Ejercicio “Lanza afilada” 2019

“Yanqui dos uno para toda la malla, iniciamos movimiento”, resuena la voz metálica en la chopera en medio de la noche.

“Zulu Romeo tres, recibido”, replica el jefe de la patrulla.

“¿Y sabes lo mejor de todo? Que siempre me pasa lo mismo”, continúa con sorna Juan. “Cada vez que cierro los ojos y justo en ese momento en que me voy a quedar dormido, dan por radio la orden de movernos. Yo creo que por eso engordo”, y se ríe. Miro a Juan con escepticismo. Gordo no le veo, quizás un poquito de tripita, propia de los años que va acumulando.

“Esta vez, me había tumbado a medianoche sobre la barcaza del Centauro, apoyado contra la torre. Pese a ser octubre, hacía bastante bueno, con el cortaviento era suficiente para estar calentito. Se oían las hojas de los chopos que movía la brisa, que además arrastraba las nubes y se iluminaba todo aquello con la luz de la luna. Añádele el aullido de algún animal nocturno, o algún coche que muy de cuando en cuando pasaba a nuestro lado, y comprenderás que uno termina por quedarse casi dormido. No sé, llevaba así como una hora, hasta que sonó la radio”, sigue él. Me llama la atención los detalles en los que se fija.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

Juan, del Junco por apellido, es soldado desde hace ya bastantes años. “Soldado de Caballería”, me puntualiza siempre con un toquecito de orgullo. “De Caballería”. Me gusta quedar con él en el Pasaje Gutiérrez, que es donde me está contando esto ahora. Al principio nos veíamos ahí porque esa galería comercial, de finales del siglo XIX, me parecía un entorno extemporáneo para el mundo de hoy, como la Caballería. Ahora lo hacemos ya por rutina, porque además con el tiempo él me ha hecho descubrir que la Caballería es algo más que los caballos; que nada tiene de extemporánea, al contrario. Y que muchas de las misiones que se ejecutan hoy día en los conflictos en muchas partes del mundo son propias de la Caballería. Así que, con él se acabaron las bromitas sobre eso de que la Caballería ya no tiene lugar.

Juan acaba de volver de maniobras; de unas Beta, como ellos las llaman, que son para que yo me haga una idea, unas maniobras medianas. Las pequeñas las hacen con los escuadrones, y se llaman Alfa. Las medianas son estas Beta. Y en las grandes, las Gamma, ya participa toda su brigada; o la división, no sé. Él tenía ganas de ir a éstas, me dijo hace unas semanas. Porque esta vez no serían en San Gregorio, en Zaragoza, como siempre. Para él, sería la primera vez que desplegase por terreno civil, en contacto con la vida cotidiana de los pueblos entre Valladolid y Palencia. “Es que en San Gregorio, al final, es sota, caballo y rey. Y pese a lo monótono del paisaje y el desierto, terminas por conocer los parajes y te orientas rápido. Que si el vértice Esteban, que si Tres Poyetes, Casas Altas, Tocaburros… Esto, en cambio, es diferente; y más exigente”.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

Le escucho con atención, por lo novedoso. “Aquí tenemos que cumplir con la misión asignada, y además molestar lo menos posible a los vecinos de los pueblos, que tienen que continuar con su vida diaria. Nos movemos por carreteras, por caminos, pasamos por las calles de los pueblos…”

-¿Y que habéis estado haciendo, jugando a la guerra con nuestros impuestos?, le pregunto con recochineo, mientras le sonrío para que detecte mi ironía.

-Esta vez el planteamiento era más convencional, con ciertos toques de actualidad, basados en hechos reales ocurridos estos últimos años, en Siria o en Ucrania, por ejemplo, me explica mientras con sus gestos me deja claro que ha captado mi ironía.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
©Carlos Molero

Me cuenta que el ejercicio ha consistido en un despliegue de los tres escuadrones que forman el Grupo de Caballería “Santiago” I/12 del regimiento Farnesio desde sus bases avanzadas (COP según las siglas en inglés de Command Outpost) Skull, Lance y Goshawk en La Mudarra, Cigales y la base aérea de Villanubla hacia el norte, hasta los altos que dominan Palencia, para establecer una línea de puestos de observación, desde los que detectar la aproximación de un supuesto enemigo, uno convencional, que quiere decir que viene con blindados y “tanques”, como toda la vida. Y vienen en superioridad, además, avanzando de norte a sur.

Bardulia frente a Ortoñoland

Los malos son de Bardulia, y quieren aplastar a los de Ortoñoland, ya que tienen un territorio en disputa dentro de éste último, en el que actúan también elementos irregulares del movimiento de liberación de Bardulia. Los “ortuños” han pedido ayuda a eso que se llama la comunidad internacional, y… ¡voilá!, ahí está la Brigada Galicia VII para proteger y dar seguridad.

-Yo creo que diseñan los escenarios para que no nos enteremos de nada, me comenta Juan, aunque sinceramente, éste ha sido menos complejo que lo que luego, en realidad, nos hemos ido encontrando en las misiones que hemos participado.

“¿Y entonces, qué?”, le animo a Juan a que continúe. Lo que ocurre es que el Grupo de Caballería entra en contacto con las vanguardias de los bardulios que avanzan hacia Valladolid, y la Caballería entonces tiene que retrasar ese avance el tiempo necesario para que el grueso de la brigada despliegue para hacer frente al enemigo, entablando combate para tratar de desgastarlo. En jerga militar, una operación de retardo. En la que además el Farnesio recibe apoyos de su propia brigada: zapadores y Artillería, además de la compañía de defensa contracarro del batallón de cuartel general, que forma la tercera task force -que es en lenguaje militar internacional lo que en Caballería siempre se ha denominado partida- del Grupo Táctico Santiago, además de las Task Forces 1 y 2, sobre la base de los dos escuadrones ligeros acorazados de Caballería del Grupo.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

Le miro con cara de no entender. Da un trago a su caña, se quita con los labios los restos de espuma, se pasa una servilleta de papel por la boca, la dobla tres veces y la deja sobre el cenicero antes de continuar, ya sin hablarme en jerga. “A ver, para entendernos, imagínate un tridente que avanza hacia el norte desde la línea que une Valladolid con La Mudarra, hasta llegar a Palencia. Y una vez allí, empieza a retroceder hacia la línea de partida mientras combate al enemigo, sólo que ahora la púa de la izquierda, que son los contracarros con sus VAMTAC, se ha movido de sitio, y se encuentra entre las otras dos púas y detrás, porque esas dos van a llevar a los de Bardulia a unas zonas minadas donde detenerlo y batirlo con los misiles y nuestros cañones, ¿comprendes?”. Ahora sí me hago a la idea.

Suena un clarín en su teléfono móvil, y se disculpa con un gesto mientras atiende la llamada. “Era el fisio, tengo que ir la semana que viene”. Enarco las cejas, y me lo aclara. “Las rodillas, tío. Me hago mayor”. Me habla entonces de que al principio de la “mili”, le gustaba mucho eso de bajarse, “como un pro”, de los vehículos saltando desde el glacis, pese a que los más veteranos le aconsejaban siempre hacerlo como Dios manda, usando los estribos de los laterales de la barcaza. “Que más adelante lo vais a notar en las rodillas, en la espalda, en el menisco… nos decían”, reconoce resignado; “y al final, tenían razón, claro”. Y pasa a enumerarme los nombres de los “tanques” a los que se ha subido y desde los que ha saltado en todos estos años: el M-60, el Leopardo, el VEC desde luego, ahora el Centauro…

-Bueno, pero por lo que me cuentas, habrán sido muchas horas de acción trepidante contra los de Bardulia, ¿no?, retomo el hilo de las maniobras.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

-Desengáñate, Molero, me explica Juan. Eso es en las películas y en las novelas. La realidad se resume en una palabra: esperar. Esperar. Esperar y venga a esperar. Te diría que el 90 por ciento o más es tiempo de espera; y el resto, sí, acción como tú dices.

– ¿Por qué?

-Mira, por ejemplo. Cuando avanzamos, tenemos que hacerlo alcanzando sucesivas líneas de coordinación. Para que me entiendas, todos al mismo tiempo en paralelo, para evitar que se abra un hueco por el que se cuele el enemigo. Y como el ritmo de progresión, como nosotros decimos, es distinto para cada uno, pues hay que hacer altos para que la línea, más o menos, se mantenga. Y a lo mejor, estamos una hora, o dos, o cinco detenidos en un punto, en una línea de coordinación mientras esperamos, porque tal vez la patrulla que avanza en paralelo con nosotros se ha encontrado una incidencia, o tiene una avería, un imprevisto. Porque no estamos nosotros solos, está moviéndose la sección, el escuadrón, el otro escuadrón, el puesto de mando, los zapadores… O quizás recibamos órdenes nuevas, para una nueva misión que hay que preparar y eso lleva su tiempo. Si estamos desplegados en una línea de puestos de observación, como hemos hecho esta vez y casi siempre, pues estás a eso, a vigilar. Como puede estar un cazador en su puesto en un ojeo, a la espera.

Lo que comenta Juan recuerdo haberlo leído en una novela de Arturo Pérez-Reverte, El húsar, y más tarde en casa encontraré la cita en concreto: “He descubierto que la guerra, en contra de lo que cree la gente, es un poco de acción y un mucho, demasiado, de espera. A uno le hacen levantarse de madrugada, lo llevan de acá para allá, lo pasean por un campo de batalla sin que le sea posible averiguar si los suyos están ganando o perdiendo…”. Sigo charlando con él.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

-Porque esto no se puede hacer con un simulador, entiendo, ¿no?

-Sí, se puede. Tenemos una sección de simulación muy avanzada en el Regimiento; y de hecho el ejercicio lo estuvimos practicando el escuadrón en el simulador. Pero no es lo mismo. Esto, pese al cansancio, es más entretenido. Te mueves con los vehículos, con luces de guerra por la noche, que son prácticamente invisibles, por terreno desconocido, lo que obliga a estar aún más atento. Y luego, por qué no decirlo, es bonito que la gente te salude mientras pasas por los pueblos; o los niños se acerquen curiosos a fisgar; hay personas que se sorprenden al cruzarse con los blindados por las calles de su pueblo o en un cruce de carretera. O te graban con el móvil porque es la primera vez que nos ven. Para mí es un terreno nuevo de maniobras, desconocido, más difícil, un terreno enorme para controlar, piensa que son 25 kilómetros de ancho y casi 50 de profundidad, un pequeño gran desafío. Además, hay cosas que sólo puedes perfeccionar “en real”. No sé… Por ejemplo, solicitar que se desplieguen los zapadores en plena madrugada para que reconozcan un paso en un camino y coordinar las medidas de seguridad con ellos.

A Juan a veces le pregunto por qué viste el uniforme, qué le llevó a enrolarse (en la Caballería) Solo una vez me contestó, hace mucho, con un cierto aire de timidez, como si me revelase un secreto que, para la mirada de otro, pareciese una bobada. “Pues te diré que veía las películas de vaqueros y de indios en la tele, y me imaginaba a mí de mayor siendo eso, un tipo que peleaba a caballo; el resto ya vino solo cuando llegó el momento”.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

Y se le nota, la verdad. De cuando en cuando, pese a que ya va peinando canas, aflora esa pasión de la infancia por la vida a caballo que veía en las películas de pequeño, cuando describe algún detalle de unas maniobras, o de alguna de las misiones en las que ha estado fuera de España. “Estábamos desplegados a las afueras de Dueñas, en unas alturas dominando la autovía A-62, al sur de Venta de Baños, en vigilancia para detectar la presencia de posible enemigo moviéndose por la zona”, me explica. “Imagínate”, y hace una pausa mientras se le iluminan los ojos cuya mirada parece, de repente, perderse en el infinito, lejos del aquí y del ahora. Y empieza a dibujar una sonrisa. Y yo vuelvo a sonreír también, porque sé que toca ahora alguna referencia de película, o de cuadro, o de novela. “Los cuatro vehículos de la sección allí arriba, desplegados, medio ocultos entre los pinos, en medio de la noche, luego al amanecer… ¿Te acuerdas de ‘Fort Apache’? Cuando el coronel Thursday llega todo cabreado por primera vez al fuerte, porque por el camino ha visto algunos apaches. Y entonces John Wayne le replica”. Y mi amigo Juan repite de memoria las palabras de El Duque: “Bueno, si los vio, es que no eran apaches. Pues así estábamos nosotros, la segunda patrulla de la Task Force 2 en Dueñas, invisibles como los apaches, pero listos para cerrar sobre el enemigo”.

En columna, los cuatro blindados -se entretiene en los detalles- avanzan comiendo los kilómetros de una estrecha carretera que ondula entre campos ocres de cultivo aún en barbecho, entre pequeñas cotas arboladas, rodeados de una desolación casi completa, con el horizonte nunca alcanzable como destino…

Y tengo para mí que son los mismos ojos de la infancia los que miran el paisaje que me describe cuando a media mañana, su patrulla se repliega desde Dueñas hacia Trigueros del Valle para una nueva misión, en esta ocasión constituirse en el escalón de reserva del Grupo Táctico Santiago. En columna, los cuatro blindados -se entretiene en los detalles- avanzan comiendo los kilómetros de una estrecha carretera que ondula entre ocres y grises terrenos de cultivo aún yermos, entre pequeños cerros y motas arbolados, rodeados de una desolación casi completa, con el horizonte nunca alcanzable como destino, en el que las tierras de viñedos se unen al azul celeste -“que es nuestro color, el de la Caballería”- salpicado con el blanco de las nubes que parecen algodonarse con el calor del sol. “Te va dando el viento en la cara, y notas la vibración del motor…” Y entonces sí, vuelve al aquí y al ahora, me mira sonriendo y comienza a tararear entre dientes: “Tan, taaaaan, tan, tan, taaaaaan”, y ya adivino yo la letra: “Si truena, o nieva, o el sol brillando está. El día ardiente, la noche fría va. Empolvados los rostros, alegre está nuestra conciencia ya. Veloces, los tanques, contra la tempestad”. Y es que, en el fondo, sigue siendo un sentimental.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
©Carlos Molero

“Creo que esa ha sido otra de las cosas interesantes para mí de esta ‘Lanza afilada’, que es como se llamaba el ejercicio. Movernos por lugares nuevos. Meter los VEC y los Centauros entre encinares que parecían imposibles de atravesar, rodeando dehesas, con los conductores demostrando que, pese a todas las dificultades del día a día, mantienen intacta su pericia, unos fenómenos”, prosigue con su relato.

Tres vidas en una

Y también, lo surrealista que a veces resulta estar viviendo tres vidas a la vez. Le interrogo sobre eso, porque no lo comprendo: “¿cómo tres vidas?”, y se ríe. “Sí, mira. Por un lado, estoy desplegado en un combate contra los de Bardulia. Por otro lado, en cualquier momento volvemos a la vida cotidiana. No sé, imagínate que sufrimos una avería. Sin dejar de estar “en la guerra”, es algo que hay que arreglar de verdad. Y a eso, añádele el resto de tu vida real: las citas, los plazos, las decisiones, los problemas que te acompañan “en campaña”, algunos de los cuales necesitan de una solución inmediata.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

-Vamos, que al final terminas un poco chalado, ¿no?, sin saber qué día es o qué toca hacer.

-Tú lo has dicho, hermano. En esos días, se difuminan las rutinas y te adaptas al ritmo de la misión. Un día duermes en la tienda en un horario más o menos normal; otro día, pues toca ponchear un rato junto al vehículo. Un día comes caliente, y después cenas y desayunas de “ladrillo” cuando hay oportunidad en cualquier sitio. O tiramos de imperio.

El imperio, pienso para mí. Sonrío. Hace tiempo, me contó un sargento primero la pequeña historia del imperio, que se remonta al ejército de Alfonso XIII. En esos tiempos, los oficiales se tenían que pagar la comida, por lo que cuando salían al campo, el más moderno se encargaba de hacer acopio de avituallamiento para comer. A eso lo llamaban hacer república. La costumbre se ha mantenido en el tiempo, con el cambio de nombre tras la guerra civil, pasando de república a imperio. Así que uno puede complementar la RIC -la ración individual de combate, el “ladrillo”- con un poco de imperio, que suele ser de lo más variado: dulces, embutido, galletas, pasta, pan de molde, pan… por supuesto café y un hornillo.

Ejercicio "Lanza afilada" 2019
© Carlos Molero

Antes de despedirnos, me cuenta Juan que después de una semana de maniobras por pueblos y caminos de Valladolid y Palencia, las Beta de este año terminaron con un arriado de bandera en Villamuriel de Cerrato, a las afueras de Palencia, que hacía tiempo que lo había solicitado su Ayuntamiento. “Hombre, a ver, ya estás cansado y lo que te apetece es volver a casa y desconectar un poco. Pero también es entretenido y te anima ver cómo los paisanos se acercan a ver los vehículos, a interesarse por tu trabajo, a darte las gracias por el servicio, o a contarte historias de su ‘mili’. Ten en cuenta que esto no es un trabajo de cara al público, y nos pasamos todo el día metidos en una especie de burbuja, dentro de los cuarteles o en los campos de maniobra, donde es muy difícil que la gente pueda ver lo que hacemos y en qué se gasta el dinero de sus impuestos”.

P.D.: como siempre, con mi agradecimiento al RC “Farnesio” 12 por acogerme y dejarme “disfrutar” de su día a día en el campo. Y a Aliste, Durán y Luna, la tripulación de “Culebra”, por enseñarme de cerca cómo se vive en un “Centollo”.

Las corazas despliegan en San Gregorio

Un escuadrón del Regimiento, reforzado con elementos del de Plana Mayor y Servicios, desplegó en el campo nacional de maniobras y tiro “San Gregorio” de Zaragoza, entre los días 19 y 27 de febrero de 2019, en coincidencia con el ejercicio “Linaje artillero”, unas ‘alfas reunidas’ del Grupo de Artillería de Campaña VII, de la Brigada “Galicia” VII.

CNMT "San Gregorio" 2019
En la “Hoya del borracho”, a la espera de iniciar el movimiento. © Carlos Molero

Durante un par de días, estuve acompañando a los hombres y mujeres del Regimiento en este despliegue en San Gregorio, que se aprovechó entre otras muchas cosas, para refrescar la instrucción de tiro de las tripulaciones del Centauro con el armamento principal, el cañón de 105 mm.

En esas 48 horas, pude conocer cómo se franquea el río Ebro sobre pontones, el trabajo de los observadores avanzados de Artillería, cómo se pide un apoyo de fuego de artillería, o el efecto multiplicador en las capacidades de un escuadrón que puede proporcionar una patrulla de helicópteros de ataque. O cómo ponerse a cubierto de esta cuando, dentro de las incidencias que se inyectan en el ejercicio, los “Tigres” se convierten durante un rato en enemigos a la caza.

CNMT "San Gregorio" 2019
Jinete entre MGs. © Carlos Molero

Sin duda que, visto desde fuera, lo más espectacular es la sesión de tiro en el campo de tiro “Puig Amarillo”, donde por unas horas de la tarde, el aire se llena de estampidos sordos y explosiones, que se mezclan con el tableteo de las ametralladoras de los VAMTAC de la sección de vigilancia del escuadrón, a las que hacen coro los cañones Bushmaster de los VEC. Eso sí, todas las voces quedan aplastadas cada vez que el Centauro ruge con su cañón OTO Melara de 105 mm. Pero antes de que empiece el concierto, pasamos unos cuantos minutos en la caseta de Curdi, uno de esos incontables corrales, chozos, casas y parideras que sobreviven en ruinas al paso del tiempo en las 33.000 hectáreas del campo de maniobras y que sirven de referencias para no terminar perdido en esta especie de ‘non plus ultra’.

CNMT "San Gregorio" 2019
A la derecha del fogonazo, va el proyectil en vuelo. © Carlos Molero

Allí, se descarga la munición de los camiones que la han acercado desde el vivac del escuadrón, y se reparte entre las tripulaciones. Todo perfectamente empaquetado y etiquetado; así de primeras podría pensarse en realidad que lo que se están descargando son botellas de vino de gran reserva para un Gulliver sediento: su caja de madera, que se abre y muestra en su interior un embalaje cilíndrico negro que custodia la botella, de una añada imposible de identificar, algo así como 4C1/S70… Con mucha soltura y maña, los jinetes del Farnesio van desvelando la realidad; no son botellas sino proyectiles HEAT de 105 mm, que cargan sobre sus hombros como si tal cosa, para pasarlos por una escotilla siempre pequeña a los alvéolos de la torre del Centauro, donde reposarán hasta su último viaje.

CNMT "San Gregorio" 2019
HEAT, alto explosivo contracarro.

Batman, Marlboro, Cangrejos…

Ver el despliegue de un escuadrón de Caballería desde dentro es, en realidad, no ver el despliegue de un escuadrón de Caballería, sino intuirlo por las nubes de polvo e imaginarlo en tu cabeza, para lo que compones mentalmente un mapa al que añades elementos conforme los mensajes de radio se suceden por las mallas de transmisiones. Nos movemos con “Batman”, el jefe de la partida que progresa desde primera hora de la mañana por unos ejes que nos llevarán desde la Hoya del borracho hasta, más o menos, las casas bajas del Castellar.

Eso medido sobre el mapa en línea recta vienen a ser once o doce kilómetros; pero en la “guerra” se transforman en una distancia que no parece acortarse nunca, con continuos tiempos de espera en medio de ningún lugar, bajo el sol que reverbera sobre el blanco de los caminos, secos desde hace semanas.

CNMT "San Gregorio" 2019
Vehículo de Exploración de Caballería VEC TC-25 © Carlos Molero

Son tiempos de espera habituales, puesto que estamos aguardando a que las patrullas -Marlboro, Jolie, Cangrejos…- vayan alcanzando las líneas de coordinación para continuar con la progresión, y eso lleva su tiempo. Y además, esto es Caballería, el despliegue es amplio y sólo muy de cuando en cuando vemos alguno de los vehículos que toman parte en la maniobra. A nuestra retaguardia, siempre cerca y preparado, nos acompaña “Aybar” (¿o será con v?), el equipo de observadores avanzados del Grupo de Artillería de Campaña VII que tiene asignado hoy la partida.

El PREM

Esta, ahora, despliega en anillo, sobre las cotas dominantes para proporcionar la seguridad a un PREM -¡qué sería del Ejército sin las siglas y los sigloides!-, un punto de reabastecimiento y municionamiento que es utilizado por una pareja de helicópteros “Tigre” del Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA) I de Almagro (Ciudad Real), para realizar un repostaje en caliente; o sea, sin apagar los motores.

CNMT "San Gregorio" 2019
Helicóptero Tigre del Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA) I de Almagro (Ciudad Real), a punto de aterrizar para un reabastecimiento en caliente en un PREM, punto de reabastecimiento y municionamiento. © Carlos Molero

Después, y hasta que llegue el ocaso, la patrulla de aeronaves se convierte en un elemento más de maniobra a las órdenes de “Batman”. Vamos de nuevo hacia el norte, en medio de un tráfico continuo de comunicaciones, en las que los mensajes de “Batman” para “Jolie”, “Marlboro”, “Cangrejos” se cruzan con los de Delta Uno Uno para Bravo Mike Dos, para Bruma, para Ayvar… Resulta divertido esa especie de doble personalidad, en la que por unos momentos eres un personaje de comic de DC y de inmediato te conviertes en el señor Delta.

CNMT "San Gregorio" 2019
Y mañana, más. © Carlos Molero

Ahora, de repente, los helicópteros han “chaqueteado” y se han pasado al enemigo. La partida ha de adoptar las medidas de ocultación oportunas para evitar ser detectada por estos ícaros manchegos armados hasta los dientes y con ganas de pelea. Desde el puesto de mando móvil de “Batman”, podemos intuir el vuelo de los Tigres -el rumor de cuyos rotores se deja oír con mayor o menor intensidad entre los arbustos que nos ocultan de ellos- por las notificaciones que, de su posición, van “cantando” las distintas patrullas. Pero que no se confíen los aviadores del Ejército, que la partida del Farnesio no está inerme ante ellos; de hecho, los tiradores de precisión de “Cangrejos” los tienen a tiro de sus fusiles…

Río Ebro

Estos días de ejercicio se cierran con una nueva colaboración con otras unidades del Ejército de Tierra. Artillería, Aviación del Ejército… y ahora Ingenieros; en concreto con el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) nº 12, que tiene su acuartelamiento en Monzalbarba, un barrio a las afueras de Zaragoza con salida directa al río Ebro. Y eso vamos a hacer esta mañana: cruzar el río Ebro sobre pontones.

CNMT "San Gregorio" 2019
Siga la señal… © Carlos Molero

Primero, una marcha en columna de una hora hasta las inmediaciones de Alfocea, en el límite oeste del campo de maniobras, donde nos ponemos ya en manos de los primeros pontoneros. Ellos se encargan de reorganizar la columna con el orden de marcha con que cruzaremos el río: ligeros, camiones, VECs y Centauros. Además, explican las medidas de seguridad que han de adoptar las tripulaciones, y las que los propios ingenieros han tomado para que todo se desarrolle sin sobresaltos.

Cuando se llega a la orilla del río, el despliegue de los pontoneros transmite una sensación de control total: balizas, guías y centinelas que encaminan a la columna, embarcaciones y buceadores en el río listos para entrar en acción en caso de que alguien caiga al agua… Los pontones ya están instalados y el cruce se hace con rapidez, a pesar de que no vamos a más de 15 km/h.

CNMT "San Gregorio" 2019
Franqueo del río Ebro sobre pontones. © Carlos Molero

Salvado el obstáculo, dentro del acuartelamiento los ingenieros han preparado una “gymkana” para que la partida se instruya en el paso de obstáculos mediante el cruce de los distintos puentes en servicio en el Ejército de Tierra, esos que en los últimos meses se han desplegado en distintos puntos de España para paliar los daños producidos en las infraestructuras por crecidas de los ríos: puente Dornier, puente Bailey… Salida del acuartelamiento “Sangenís” de nuevo en columna, paso de los pontones y marcha de regreso al vivac en la Hoya del borracho, donde los rancheros han preparado un menú “infantil”, pues hay que desmontar cuanto antes el campamento para iniciar el repliegue.

El Aníbal nos va acercando poco a poco a la entrada del CENAD “San Gregorio”. En el retrovisor, en medio del traqueteo, se va alejando poco a poco La hoya del borracho. Nos vamos acercando a la salida del campo de maniobras,  y en el retrovisor, entre las nubes de polvo se van difuminando las siluetas de los vehículos y de los jinetes del Regimiento Farnesio, los últimos de una saga de soldados nacida en Flandes en aquella época en la que nunca se ponía el sol.

 

 

 

 

 

 

Que 370 años no es nada…

“Que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra”. Y te halla formado en el patio de armas de la Base Militar “El Empecinado”. Y te nombra: Regimiento Farnesio.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
Por España, todo ppor España.

Una vez más, como todos los 7 de marzo, se conmemoró la fundación del más viejo de los regimientos de la Caballería, aquél que por una conformidad de 7 de marzo de 1649 quedaba en Mons (Bélgica) al mando del príncipe Jorge Cristián de Hessen-Homburg.

Ya sabes que los actos militares tienen un guión muy matizado, que facilita las cosas. El coronel del Regimiento, Juan José Soto, presidió el acto, en el que se entregaron condecoraciones y distinciones, se concedió al soldado José María Ferrer, del ELAC 2º, el premio “Pedro Castillo” que distingue al mejor jinete de tropa del Regimiento. Y se nombraron nuevos lanceros de honor; en esta ocasión, al general de Caballería Andrés Chapa y al anterior coronel del Regimiento, Álvaro de Zunzunegui.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
“Somos soldados de la España grande, en cuyas tierras no se puso el sol.”

Habló el coronel Soto a los componentes del Regimiento, a quienes recordó que el Regimiento forma parte de la Caballería, de un arma de combate, y que la misión final del jinete es ésa, el combate: vencer o morir.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
El acto militar lo presidió el coronel jefe del Regimiento, Juan José Soto.

A los caídos, por supuesto, se les tuvo un recuerdo especial con el siempre emotivo toque de oración con los clarines de Caballería. Luego se entonaría el himno del Regimiento (“Somos soldados de la España grande, en cuyas tierras no se puso el sol“) y desfilaría el Regimiento por la avenida del zar Nicolás II.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC Farnesio 12
El recuerdo a los que ya están en la eternidad.

En el vino español, brindis por el primer jinete de España, el Rey, y una sorpresa final: el regalo por parte de D. Alfonso Rojas Salcedo, otro lancero de honor del Farnesio, de una guerrera de tropa reglamentaria de la época de Alfonso XIII para su exhibición en el museo del Regimiento.

CCCLXX aniversario de la fundación del RC "Farnesio" 12
Guerrera de tropa del Regimiento Farnesio, reglamentaria del reinado de Alfonso XIII, donada al muso del regimiento por el lancero de honor D. Alfonso Rojas

Brigada de Alta Disponibilidad de la División “Brunete” (marzo de 2006)

Ministerio de Defensa 29MAR2006.- “La Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División Mecanizada ‘Brunete’ nº 1 ha desarrollado, en el Centro Nacional de Adiestramiento de San Gregorio (CENAD) en Zaragoza, un ejercicio táctico con la finalidad de familiarizar a su cuartel general y unidades participantes con los cometidos NRF (NATO Response Force), enmarcados en el planeamiento y conducción de una operación de gestión de crisis.

En esta ocasión, la BRIAD estaba constituida sobre la base de la Brigada de Infantería Acorazada ‘Guadarrama’ XII (BRIAC XII), con sede en ‘El Goloso’ (Madrid), reforzada, entre otras unidades por el Batallón ‘Extremadura’ asignado a la 7ª Fuerza de Respuesta de la OTAN. Los más de 2500 militares participantes han llevado a cabo misiones típicas de la NRF, como la entrada inicial en zona, control de la misma y diferentes reacciones ante hostigamiento de elementos aislados.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

El Cuartel General de la BRIAD ha superado, además, una evaluación nacional para comprobar su grado de operatividad. Con ella, ha demostrado su capacidad para el planeamiento y conducción de operaciones NRF que incluyan, a la vez, la participación de unidades pesadas y ligeras.

Los 44 carros de combate ‘Leopardo’, de que está dotada la BRIAC XII, han participado por primera vez, de forma simultánea, en un ejercicio de este tipo. A ellos se han sumado vehículos de combate ‘Pizarro’, y de diverso tipo hasta desplazar al CENAD 259 de cadenas y 143 de ruedas.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

La Oficina de Comunicación de la División Mecanizada junto con la de la BRIAC XII y coordinadas por el Departamento de Comunicación del Ejército, establecieron en el mismo campo de maniobras, un Centro de Prensa con la finalidad de atender a los medios de comunicación desplazados desde Valladolid, Burgos, Zaragoza y Madrid. Los 32 periodistas acreditados pudieron conocer de primera mano las capacidades de la unidad más potente del Ejército de Tierra.

Como experiencia pionera, todos los representantes de los medios fueran integrados en las diferentes unidades participantes durante el desarrollo de la operación principal del ejercicio, que tuvo lugar desde las 20:00 horas del día 25 hasta las 11.00 del domingo 26 de marzo. Con ello se buscaba que tuvieran un testimonio cercano de los hombres y mujeres que las componen y de su forma de trabajar, así como la posibilidad de realizar una cobertura informativa en tiempo real.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

Esta fue la segunda vez que estuve en el campo de San Gregio, tras mi “estreno” con el Regimiento en octubre de 2004 en el ejercicio “Sirio 04”. A la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD), el Regimiento Farnesio le proporcionaba las capacidades de reconocimiento y seguridad, con el empleo de un grupo táctico formado por un escuadrón ligero acorazado, el de carros y elementos del de Plana Mayor y Servicios. Además, el grupo táctico contaba con agregaciones de Artillería y Zapadores de distintas unidades de la “Brunete”, creo recordar que del GACA ATP XII y de la UZAP 10.

A los periodistas nos permitieron asistir a la parte final del ejercicio, que era una explotación del éxito con tres ejes de progresión, asignados al grupo de escuadrones, el batallón de carros Leopardo y uno mecanizado con vehículos Pizarro. Fueron unas horas muy intensas, y muy entretenidas, desde luego.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

 

Ejercicio “LAGEX 2017” – San Gregorio (Zaragoza)

Jueves, seis menos diez de la madrugada. En Salamanca, donde estudia, David vuelve a casa después de una noche de fiesta. A esa misma hora, en Elche Juan Andrés prepara un nuevo biberón para su pequeño, hoy ha tocado noche toledana. En Soria, Patricia y Fernando duermen por fin en casa tras su viaje de una semana por Rumanía con ‘El Club de los 60’. Marta, en Guadalajara, termina de darse un toquecito de maquillaje en los pómulos antes de salir a coger el tren que le llevará a su trabajo en Madrid. Y en Badajoz,  Hakim sigue aún repasando temas para la oposición. Todos ellos viven bajo las estrellas del mismo cielo, en el mismo territorio y con la tranquilidad de saberse protegidos, incluso sin saberlo.

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Revisando el Centauro para que todo esté a punto. © Carlos Molero

Porque a esa misma hora, en medio de la noche, en un lugar remoto de Zaragoza, azotado por un viento gélido que no da tregua, Héctor, Luismi, Alberto, Sonia, Cris, Álvaro… hace rato que, un día más, están ya en marcha, ocupando sus posiciones frente a un enemigo imaginario, para repetir de nuevo procedimientos, tácticas, movimientos que engrasen la máquina que garantiza la seguridad de los españoles.

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El amanecer nos trae la incertidumbre del nuevo día, desplegados en una línea de posiciones en las “Casas Altas del Castellar”. © Carlos Molero

El lugar es un paraje conocido como “Casas Altas del Castellar”, en el Centro Nacional de Adiestramiento “San Gregorio”; el viento se llama cierzo y es la pesadilla invisible que se cuela a esta hora -y todas las horas- en esta inhóspita llanura de 33.000 hectáreas, antiguas tierras de pastoreo. Y allí desplegada, en “Casas Altas del Castellar”, está la máquina, el Grupo de Caballería “Santiago” I/12, el elemento de maniobra de nuestro Regimiento.

Ejercicio “LAGEX 17” de la Brigada Galicia VII

Pero no estamos solos. Si uno sobrevolase el campo de maniobras, encontraría por aquí y por allá a los zapadores, los batallones de infantes, la Artillería, el Grupo Logístico y el Cuartel General de nuestra Brigada, la “Galicia” VII, que entre el 5 y el 14 de noviembre ejecuta el ejercicio “LAGEX 17”.

Quizás Hakim, Marta, Fernando, Patricia, Juan Andrés o David no sepan muy bien, o no lo sepan en absoluto, qué supone “jugar a la guerra” durante nueve días, nueve días -uno tras otro- en los que el viento no deja de soplar, con una fuerza tal que los meteorólogos avisan, nivel amarillo, pues temen que se dispare hasta los 70 kilómetros por hora. Y de eso parece vanagloriarse ese vanidoso invisible, que te empuja, te rodea, se te mete en las entrañas, lo llena todo de polvo y tierra, azota metódicamente tu tienda de campaña por la noche, te arroja encima las lonas para que te golpeen mientras intentas dormir, obliga al matorral a inclinarse una y otra vez a tu paso; por todas partes, allá donde mires en ese infinito campo desolado, aliagas, tomillos, romeros te saludan como peleles empujados por el viento, y a ratos, parece incluso que el chaparral se carcajea de ti.

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En las “Casas Bajas del Castellar”, preparados ya para empezar con las actividades de día. © Carlos Molero

Y el viento es, digamos, la guinda del pastel que ya, hace cientos de años, describió en uno de sus momentos de lucidez el ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha en su “curioso discurso de las letras y las armas”: Y a veces suele ser su desnudez tanta, que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del cielo, estando en la campaña rasa, con solo el aliento de su boca, que, como sale de lugar vacío, tengo por averiguado que debe de salir frío, contra toda naturaleza. Pues esperad que espere que llegue la noche para restaurarse de todas estas incomodidades en la cama que le aguarda, la cual, si no es por su culpa, jamás pecará de estrecha: que bien puede medir en la tierra los pies que quisiere y revolverse en ella a su sabor, sin temor que se le encojan las sábanas.

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“Adelante, jinetes de Farnesio, altas las frenes y alto el corazón”. © Carlos Molero

Son nueve días -uno tras otro- de comer en algún momento, quizás bajo la lona de la tienda comedor, quizás al amparo de un mísero chozo de pastor derruido en medio de ninguna parte, con frío y viento. De añorar el agua caliente, de intentar ducharse en algún momento. De subir y bajar de los vehículos acorazados, de moverte de acá para allá no importa la hora del día o de la noche, de dormir cuando sea posible, de tratar de solucionar mil y una averías que surgen un día tras otro, pues los “caballos”, los pobres, ya están mayores y tienen sus achaques. Y es que hay que hacer más con menos, ésa es la consigna. Quizás con más presupuesto… Sí, pero San Gregorio está muy lejos de los oídos que podrían atender esas palabras, el viento es muy fuerte y, por qué no decirlo, ni David, ni Patricia, ni Juan Andrés, Marta o Hakim, que no saben lo que aquí se hace, verían probablemente con buenos ojos invertir más presupuesto en la máquina que garantiza su seguridad, habiendo como hay otras necesidades, que es esa especie de mantra que todo lo aparca.

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Al caer la tarde, siempre hay un momento para recordar a quienes nos precedieron en el servicio a España. © Carlos Molero

¿Y cómo consigue uno sobrevivir tan en precario? ¿De dónde sale la comida que a uno le sirven en la bandeja?¿Qué pasa con el combustible?¿Cómo se puede reparar la mecánica de un monstruo de decenas de toneladas de acero en medio de la nada?¿Y si uno cae enfermo, sufre un accidente, se tuerce un tobillo o se rompe una muñeca? Para eso está el Escuadrón de Plana Mayor y Servicios, que tiene preparado el comedor para que, cuando vuelvan de sus misiones, los jinetes de los escuadrones ligeros acorazados puedan sentarse a comer; que mantiene el taller de mantenimiento -el segundo escalón en la jerga- ‘non stop’ 24/7 para que puedan salir al día siguiente con sus vehículos, que se encarga de la asistencia sanitaria, que garantiza el enlace radio. Y como además es responsable de la protección del puesto de mando, pues se apunta en esta ocasión el tanto de realizar con éxito el primer disparo del nuevo misil contracarro ‘Spike’.

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VRCC-105 “Centauro” del Regimiento, junto a la “Caseta de Curdi”, momentos antes de iniciar un ejercicio de tiro en el asentamiento de “Tres Poyetes”. © Carlos Molero

Pero si Plana Mayor y Servicios está que no para, los dos escuadrones ligeros acorazados tampoco están holgazaneando, ni mucho menos, que a San Gregorio no hemos venido a pasar los días sin más. Tiro de mortero, tiro con las armas de dotación de los vehículos acorazados: cañón de 105 mm. del Centauro, cañón de 25 mm. del VEC, ametralladoras de 7,62 mm., lanzadores fumígenos… Durante un par de horas, en el asentamiento de ‘Tres poyetes’ se suceden las detonaciones, el tableteo de las armas automáticas, las entradas y salidas de posición de los VEC y los Centauro.

Y despliegues de líneas de posiciones, zonas de reunión, zonas de espera, pasos de línea a vanguardia, cruce de brechas… piezas del catálogo de misiones que tienen asignadas los hombres y mujeres que, dentro de nuestro Ejército, lucen en el parche las lanzas y los sables. Y esperas, muchas esperas, porque como dicen los guerreros viejos, la guerra es un 95 por ciento de espera y un cinco por ciento de tiros.

En el ‘poblado afgano’

Hay, además, visita VIP, nada menos que el general jefe de la Fuerza Terrestre, que viene a comprobar de primera mano el nivel de adiestramiento de la Brigada. Así que nos vamos al ‘poblado afgano’, el polígono de combate en población levantado en las “Casas Altas del Castellar”, donde al parecer la insurgencia, o los rebeldes, o los terroristas, o el enemigo -póngale el nombre que prefiera- se ha hecho fuerte, y va a haber que sacarlo de ahí, tiene toda la pinta de que por las malas.

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Pelotón de Caballería de nuestro Regimiento proporciona apoyo a una sección de Infantería que progresa por el polígono de combate en población -el ‘Poblado afgano-‘ en un ejercicio ejecutado ante el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, el FUTER Juan Gómez de Salazar. Por cierto, a esto se le denomina DVD: Distinguished Visitor Display. © Carlos Molero

De ello se va a encargar una sección de Infantería del batallón “Zamora”, apoyada en proximidad por un pelotón del Farnesio, con dos Vehículos de Exploración de Caballería. Nuestro grupo táctico permanece en anillo alrededor del poblado, un cerco que evite la huida del ‘enemigo’. Con los vehículos acorazados desplegados en desenfilada de torre, se sigue con atención cada movimiento en el poblado. Nos acompañan equipos OFA (observadores de fuegos aéreos) de Artillería, que se encuentran agregados al grupo, y en algún momento se les hará saltar a pista, cuando el rival se ponga cabezón y haya que ablandarlo.

Y así es, serpenteando a ras de suelo, no tardan en dejarse ver a retaguardia de nuestro despliegue dos helicópteros de ataque Tigre de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, nos sobrepasan como una exhalación y se lanzan en vuelo imposible sobre las casas del poblado, todas ellas tan iguales de forma y color que es difícil orientarse. Aunque bien pensado, de eso se trata, de hacer que las cosas, en los ejercicios, sean difíciles. ¿Cómo era aquello que decía el general Patton? “Una pinta de sudor te ahorra un galón de sangre”.

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Durante el tema ejecutado ante el general de la Fuerza Terrestre en el polígono de combate en población, intervienen helicópteros Tigre de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET). © Carlos Molero

“Valquiria para Lince, endex, endex”. El final del ejercicio se recibe con júbilo, tras más de siete horas rodando por el campo, y nos lleva en un repliegue en columna por una vaguada hasta el vivac en “Casas Bajas del Castellar”, unos minutos colmados de todo lo que uno pueda asociar con el concepto de la Caballería: velocidad, movimiento, viento, sol, polvo, arena, ruido, potencia… Hasta un águila real parece querer unirse a este escuadrón de acero y nos sobrevuela con su amenazadora silueta.

Conseguir que todo esto funcione requiere de paciencia, planificación, dosis de flexibilidad para adaptarse con rapidez a los cambios de programación de actividades que se van produciendo sobre la marcha. Eso supone que a todo este ir y venir se añadan reuniones de coordinación con el cuartel general de la Brigada, exposiciones de los temas tácticos que se ejecutarán en las próximas horas, diarios sitrep -puntos de situación- en los que se informa del estado de la Unidad -cuánta gente estamos, dónde y qué se come mañana, cuánto combustible hace falta, plan de actividades, a quién se ha evacuado al hospital-,  de las modificaciones en previsiones, horarios, despliegues… y de la previsión meteorológico, que anuncia que al huracán de la Caballería le va a seguir haciendo sombra el maldito cierzo hasta que el Regimiento vuelva, algún día de éstos, a la Base Militar “El Empecinado” tras concluir el LAGEX 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concurso de patrullas “PARECA” 2017

La tarde promete. Un paseo por el campo al calor del mes de julio, lo que ahora llaman ‘actividades al aire libre’. Una caminata sin prisas por este sendero que desciende suave entre pinos hacia la pequeña vaguada que se abre por delante de ti. En el aire, atento, un milano negro se mantiene casi fijo en el mismo punto, colgado sobre la brisa que te acaricia suavemente el rostro y arrastra unos indolentes cúmulos que, contra el azul del cielo, parecen pavonearse vanidosamente con toda una gama de blancos y grises, henchidos de sí mismos. De cuando en cuando, casi a rastras, uno de ellos oculta por un momento el sol; y los verdes, amarillos, marrones y ocres del campo se vuelven metálicos, un tanto amenazadores. Aunque cuesta, y mucho, pensar en alguna amenaza en medio de semejante tranquilidad, con este clamoroso silencio que se arriesgan a romper un ejército invisible de cigarras y el reclamo agudo y prolongado del milano: “pii iii, pii iii”.

Y mientras andas el camino, vas pensando en tus cosas. En ese leve sentimiento de felicidad que nace de la serenidad que te rodea, en lo del trabajo del día siguiente, en la conversación pendiente aún con el del taller, en contestar ese mensaje de ella, en lo del banco, ¡coño, la lavadora!… Y si te fijas, el campo está tan, tan seco, que si pisas con un poco de fuerza, dejas en la tierra una huella de tu suela tan profunda que parece la de Armstrong en la Luna… Ja, ja, pues podía hacer una foto de una de mis pisadas y pasarla por Whatsapp al grupo del trabajo para vacilar un poco: “Sí, tíos, me he venido a la Luna a desconectar de vosotros”. Y hay que ver qué alineaditos y qué iguales son los pinos de las dos laderas que ahora envuelven el camino, menudo pinar.

Pero con el casco, el chaleco táctico, el HK en la mano, el cansancio encima y la tensión aplastada contra la mandíbula, el pinar se ve de otra manera, a la manera del explorador. Y la mirada y la intuición te dicen que esa sombra apenas insinuada entre aquellos dos pinos es, efectivamente, lo que el tableteo de las armas automáticas te confirma una décima de segundo después: una emboscada. “Troops in contact“, que es como los americanos lo cantan por la malla desde lo de Afganistán, “troops in contact“, o sea, que nos están disparando.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Vamos casi por las dos horas de reconocimiento táctico, y en ‘Trescorrales’ toca ahora resolver la enésima incidencia que la organización ha preparado para estas cuatro horas en las que hay que ejecutar la prueba reina del concurso. Estamos en el campo de maniobras de Renedo – Cabezón (Valladolid), y esto es el día grande de las “PARECA” 2017, PAtrullas de REconocimiento de CAballería, el concurso nacional en el que las unidades de Caballería de toda España compiten por ver de quién es la mejor patrulla de reconocimiento.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Boeselager Trophy

Hay que remontarse atrás en el tiempo, hasta 1987 -¡30 años ya!- para sumergirse en el origen de esta exigente prueba de marcado carácter ‘jinete’. Por aquel entonces, se organiza una competición de patrullas de Caballería cuyo ganador representará a España en una similar, pero de ámbito internacional, el trofeo “Boeselager” con el que el Ejército alemán rinde homenaje al coronel de Caballería Georg von Boeselager, muerto en el frente ruso en agosto de 1944. Esa primera “PARECA” es ganada por el Grupo de Caballería “Reyes Católicos” de la Legión. En años sucesivos, se sigue disputando la competición hasta que, a finales de los años 90, el incremento de los compromisos militares en operaciones internacionales da al traste con su continuidad.

Pasan unos cuantos años, unos cuantos, y en 2011 el Grupo de Caballería de Reconocimiento “Reyes Católicos” II de la Legión retoma el espíritu “pareca”, pero como una prueba interna de la Unidad, con la participación de patrullas sólo del Grupo. Es en 2015 cuando comienza la segunda época de las “PARECA” como trofeo de nuevo de todo el Arma de Caballería. Farnesio gana, en 2016, la segunda edición de la segunda época, correspondiéndole por tanto el honor (y el sacrificio, desde luego) de organizar la edición de este año 2017.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

¿Y en que consisten las “PARECA”? Pues como explican los compañeros de la Brigada “Castillejos” en la presentación del año pasado, “la esencia de este concurso es tan simple de expresar como compleja de adiestrar: abarcar los aspectos fundamentales para la instrucción y adiestramiento de cualquier patrulla de Caballería que desarrolle una misión de reconocimiento.” Durante cuatro días, una patrulla formada por diez militares en representación de cada unidad tipo Regimiento o Grupo de las que constituyen la Caballería, ha de hacer frente a distintas pruebas que valoran su adiestramiento y capacidad de combate: reconocimiento táctico, tiro, mantenimiento, conducción, identificación, carrera de obstáculos, evasión nocturna…

La patrulla tiene que resolver las incidencias que se le vayan presentando, y que no se alejan en absoluto de situaciones vividas en zonas de operaciones, pero sobre las que siempre sobrevuela la incertidumbre

Y así, por ejemplo, la prueba principal -que puntúa 3,5 sobre 10- consiste en el reconocimiento de un itinerario por parte de cada patrulla, a la que en las semanas previas se le ha ido proporcionando información sobre el contexto político, social, militar en el que se habrá de ejecutar la operación. Al jefe de patrulla se le entrega una orden complementaria, lo que en la jerga militar llaman frago, que tiene que desarrollar en el campo de maniobras y sobre la cual se le valora, con un tiempo máximo de cuatro horas. Sobre la base de un pelotón de Vehículos de Exploración de Caballería (VEC), en ese tiempo la patrulla tiene que resolver las incidencias que se le vayan presentando, y que no se alejan en absoluto de situaciones vividas en zonas de operaciones, pero sobre las que siempre sobrevuela la incertidumbre: artefactos explosivos improvisados, hostigamientos, emboscadas, reconocimiento de puentes, búsqueda y balizado de una zona para realizar una evacuación médica en helicóptero, tiro con armas individuales y de dotación de los vehículos, trato con refugiados, localización de agentes NRBQ…

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Por su parte, la carrera de obstáculos es un recorrido de seis kilómetros para completar en dos horas, con casco, mochila y armamento individual, a lo largo del cual los patrulleros han de superar pruebas de distinta dificultad: paso de obstáculos verticales y horizontales, fosos, charcas de barro, “conguitos”, pronunciadas pendientes, arrastrar un vehículo acorazado…

PARECA 2017. Carrera de combate
© Carlos Molero

En el caso de la evasión nocturna, este año se organiza en un recorrido circular en una zona de pinares de las proximidades de Valladolid, a la que a las patrullas se les traslada en camiones. La prueba comienza en ausencia del jefe de patrulla, para que la organización pueda valorar el nivel de respuesta del equipo en ese primer momento. Luego, ya la patrulla al completo tiene que localizar los distintos puntos del recorrido en los que recoger las pistas que facilitarán su libertad, con la dificultad añadida de que no se puede alcanzar el siguiente punto sin resolver previamente el enigma que se les presenta en cada prueba del recorrido.

Evasion
Prueba de evasión. Es que era por la noche y no se veía nada 😅

La prueba de tiro busca conocer el grado de eficacia de cada patrulla en el tiro con el arma individual -fusil HK-, a diferentes distancias: 300, 200 y 100 metros. El jefe de patrulla organiza a sus tiradores, de manera que cuatro de ellos hagan fuego sobre los blancos asignados a 300 metros; se haga un salto a la carrera hasta la siguiente línea, a 200 metros del blanco, desde donde disparan otros dos componentes de la patrulla; y de la misma manera, a 100 metros. A continuación, seis tiradores, por binomios, ejecutan también tiro en movimiento sobre dianas a cubierto de siluetas.

PARECA 2017. Prueba de tiro
© Carlos Molero

De siempre ha sido tradición en Caballería preocuparse más del ‘noble bruto’ que de uno mismo, y eso sigue teniendo su vigencia en la mentalidad y en el espíritu del Arma; y no puede faltar, of course, en un concurso de este tipo. Así que la prueba de conducción y mantenimiento está orientada a valorar cómo trata cada patrulla a sus “equinos” blindados: recuperación de un VEC mediante cabestrante, conducción para salir de un campo de minas, cambio de dos neumáticos de manera simultánea, frenada de precisión, aparcamiento, desmontaje y montaje del armamento principal y coaxial del vehículo…

PARECA 2017. Prueba de mantenimiento
© Carlos Molero

Como tampoco puede faltar una prueba en la que demostrar las habilidades de cada patrulla en una las misiones fundamentales de la Caballería como es la obtención de información sobre el campo de batalla. Para evaluarla, la “PARECA” cuenta con la fase de identificación de materiales, en distintas modalidades de ejecución: en el simulador “Steel beasts” de que disponen las instalaciones de la Base Militar “El Empecinado”, cada componente de la patrulla tiene que identificar los vehículos que aparecen en su pantalla y transmitir esa información de acuerdo con los procedimientos, tanto en modo diurno como nocturno

Puestos de observación

Por otra parte, y mediante la proyección de vídeos, la organización del concurso valora la capacidad que tiene cada patrulla participante de  identificar distinto material militar de todo el mundo, así como de retener detalles de las imágenes proyectadas sobre las que, posteriormente, se les presenta un cuestionario de preguntas. En el aula de tiro, se somete a la patrulla a un ejercicio doble: de identificacion a oscuras con el empleo de medios individuales de visión nocturna; y de escucha de sonidos como medio para identificar ante qué está la patrulla (vehículos, aeronaves, armas de fuego y de qué tipo…) Finalmente, la cuarta fase de la prueba de identificación se ejecuta al aire libre, con los elementos ópticos de los dos Vehículos de Exploración de Caballería y sendos puestos de observación desplegados a vanguardia de aquéllos, desde los que los exploradores de cada vehículo informan, en un tiempo determinado, del material militar que identifican, y cuyas siluetas han de localizar en distintos emplazamientos sobre el terreno.

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Y al llegar aquí, seguro que te preguntarás: “Bueno, ¿y quién ha ganado, entonces, la ‘PARECA’ de este año?” Pues los chicos de esta foto de aquí debajo, el Grupo de Caballería Acorazado “Villaviciosa” XII, a quien le corresponde el desafío de organizar la “PARECA” del año 2018.

Patrulla ganadora de las PARECA 2017
© Fuerza Terrestre (FUTER)

Para terminar, dos apuntes personales. Uno, que es destacar, subrayar, elogiar y admirar el trabajo que durante unos cuantos meses ha hecho mi querido Regimiento Farnesio para que el concurso “PARECA” fuese un éxito. Y dos, que es mi agradecimiento a todo el Regimiento por las facilidades que me ha dado para ver de cerca estas “PARECA”, y disfrutar por unos días, a mi manera, del “espíritu jinete”.

 

 

El Rey Juan Carlos, con el Regimiento

Dice el historial del Regimiento Farnesio, al dar cuenta de lo acontecido en el año 1982: “Del 15 al 29 de junio, unidades de este Regimiento participan en los ejercicios tácticos ‘Clavijo-82’, presididos por S.M. el Rey D. Juan Carlos I de España, en San Gregorio (Zaragoza), quien efectuó 3 disparos de cañón desde el carro nº 2 del ELAC, el cual pasó a llamarse “Pie de plata”, como el caballo de S.M.”

Tal día como hoy, 27 de junio, pero de 1982, el diario “ABC” publicaba esta fotografía de aquel momento, con Su Majestad subiéndose al “Pie de plata”, junto al teniente jefe de la sección de carros del Escuadrón Ligero Acorazado del Farnesio.

El Rey Juan Carlos, con el ELAC de Farnesio
© ABC