Escuadrón “Deus ex machina” en San Gregorio

Deus ex machina: según el diccionario de la Real Academia Española, “persona o cosa capaz de solucionar, sin dificultad aparente, todo tipo de situaciones.”

Esta entrada del blog está dedicada a esas personas precisamente. Y va dirigida a aquellas otras que no están puestas en la materia o a quienes, como yo, les sorprende que, en medio de la nada, parezca haber solución para todo tipo de situaciones. Doy por hecho que a quienes visten el uniforme, lo que cuente aquí ahora no les llamará la atención, por cotidiano. O incluso les hará gracia que me llame la atención. Bueno, ahí vamos.

Y vamos, lo primero, a comer. A las 14:30 más o menos. En medio de ninguna parte, literal. Me suena que debemos de estar cerca de la caseta de Cativiela, o de Antolín, pues alguien lo ha mencionado en algún momento. Una hondonada solitaria, áspera y desapacible en la que, por contraste, se destaca un almendro ya en flor a cuyo alrededor se oye el zumbido de un enjambre de abejas. Y uno se pregunta: ¿qué diablos comeremos aquí? ¿Nos caerá el maná del cielo, como a extraviados israelitas en el desierto?

CNMT "San Gregorio" 2019
Primero, segundo y postre. © Carlos Molero

Nada de eso. Aparece un vehículo ligero, un Aníbal del escuadrón de Plana Mayor y Servicios, cuyos rancheros han echado la mañana preparando las alubias blancas, la carne con arroz y la fruta que todos, en fila disciplinadamente, recogemos en esas típicas bandejas de metal que forman parte de la iconografía de unos días en el campo de maniobras.

CNMT "San Gregorio" 2019
Municionando los Centauros.

O nos vamos al Puig Amarillo, a un ejercicio de tiro. Pero para disparar, hace falta munición. ¿Se ha acordado alguien de traerla? Por supuesto que sí. Cuando el escuadrón ligero acorazado se concentra en la caseta de Curdi para municionar, allí están ya los camiones del escuadrón de Plana Mayor y Servicios, que se ha encargado además previamente de pasarse por el polvorín del campo de maniobras a por los lotes correspondientes.

O volvemos ya con la noche encima al vivac, con una cierta preocupación por todo el combustible que hemos gastado moviéndonos el día entero de acá para allá. ¿Quien dijo preocupación? En el mar de luces que nos acoge ya desde lejos en la Hoya del Borracho, se distinguen, aisladas a unas decenas de metros lejos de las tiendas de campaña, las naranjas laterales de una de las cisternas del escuadrón de Plana Mayor y Servicios, que envuelta en el paisaje negro aguarda para dar de beber a los sedientos blindados.

CNMT "San Gregorio" 2019
¿Marte?¿Venus? No, San Gregorio. © Carlos Molero

Y cuando uno de ellos se pone malo, o no puede arrancar, o su motor carraspea o se ve envuelto en una humareda de origen incierto, para allá que van los especialistas del escuadrón de Plana Mayor y Servicios, a hacerle el diagnóstico y tratar de dar solución a otra situación inesperada en medio de esta nada. Y si quien necesita ayuda es un humano, ¿qué? Pues también hay solución, por supuesto. El personal sanitario del escuadrón de Plana Mayor y Servicios tiene un dispensario -que tendrá un nombre técnico en la jerga militar, seguro- para atender achaques, enfermedades, traumatismos… Y si la cosa se complica, al hospital militar de Zaragoza.

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Una de las ambulancias de que dispone el RC “Farnesio” 12 © Carlos Molero

Y tras un día de campo, hasta se agradece entrar en una de esas tiendas de campaña que sirven para todo que monta el escuadrón de Plana Mayor y Servicios, y sentarte en un banco de liso, gris y frío metal para que la memoria comience a decantar lentamente, como los buenos vinos de reserva, los recuerdos, los momentos, las emociones, las imágenes…

La Psicología suele vincular el color azul con las ideas de serenidad, de calma, con el control de las situaciones, con la protección, con la seguridad. Tal vez por eso sea el azul el color con el que se identifica al escuadrón de Plan Mayor y Servicios.

CNMT San Gregorio 2019
Banderín azul, del escuadrón de Plana Mayor y Servicios © Carlos Molero

Las corazas despliegan en San Gregorio

Un escuadrón del Regimiento, reforzado con elementos del de Plana Mayor y Servicios, desplegó en el campo nacional de maniobras y tiro “San Gregorio” de Zaragoza, entre los días 19 y 27 de febrero de 2019, en coincidencia con el ejercicio “Linaje artillero”, unas ‘alfas reunidas’ del Grupo de Artillería de Campaña VII, de la Brigada “Galicia” VII.

CNMT "San Gregorio" 2019
En la “Hoya del borracho”, a la espera de iniciar el movimiento. © Carlos Molero

Durante un par de días, estuve acompañando a los hombres y mujeres del Regimiento en este despliegue en San Gregorio, que se aprovechó entre otras muchas cosas, para refrescar la instrucción de tiro de las tripulaciones del Centauro con el armamento principal, el cañón de 105 mm.

En esas 48 horas, pude conocer cómo se franquea el río Ebro sobre pontones, el trabajo de los observadores avanzados de Artillería, cómo se pide un apoyo de fuego de artillería, o el efecto multiplicador en las capacidades de un escuadrón que puede proporcionar una patrulla de helicópteros de ataque. O cómo ponerse a cubierto de esta cuando, dentro de las incidencias que se inyectan en el ejercicio, los “Tigres” se convierten durante un rato en enemigos a la caza.

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Jinete entre MGs. © Carlos Molero

Sin duda que, visto desde fuera, lo más espectacular es la sesión de tiro en el campo de tiro “Puig Amarillo”, donde por unas horas de la tarde, el aire se llena de estampidos sordos y explosiones, que se mezclan con el tableteo de las ametralladoras de los VAMTAC de la sección de vigilancia del escuadrón, a las que hacen coro los cañones Bushmaster de los VEC. Eso sí, todas las voces quedan aplastadas cada vez que el Centauro ruge con su cañón OTO Melara de 105 mm. Pero antes de que empiece el concierto, pasamos unos cuantos minutos en la caseta de Curdi, uno de esos incontables corrales, chozos, casas y parideras que sobreviven en ruinas al paso del tiempo en las 33.000 hectáreas del campo de maniobras y que sirven de referencias para no terminar perdido en esta especie de ‘non plus ultra’.

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A la derecha del fogonazo, va el proyectil en vuelo. © Carlos Molero

Allí, se descarga la munición de los camiones que la han acercado desde el vivac del escuadrón, y se reparte entre las tripulaciones. Todo perfectamente empaquetado y etiquetado; así de primeras podría pensarse en realidad que lo que se están descargando son botellas de vino de gran reserva para un Gulliver sediento: su caja de madera, que se abre y muestra en su interior un embalaje cilíndrico negro que custodia la botella, de una añada imposible de identificar, algo así como 4C1/S70… Con mucha soltura y maña, los jinetes del Farnesio van desvelando la realidad; no son botellas sino proyectiles HEAT de 105 mm, que cargan sobre sus hombros como si tal cosa, para pasarlos por una escotilla siempre pequeña a los alvéolos de la torre del Centauro, donde reposarán hasta su último viaje.

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HEAT, alto explosivo contracarro.

Batman, Marlboro, Cangrejos…

Ver el despliegue de un escuadrón de Caballería desde dentro es, en realidad, no ver el despliegue de un escuadrón de Caballería, sino intuirlo por las nubes de polvo e imaginarlo en tu cabeza, para lo que compones mentalmente un mapa al que añades elementos conforme los mensajes de radio se suceden por las mallas de transmisiones. Nos movemos con “Batman”, el jefe de la partida que progresa desde primera hora de la mañana por unos ejes que nos llevarán desde la Hoya del borracho hasta, más o menos, las casas bajas del Castellar.

Eso medido sobre el mapa en línea recta vienen a ser once o doce kilómetros; pero en la “guerra” se transforman en una distancia que no parece acortarse nunca, con continuos tiempos de espera en medio de ningún lugar, bajo el sol que reverbera sobre el blanco de los caminos, secos desde hace semanas.

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Vehículo de Exploración de Caballería VEC TC-25 © Carlos Molero

Son tiempos de espera habituales, puesto que estamos aguardando a que las patrullas -Marlboro, Jolie, Cangrejos…- vayan alcanzando las líneas de coordinación para continuar con la progresión, y eso lleva su tiempo. Y además, esto es Caballería, el despliegue es amplio y sólo muy de cuando en cuando vemos alguno de los vehículos que toman parte en la maniobra. A nuestra retaguardia, siempre cerca y preparado, nos acompaña “Aybar” (¿o será con v?), el equipo de observadores avanzados del Grupo de Artillería de Campaña VII que tiene asignado hoy la partida.

El PREM

Esta, ahora, despliega en anillo, sobre las cotas dominantes para proporcionar la seguridad a un PREM -¡qué sería del Ejército sin las siglas y los sigloides!-, un punto de reabastecimiento y municionamiento que es utilizado por una pareja de helicópteros “Tigre” del Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA) I de Almagro (Ciudad Real), para realizar un repostaje en caliente; o sea, sin apagar los motores.

CNMT "San Gregorio" 2019
Helicóptero Tigre del Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA) I de Almagro (Ciudad Real), a punto de aterrizar para un reabastecimiento en caliente en un PREM, punto de reabastecimiento y municionamiento. © Carlos Molero

Después, y hasta que llegue el ocaso, la patrulla de aeronaves se convierte en un elemento más de maniobra a las órdenes de “Batman”. Vamos de nuevo hacia el norte, en medio de un tráfico continuo de comunicaciones, en las que los mensajes de “Batman” para “Jolie”, “Marlboro”, “Cangrejos” se cruzan con los de Delta Uno Uno para Bravo Mike Dos, para Bruma, para Ayvar… Resulta divertido esa especie de doble personalidad, en la que por unos momentos eres un personaje de comic de DC y de inmediato te conviertes en el señor Delta.

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Y mañana, más. © Carlos Molero

Ahora, de repente, los helicópteros han “chaqueteado” y se han pasado al enemigo. La partida ha de adoptar las medidas de ocultación oportunas para evitar ser detectada por estos ícaros manchegos armados hasta los dientes y con ganas de pelea. Desde el puesto de mando móvil de “Batman”, podemos intuir el vuelo de los Tigres -el rumor de cuyos rotores se deja oír con mayor o menor intensidad entre los arbustos que nos ocultan de ellos- por las notificaciones que, de su posición, van “cantando” las distintas patrullas. Pero que no se confíen los aviadores del Ejército, que la partida del Farnesio no está inerme ante ellos; de hecho, los tiradores de precisión de “Cangrejos” los tienen a tiro de sus fusiles…

Río Ebro

Estos días de ejercicio se cierran con una nueva colaboración con otras unidades del Ejército de Tierra. Artillería, Aviación del Ejército… y ahora Ingenieros; en concreto con el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) nº 12, que tiene su acuartelamiento en Monzalbarba, un barrio a las afueras de Zaragoza con salida directa al río Ebro. Y eso vamos a hacer esta mañana: cruzar el río Ebro sobre pontones.

CNMT "San Gregorio" 2019
Siga la señal… © Carlos Molero

Primero, una marcha en columna de una hora hasta las inmediaciones de Alfocea, en el límite oeste del campo de maniobras, donde nos ponemos ya en manos de los primeros pontoneros. Ellos se encargan de reorganizar la columna con el orden de marcha con que cruzaremos el río: ligeros, camiones, VECs y Centauros. Además, explican las medidas de seguridad que han de adoptar las tripulaciones, y las que los propios ingenieros han tomado para que todo se desarrolle sin sobresaltos.

Cuando se llega a la orilla del río, el despliegue de los pontoneros transmite una sensación de control total: balizas, guías y centinelas que encaminan a la columna, embarcaciones y buceadores en el río listos para entrar en acción en caso de que alguien caiga al agua… Los pontones ya están instalados y el cruce se hace con rapidez, a pesar de que no vamos a más de 15 km/h.

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Franqueo del río Ebro sobre pontones. © Carlos Molero

Salvado el obstáculo, dentro del acuartelamiento los ingenieros han preparado una “gymkana” para que la partida se instruya en el paso de obstáculos mediante el cruce de los distintos puentes en servicio en el Ejército de Tierra, esos que en los últimos meses se han desplegado en distintos puntos de España para paliar los daños producidos en las infraestructuras por crecidas de los ríos: puente Dornier, puente Bailey… Salida del acuartelamiento “Sangenís” de nuevo en columna, paso de los pontones y marcha de regreso al vivac en la Hoya del borracho, donde los rancheros han preparado un menú “infantil”, pues hay que desmontar cuanto antes el campamento para iniciar el repliegue.

El Aníbal nos va acercando poco a poco a la entrada del CENAD “San Gregorio”. En el retrovisor, en medio del traqueteo, se va alejando poco a poco La hoya del borracho. Nos vamos acercando a la salida del campo de maniobras,  y en el retrovisor, entre las nubes de polvo se van difuminando las siluetas de los vehículos y de los jinetes del Regimiento Farnesio, los últimos de una saga de soldados nacida en Flandes en aquella época en la que nunca se ponía el sol.

 

 

 

 

 

 

Brigada de Alta Disponibilidad de la División “Brunete” (marzo de 2006)

Ministerio de Defensa 29MAR2006.- “La Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División Mecanizada ‘Brunete’ nº 1 ha desarrollado, en el Centro Nacional de Adiestramiento de San Gregorio (CENAD) en Zaragoza, un ejercicio táctico con la finalidad de familiarizar a su cuartel general y unidades participantes con los cometidos NRF (NATO Response Force), enmarcados en el planeamiento y conducción de una operación de gestión de crisis.

En esta ocasión, la BRIAD estaba constituida sobre la base de la Brigada de Infantería Acorazada ‘Guadarrama’ XII (BRIAC XII), con sede en ‘El Goloso’ (Madrid), reforzada, entre otras unidades por el Batallón ‘Extremadura’ asignado a la 7ª Fuerza de Respuesta de la OTAN. Los más de 2500 militares participantes han llevado a cabo misiones típicas de la NRF, como la entrada inicial en zona, control de la misma y diferentes reacciones ante hostigamiento de elementos aislados.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

El Cuartel General de la BRIAD ha superado, además, una evaluación nacional para comprobar su grado de operatividad. Con ella, ha demostrado su capacidad para el planeamiento y conducción de operaciones NRF que incluyan, a la vez, la participación de unidades pesadas y ligeras.

Los 44 carros de combate ‘Leopardo’, de que está dotada la BRIAC XII, han participado por primera vez, de forma simultánea, en un ejercicio de este tipo. A ellos se han sumado vehículos de combate ‘Pizarro’, y de diverso tipo hasta desplazar al CENAD 259 de cadenas y 143 de ruedas.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

La Oficina de Comunicación de la División Mecanizada junto con la de la BRIAC XII y coordinadas por el Departamento de Comunicación del Ejército, establecieron en el mismo campo de maniobras, un Centro de Prensa con la finalidad de atender a los medios de comunicación desplazados desde Valladolid, Burgos, Zaragoza y Madrid. Los 32 periodistas acreditados pudieron conocer de primera mano las capacidades de la unidad más potente del Ejército de Tierra.

Como experiencia pionera, todos los representantes de los medios fueran integrados en las diferentes unidades participantes durante el desarrollo de la operación principal del ejercicio, que tuvo lugar desde las 20:00 horas del día 25 hasta las 11.00 del domingo 26 de marzo. Con ello se buscaba que tuvieran un testimonio cercano de los hombres y mujeres que las componen y de su forma de trabajar, así como la posibilidad de realizar una cobertura informativa en tiempo real.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

Esta fue la segunda vez que estuve en el campo de San Gregio, tras mi “estreno” con el Regimiento en octubre de 2004 en el ejercicio “Sirio 04”. A la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD), el Regimiento Farnesio le proporcionaba las capacidades de reconocimiento y seguridad, con el empleo de un grupo táctico formado por un escuadrón ligero acorazado, el de carros y elementos del de Plana Mayor y Servicios. Además, el grupo táctico contaba con agregaciones de Artillería y Zapadores de distintas unidades de la “Brunete”, creo recordar que del GACA ATP XII y de la UZAP 10.

A los periodistas nos permitieron asistir a la parte final del ejercicio, que era una explotación del éxito con tres ejes de progresión, asignados al grupo de escuadrones, el batallón de carros Leopardo y uno mecanizado con vehículos Pizarro. Fueron unas horas muy intensas, y muy entretenidas, desde luego.

Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División "Brunete"
Activación de la Brigada de Alta Disponibilidad (BRIAD) de la División “Brunete” (Marzo de 2006) © Carlos Molero

 

Ejercicio “LAGEX 2017” – San Gregorio (Zaragoza)

Jueves, seis menos diez de la madrugada. En Salamanca, donde estudia, David vuelve a casa después de una noche de fiesta. A esa misma hora, en Elche Juan Andrés prepara un nuevo biberón para su pequeño, hoy ha tocado noche toledana. En Soria, Patricia y Fernando duermen por fin en casa tras su viaje de una semana por Rumanía con ‘El Club de los 60’. Marta, en Guadalajara, termina de darse un toquecito de maquillaje en los pómulos antes de salir a coger el tren que le llevará a su trabajo en Madrid. Y en Badajoz,  Hakim sigue aún repasando temas para la oposición. Todos ellos viven bajo las estrellas del mismo cielo, en el mismo territorio y con la tranquilidad de saberse protegidos, incluso sin saberlo.

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Revisando el Centauro para que todo esté a punto. © Carlos Molero

Porque a esa misma hora, en medio de la noche, en un lugar remoto de Zaragoza, azotado por un viento gélido que no da tregua, Héctor, Luismi, Alberto, Sonia, Cris, Álvaro… hace rato que, un día más, están ya en marcha, ocupando sus posiciones frente a un enemigo imaginario, para repetir de nuevo procedimientos, tácticas, movimientos que engrasen la máquina que garantiza la seguridad de los españoles.

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El amanecer nos trae la incertidumbre del nuevo día, desplegados en una línea de posiciones en las “Casas Altas del Castellar”. © Carlos Molero

El lugar es un paraje conocido como “Casas Altas del Castellar”, en el Centro Nacional de Adiestramiento “San Gregorio”; el viento se llama cierzo y es la pesadilla invisible que se cuela a esta hora -y todas las horas- en esta inhóspita llanura de 33.000 hectáreas, antiguas tierras de pastoreo. Y allí desplegada, en “Casas Altas del Castellar”, está la máquina, el Grupo de Caballería “Santiago” I/12, el elemento de maniobra de nuestro Regimiento.

Ejercicio “LAGEX 17” de la Brigada Galicia VII

Pero no estamos solos. Si uno sobrevolase el campo de maniobras, encontraría por aquí y por allá a los zapadores, los batallones de infantes, la Artillería, el Grupo Logístico y el Cuartel General de nuestra Brigada, la “Galicia” VII, que entre el 5 y el 14 de noviembre ejecuta el ejercicio “LAGEX 17”.

Quizás Hakim, Marta, Fernando, Patricia, Juan Andrés o David no sepan muy bien, o no lo sepan en absoluto, qué supone “jugar a la guerra” durante nueve días, nueve días -uno tras otro- en los que el viento no deja de soplar, con una fuerza tal que los meteorólogos avisan, nivel amarillo, pues temen que se dispare hasta los 70 kilómetros por hora. Y de eso parece vanagloriarse ese vanidoso invisible, que te empuja, te rodea, se te mete en las entrañas, lo llena todo de polvo y tierra, azota metódicamente tu tienda de campaña por la noche, te arroja encima las lonas para que te golpeen mientras intentas dormir, obliga al matorral a inclinarse una y otra vez a tu paso; por todas partes, allá donde mires en ese infinito campo desolado, aliagas, tomillos, romeros te saludan como peleles empujados por el viento, y a ratos, parece incluso que el chaparral se carcajea de ti.

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En las “Casas Bajas del Castellar”, preparados ya para empezar con las actividades de día. © Carlos Molero

Y el viento es, digamos, la guinda del pastel que ya, hace cientos de años, describió en uno de sus momentos de lucidez el ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha en su “curioso discurso de las letras y las armas”: Y a veces suele ser su desnudez tanta, que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del cielo, estando en la campaña rasa, con solo el aliento de su boca, que, como sale de lugar vacío, tengo por averiguado que debe de salir frío, contra toda naturaleza. Pues esperad que espere que llegue la noche para restaurarse de todas estas incomodidades en la cama que le aguarda, la cual, si no es por su culpa, jamás pecará de estrecha: que bien puede medir en la tierra los pies que quisiere y revolverse en ella a su sabor, sin temor que se le encojan las sábanas.

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“Adelante, jinetes de Farnesio, altas las frenes y alto el corazón”. © Carlos Molero

Son nueve días -uno tras otro- de comer en algún momento, quizás bajo la lona de la tienda comedor, quizás al amparo de un mísero chozo de pastor derruido en medio de ninguna parte, con frío y viento. De añorar el agua caliente, de intentar ducharse en algún momento. De subir y bajar de los vehículos acorazados, de moverte de acá para allá no importa la hora del día o de la noche, de dormir cuando sea posible, de tratar de solucionar mil y una averías que surgen un día tras otro, pues los “caballos”, los pobres, ya están mayores y tienen sus achaques. Y es que hay que hacer más con menos, ésa es la consigna. Quizás con más presupuesto… Sí, pero San Gregorio está muy lejos de los oídos que podrían atender esas palabras, el viento es muy fuerte y, por qué no decirlo, ni David, ni Patricia, ni Juan Andrés, Marta o Hakim, que no saben lo que aquí se hace, verían probablemente con buenos ojos invertir más presupuesto en la máquina que garantiza su seguridad, habiendo como hay otras necesidades, que es esa especie de mantra que todo lo aparca.

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Al caer la tarde, siempre hay un momento para recordar a quienes nos precedieron en el servicio a España. © Carlos Molero

¿Y cómo consigue uno sobrevivir tan en precario? ¿De dónde sale la comida que a uno le sirven en la bandeja?¿Qué pasa con el combustible?¿Cómo se puede reparar la mecánica de un monstruo de decenas de toneladas de acero en medio de la nada?¿Y si uno cae enfermo, sufre un accidente, se tuerce un tobillo o se rompe una muñeca? Para eso está el Escuadrón de Plana Mayor y Servicios, que tiene preparado el comedor para que, cuando vuelvan de sus misiones, los jinetes de los escuadrones ligeros acorazados puedan sentarse a comer; que mantiene el taller de mantenimiento -el segundo escalón en la jerga- ‘non stop’ 24/7 para que puedan salir al día siguiente con sus vehículos, que se encarga de la asistencia sanitaria, que garantiza el enlace radio. Y como además es responsable de la protección del puesto de mando, pues se apunta en esta ocasión el tanto de realizar con éxito el primer disparo del nuevo misil contracarro ‘Spike’.

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VRCC-105 “Centauro” del Regimiento, junto a la “Caseta de Curdi”, momentos antes de iniciar un ejercicio de tiro en el asentamiento de “Tres Poyetes”. © Carlos Molero

Pero si Plana Mayor y Servicios está que no para, los dos escuadrones ligeros acorazados tampoco están holgazaneando, ni mucho menos, que a San Gregorio no hemos venido a pasar los días sin más. Tiro de mortero, tiro con las armas de dotación de los vehículos acorazados: cañón de 105 mm. del Centauro, cañón de 25 mm. del VEC, ametralladoras de 7,62 mm., lanzadores fumígenos… Durante un par de horas, en el asentamiento de ‘Tres poyetes’ se suceden las detonaciones, el tableteo de las armas automáticas, las entradas y salidas de posición de los VEC y los Centauro.

Y despliegues de líneas de posiciones, zonas de reunión, zonas de espera, pasos de línea a vanguardia, cruce de brechas… piezas del catálogo de misiones que tienen asignadas los hombres y mujeres que, dentro de nuestro Ejército, lucen en el parche las lanzas y los sables. Y esperas, muchas esperas, porque como dicen los guerreros viejos, la guerra es un 95 por ciento de espera y un cinco por ciento de tiros.

En el ‘poblado afgano’

Hay, además, visita VIP, nada menos que el general jefe de la Fuerza Terrestre, que viene a comprobar de primera mano el nivel de adiestramiento de la Brigada. Así que nos vamos al ‘poblado afgano’, el polígono de combate en población levantado en las “Casas Altas del Castellar”, donde al parecer la insurgencia, o los rebeldes, o los terroristas, o el enemigo -póngale el nombre que prefiera- se ha hecho fuerte, y va a haber que sacarlo de ahí, tiene toda la pinta de que por las malas.

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Pelotón de Caballería de nuestro Regimiento proporciona apoyo a una sección de Infantería que progresa por el polígono de combate en población -el ‘Poblado afgano-‘ en un ejercicio ejecutado ante el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, el FUTER Juan Gómez de Salazar. Por cierto, a esto se le denomina DVD: Distinguished Visitor Display. © Carlos Molero

De ello se va a encargar una sección de Infantería del batallón “Zamora”, apoyada en proximidad por un pelotón del Farnesio, con dos Vehículos de Exploración de Caballería. Nuestro grupo táctico permanece en anillo alrededor del poblado, un cerco que evite la huida del ‘enemigo’. Con los vehículos acorazados desplegados en desenfilada de torre, se sigue con atención cada movimiento en el poblado. Nos acompañan equipos OFA (observadores de fuegos aéreos) de Artillería, que se encuentran agregados al grupo, y en algún momento se les hará saltar a pista, cuando el rival se ponga cabezón y haya que ablandarlo.

Y así es, serpenteando a ras de suelo, no tardan en dejarse ver a retaguardia de nuestro despliegue dos helicópteros de ataque Tigre de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, nos sobrepasan como una exhalación y se lanzan en vuelo imposible sobre las casas del poblado, todas ellas tan iguales de forma y color que es difícil orientarse. Aunque bien pensado, de eso se trata, de hacer que las cosas, en los ejercicios, sean difíciles. ¿Cómo era aquello que decía el general Patton? “Una pinta de sudor te ahorra un galón de sangre”.

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Durante el tema ejecutado ante el general de la Fuerza Terrestre en el polígono de combate en población, intervienen helicópteros Tigre de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET). © Carlos Molero

“Valquiria para Lince, endex, endex”. El final del ejercicio se recibe con júbilo, tras más de siete horas rodando por el campo, y nos lleva en un repliegue en columna por una vaguada hasta el vivac en “Casas Bajas del Castellar”, unos minutos colmados de todo lo que uno pueda asociar con el concepto de la Caballería: velocidad, movimiento, viento, sol, polvo, arena, ruido, potencia… Hasta un águila real parece querer unirse a este escuadrón de acero y nos sobrevuela con su amenazadora silueta.

Conseguir que todo esto funcione requiere de paciencia, planificación, dosis de flexibilidad para adaptarse con rapidez a los cambios de programación de actividades que se van produciendo sobre la marcha. Eso supone que a todo este ir y venir se añadan reuniones de coordinación con el cuartel general de la Brigada, exposiciones de los temas tácticos que se ejecutarán en las próximas horas, diarios sitrep -puntos de situación- en los que se informa del estado de la Unidad -cuánta gente estamos, dónde y qué se come mañana, cuánto combustible hace falta, plan de actividades, a quién se ha evacuado al hospital-,  de las modificaciones en previsiones, horarios, despliegues… y de la previsión meteorológico, que anuncia que al huracán de la Caballería le va a seguir haciendo sombra el maldito cierzo hasta que el Regimiento vuelva, algún día de éstos, a la Base Militar “El Empecinado” tras concluir el LAGEX 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concurso de patrullas “PARECA” 2017

La tarde promete. Un paseo por el campo al calor del mes de julio, lo que ahora llaman ‘actividades al aire libre’. Una caminata sin prisas por este sendero que desciende suave entre pinos hacia la pequeña vaguada que se abre por delante de ti. En el aire, atento, un milano negro se mantiene casi fijo en el mismo punto, colgado sobre la brisa que te acaricia suavemente el rostro y arrastra unos indolentes cúmulos que, contra el azul del cielo, parecen pavonearse vanidosamente con toda una gama de blancos y grises, henchidos de sí mismos. De cuando en cuando, casi a rastras, uno de ellos oculta por un momento el sol; y los verdes, amarillos, marrones y ocres del campo se vuelven metálicos, un tanto amenazadores. Aunque cuesta, y mucho, pensar en alguna amenaza en medio de semejante tranquilidad, con este clamoroso silencio que se arriesgan a romper un ejército invisible de cigarras y el reclamo agudo y prolongado del milano: “pii iii, pii iii”.

Y mientras andas el camino, vas pensando en tus cosas. En ese leve sentimiento de felicidad que nace de la serenidad que te rodea, en lo del trabajo del día siguiente, en la conversación pendiente aún con el del taller, en contestar ese mensaje de ella, en lo del banco, ¡coño, la lavadora!… Y si te fijas, el campo está tan, tan seco, que si pisas con un poco de fuerza, dejas en la tierra una huella de tu suela tan profunda que parece la de Armstrong en la Luna… Ja, ja, pues podía hacer una foto de una de mis pisadas y pasarla por Whatsapp al grupo del trabajo para vacilar un poco: “Sí, tíos, me he venido a la Luna a desconectar de vosotros”. Y hay que ver qué alineaditos y qué iguales son los pinos de las dos laderas que ahora envuelven el camino, menudo pinar.

Pero con el casco, el chaleco táctico, el HK en la mano, el cansancio encima y la tensión aplastada contra la mandíbula, el pinar se ve de otra manera, a la manera del explorador. Y la mirada y la intuición te dicen que esa sombra apenas insinuada entre aquellos dos pinos es, efectivamente, lo que el tableteo de las armas automáticas te confirma una décima de segundo después: una emboscada. “Troops in contact“, que es como los americanos lo cantan por la malla desde lo de Afganistán, “troops in contact“, o sea, que nos están disparando.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Vamos casi por las dos horas de reconocimiento táctico, y en ‘Trescorrales’ toca ahora resolver la enésima incidencia que la organización ha preparado para estas cuatro horas en las que hay que ejecutar la prueba reina del concurso. Estamos en el campo de maniobras de Renedo – Cabezón (Valladolid), y esto es el día grande de las “PARECA” 2017, PAtrullas de REconocimiento de CAballería, el concurso nacional en el que las unidades de Caballería de toda España compiten por ver de quién es la mejor patrulla de reconocimiento.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Boeselager Trophy

Hay que remontarse atrás en el tiempo, hasta 1987 -¡30 años ya!- para sumergirse en el origen de esta exigente prueba de marcado carácter ‘jinete’. Por aquel entonces, se organiza una competición de patrullas de Caballería cuyo ganador representará a España en una similar, pero de ámbito internacional, el trofeo “Boeselager” con el que el Ejército alemán rinde homenaje al coronel de Caballería Georg von Boeselager, muerto en el frente ruso en agosto de 1944. Esa primera “PARECA” es ganada por el Grupo de Caballería “Reyes Católicos” de la Legión. En años sucesivos, se sigue disputando la competición hasta que, a finales de los años 90, el incremento de los compromisos militares en operaciones internacionales da al traste con su continuidad.

Pasan unos cuantos años, unos cuantos, y en 2011 el Grupo de Caballería de Reconocimiento “Reyes Católicos” II de la Legión retoma el espíritu “pareca”, pero como una prueba interna de la Unidad, con la participación de patrullas sólo del Grupo. Es en 2015 cuando comienza la segunda época de las “PARECA” como trofeo de nuevo de todo el Arma de Caballería. Farnesio gana, en 2016, la segunda edición de la segunda época, correspondiéndole por tanto el honor (y el sacrificio, desde luego) de organizar la edición de este año 2017.

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

¿Y en que consisten las “PARECA”? Pues como explican los compañeros de la Brigada “Castillejos” en la presentación del año pasado, “la esencia de este concurso es tan simple de expresar como compleja de adiestrar: abarcar los aspectos fundamentales para la instrucción y adiestramiento de cualquier patrulla de Caballería que desarrolle una misión de reconocimiento.” Durante cuatro días, una patrulla formada por diez militares en representación de cada unidad tipo Regimiento o Grupo de las que constituyen la Caballería, ha de hacer frente a distintas pruebas que valoran su adiestramiento y capacidad de combate: reconocimiento táctico, tiro, mantenimiento, conducción, identificación, carrera de obstáculos, evasión nocturna…

La patrulla tiene que resolver las incidencias que se le vayan presentando, y que no se alejan en absoluto de situaciones vividas en zonas de operaciones, pero sobre las que siempre sobrevuela la incertidumbre

Y así, por ejemplo, la prueba principal -que puntúa 3,5 sobre 10- consiste en el reconocimiento de un itinerario por parte de cada patrulla, a la que en las semanas previas se le ha ido proporcionando información sobre el contexto político, social, militar en el que se habrá de ejecutar la operación. Al jefe de patrulla se le entrega una orden complementaria, lo que en la jerga militar llaman frago, que tiene que desarrollar en el campo de maniobras y sobre la cual se le valora, con un tiempo máximo de cuatro horas. Sobre la base de un pelotón de Vehículos de Exploración de Caballería (VEC), en ese tiempo la patrulla tiene que resolver las incidencias que se le vayan presentando, y que no se alejan en absoluto de situaciones vividas en zonas de operaciones, pero sobre las que siempre sobrevuela la incertidumbre: artefactos explosivos improvisados, hostigamientos, emboscadas, reconocimiento de puentes, búsqueda y balizado de una zona para realizar una evacuación médica en helicóptero, tiro con armas individuales y de dotación de los vehículos, trato con refugiados, localización de agentes NRBQ…

PARECA 2017. Reconocimiento táctico
© Carlos Molero

Por su parte, la carrera de obstáculos es un recorrido de seis kilómetros para completar en dos horas, con casco, mochila y armamento individual, a lo largo del cual los patrulleros han de superar pruebas de distinta dificultad: paso de obstáculos verticales y horizontales, fosos, charcas de barro, “conguitos”, pronunciadas pendientes, arrastrar un vehículo acorazado…

PARECA 2017. Carrera de combate
© Carlos Molero

En el caso de la evasión nocturna, este año se organiza en un recorrido circular en una zona de pinares de las proximidades de Valladolid, a la que a las patrullas se les traslada en camiones. La prueba comienza en ausencia del jefe de patrulla, para que la organización pueda valorar el nivel de respuesta del equipo en ese primer momento. Luego, ya la patrulla al completo tiene que localizar los distintos puntos del recorrido en los que recoger las pistas que facilitarán su libertad, con la dificultad añadida de que no se puede alcanzar el siguiente punto sin resolver previamente el enigma que se les presenta en cada prueba del recorrido.

Evasion
Prueba de evasión. Es que era por la noche y no se veía nada 😅

La prueba de tiro busca conocer el grado de eficacia de cada patrulla en el tiro con el arma individual -fusil HK-, a diferentes distancias: 300, 200 y 100 metros. El jefe de patrulla organiza a sus tiradores, de manera que cuatro de ellos hagan fuego sobre los blancos asignados a 300 metros; se haga un salto a la carrera hasta la siguiente línea, a 200 metros del blanco, desde donde disparan otros dos componentes de la patrulla; y de la misma manera, a 100 metros. A continuación, seis tiradores, por binomios, ejecutan también tiro en movimiento sobre dianas a cubierto de siluetas.

PARECA 2017. Prueba de tiro
© Carlos Molero

De siempre ha sido tradición en Caballería preocuparse más del ‘noble bruto’ que de uno mismo, y eso sigue teniendo su vigencia en la mentalidad y en el espíritu del Arma; y no puede faltar, of course, en un concurso de este tipo. Así que la prueba de conducción y mantenimiento está orientada a valorar cómo trata cada patrulla a sus “equinos” blindados: recuperación de un VEC mediante cabestrante, conducción para salir de un campo de minas, cambio de dos neumáticos de manera simultánea, frenada de precisión, aparcamiento, desmontaje y montaje del armamento principal y coaxial del vehículo…

PARECA 2017. Prueba de mantenimiento
© Carlos Molero

Como tampoco puede faltar una prueba en la que demostrar las habilidades de cada patrulla en una las misiones fundamentales de la Caballería como es la obtención de información sobre el campo de batalla. Para evaluarla, la “PARECA” cuenta con la fase de identificación de materiales, en distintas modalidades de ejecución: en el simulador “Steel beasts” de que disponen las instalaciones de la Base Militar “El Empecinado”, cada componente de la patrulla tiene que identificar los vehículos que aparecen en su pantalla y transmitir esa información de acuerdo con los procedimientos, tanto en modo diurno como nocturno

Puestos de observación

Por otra parte, y mediante la proyección de vídeos, la organización del concurso valora la capacidad que tiene cada patrulla participante de  identificar distinto material militar de todo el mundo, así como de retener detalles de las imágenes proyectadas sobre las que, posteriormente, se les presenta un cuestionario de preguntas. En el aula de tiro, se somete a la patrulla a un ejercicio doble: de identificacion a oscuras con el empleo de medios individuales de visión nocturna; y de escucha de sonidos como medio para identificar ante qué está la patrulla (vehículos, aeronaves, armas de fuego y de qué tipo…) Finalmente, la cuarta fase de la prueba de identificación se ejecuta al aire libre, con los elementos ópticos de los dos Vehículos de Exploración de Caballería y sendos puestos de observación desplegados a vanguardia de aquéllos, desde los que los exploradores de cada vehículo informan, en un tiempo determinado, del material militar que identifican, y cuyas siluetas han de localizar en distintos emplazamientos sobre el terreno.

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Y al llegar aquí, seguro que te preguntarás: “Bueno, ¿y quién ha ganado, entonces, la ‘PARECA’ de este año?” Pues los chicos de esta foto de aquí debajo, el Grupo de Caballería Acorazado “Villaviciosa” XII, a quien le corresponde el desafío de organizar la “PARECA” del año 2018.

Patrulla ganadora de las PARECA 2017
© Fuerza Terrestre (FUTER)

Para terminar, dos apuntes personales. Uno, que es destacar, subrayar, elogiar y admirar el trabajo que durante unos cuantos meses ha hecho mi querido Regimiento Farnesio para que el concurso “PARECA” fuese un éxito. Y dos, que es mi agradecimiento a todo el Regimiento por las facilidades que me ha dado para ver de cerca estas “PARECA”, y disfrutar por unos días, a mi manera, del “espíritu jinete”.

 

 

El Rey Juan Carlos, con el Regimiento

Dice el historial del Regimiento Farnesio, al dar cuenta de lo acontecido en el año 1982: “Del 15 al 29 de junio, unidades de este Regimiento participan en los ejercicios tácticos ‘Clavijo-82’, presididos por S.M. el Rey D. Juan Carlos I de España, en San Gregorio (Zaragoza), quien efectuó 3 disparos de cañón desde el carro nº 2 del ELAC, el cual pasó a llamarse “Pie de plata”, como el caballo de S.M.”

Tal día como hoy, 27 de junio, pero de 1982, el diario “ABC” publicaba esta fotografía de aquel momento, con Su Majestad subiéndose al “Pie de plata”, junto al teniente jefe de la sección de carros del Escuadrón Ligero Acorazado del Farnesio.

El Rey Juan Carlos, con el ELAC de Farnesio
© ABC

El último ‘Sirio’ (2006)

En el año 2006, fui dos veces al campo de maniobras de San Gregorio con el por entonces RCLAC (Regimiento de Caballería Ligero Acorazado) “Farnesio” 12, la segunda de ellas en septiembre, al último ‘Beta’ del Regimiento dentro de la Brunete.

Otro día cuelgo unas cuantas fotos de aquello y mis impresiones, pero hoy comparto contigo esta imagen, que hice a petición del coronel. El regimiento formado por última vez junto a la paridera del Santísimo, no recuerdo bien, creo que la saqué desde la cota denominada ‘El huevo’.

RCLAC "Farnesio" 12 en el ejercicio 'Sirio' 06
©Carlos Molero

La Plana Mayor de Mando del RCLAC en primero plano, detrás a la izquierda, el Grupo Ligero Acorazado; a la derecha, el ‘Meca’, y en el flanco derecho, el Escuadrón de Plana Mayor y Servicios.

Los que estuvieron aquel día allí seguro que debieron de acordarse de toda mi familia, pues hicimos la foto antes del “rancho” y nos tiramos como dos horas, hasta las 15:30 o por ahí, esperando a que todos los escuadrones llegasen a la zona de reunión y entrasen en posición.