producido un giro de 180º

Hacía menos de un año que el Farnesio se había convertido en el Regimiento de Caballería de la División Mecanizada “Brunete”; tenía una organización muy potente, con dos grupos de Caballería entre los que se repartían tres escuadrones ligeros acorazados, uno mecanizado y uno de carros de combate; más un escuadrón de Plana Mayor y Servicios. El Regimiento que yo me encuentro desplegado en San Gregorio es, para mí, es-pec-ta-cu-lar: carros de combate M-60 ya un poco viejetes, sí; Vehículos de Exploración de Caballería, TOAs M-113, portamorteros, BMR contracarro… Y además, dos escuadrones que acaban de regresar a España de misión: uno de Kosovo y el otro, nada menos que de Iraq, de donde había vuelto después de entrar en combate en varias ocasiones con los seguidores del clérigo chií Moqtada Al Sadr (lo puedes leer aquí)

Ejercicio
© Carlos Molero

Sigo, que me enrollo. Ese sábado de octubre de 2004, -¿qué sería, el 9?-, hace bueno, temperatura perfecta, se puede estar en camisa sin pasar frío. Sol, una brisilla de lo más agradable. Lo que más recuerdo ahora es el azul del cielo. El azul del cielo y las nubes, unos cúmulos blancos durante toda la jornada que van y vienen, y que ponen el fondo perfecto para las fotos que no paro de sacar en todo el día. Ya ves que no tienen gran resolución, pues aún no tenía digital y las conservo en papel.

Y te preguntarás que en qué demonios me entretengo allí, en San Gregorio, todo aquel sábado. Pues como dirían algunas madres, en ‘hacer el zascandil’, je, je. Primero me llevan al vivac del Regimiento, donde me espera el coronel Mayoral; un poco de charla distendida, un paseo por el despliegue -que si la tienda comedor por aquí, que si la cantina por allá, que si las cocinas, que si el ‘Papa Charlie’, que si el nido de evacuación de heridos…

Ejercicio
© Carlos Molero

La primera sorpresa del día, aunque todo el día sea eso, una sorpresa tras otra: desde allí me voy al vivac del Grupo Ligero que andaba desplegado no recuerdo dónde. Otro inciso. San Gregorio es un desierto, sí; pero tiene sus referencias para guiarse: vértices, parideras y corrales abandonados, accidentes geográficos… En aquel momento no los conocía. Después, con el paso del tiempo, unas cuantas visitas más en años posteriores y un poco de curiosidad, pues han terminado por hacérseme familiares: la Cuesta del reloj, Tocaburros, el Corral de Matías, Tres Poyetes, la Hoya del borracho, la Paridera del Santísimo…

El caso es que a algún sitio de ésos me voy, para ver al Grupo Ligero. Voy a ir en un todoterreno, pero la sopresa es que, de repente, el capitán del Escuadrón de Plana me presta un chaleco antifragmentos, pues me anuncia que el traslado lo voy a hacer en un VEC, “bicho” al que me subo por primera vez en mi vida. Aún recuerdo, de pie dentro de la torre, junto al capitán del 1º Ligero, cómo me sube por las entrañas la vibración del motor que me corre desde los pies a la garganta, el viento que me azota el rostro, los continuos botes y frenazos, el polvo que levanta este leviatán de 17 toneladas de acero. Mientras nos vamos aproximando al vivac, nos cruzamos de cuando en cuando con otras unidades que también andan de ejercicio por allí, y con una sección ligera acorazada del Regimiento en plena ‘rotura del contacto’ frente a un supuesto enemigo.

Ejercicio
© Carlos Molero

Ya en el vivac del GCLAC, rancho y conversación; y más fotos, estupendas. Después de comer, mi tocayo Carlos me muestra cómo es por dentro un carro de combate M-60, me doy un paseo por el ‘segundo escalón’ -que es cómo, en la ‘mili’, llaman a lo que el común de los mortales entiende por taller-, veo un reabastecimiento de vehículos, el municionamiento de los M-60 del Escuadrón de Carros; y finalmente, ya avanzanda la tarde, acompañamiento al escuadrón mecanizado para ver un tiro con los morteros pesados, de 120 mm. Otro momento también inolvidable. Y de propina, regreso al vivac del Regimiento, no en todoterreno sino en el TOA con el capitán del “Meca”. Aprendo en ese trayecto un nuevo significado de la palabra zarandeo…

Ejercicio
© Carlos Molero

Y con las nubes ya tomando el color cárdeno que precede a la noche y el sol despidiéndome con su último guiño. Con el cuerpo aún recuperándose de vibraciones, golpes y zarandeos y el espíritu pleno de Caballería, dejo atrás las verjas del campo de San Gregorio para volver a mi mundo cotidiano; aunque me voy con la certeza absoluta de que, ya para siempre, a mi mundo cotidiano se unirá aquel secarral que dejo atrás y los hombres y mujeres que me han hecho sentir parte de él.