Misión en El Líbano

Marjaayoun, la “pradera de las fuentes”, es un pequeño enclave, de unos 3.000 habitantes, situado en el sur de El Líbano, a poco más de diez kilómetros de la frontera con Israel. Tierra sacudida desde la oscuridad de los tiempos por el devenir de la Historia, si uno mira hacia el oeste, a unos pocos kilómetros se topa con los restos del castillo cruzado de Beaufort; si, por el contrario, vuelve su vista hacia el este, cabe la posibilidad de vislumbrar en la lejanía, 25 kilómetros nada menos, el perfil del monte Hermón, también frontera entre El Líbano e Israel, y del que se afirma que puede ser el lugar en el que se produjo la transfiguración de Jesús de Nazaret.

Allí, en Marjaayoun, se encuentra la base “Miguel de Cervantes”, cuartel general de la Brigada Multinacional Este, bajo mando español, de la conocida como Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para El Líbano, la UNIFIL en sus siglas inglesas. Desplegada en la frontera entre ambos países desde 1978, vio un fortalecimiento en su contingente y sus cometidos en 2006 tras el cese de hostilidades entre Israel y la milicia chií libanesa Hizbollah.

UNIFIL XXX
Foto © Ejército de Tierra

La UNIFIL tiene dividida su zona de responsabilidad en dos sectores, Este y Oeste, quedando bajo mando español el primero; y bajo mando italiano, el segundo. Las misiones que ejecuta el sector Este quedan en manos de los cuatro batallones que conforman la brigada multinacional: uno indonesio, uno indio, uno español y uno nepalí. Además, y entre otras unidades, el sector dispone de una unidad de Caballería, que desde hoy está formada por un escuadrón del Regimiento “Farnesio”.

UNIFIL map
Mapa del despliegue de la UNIFIL

Para el Regimiento, es la décima ocasión de desplegar allá, en Oriente Medio, como “cascos azules”. Esta vez, en el seno de la Brigada Líbano XXX, la BRILIB XXX, cuyo grueso está constituido por distintas unidades de la Brigada “Galicia” VII y que hoy mismo ha comenzado su misión, tras el acto de transferencia de mando (la conocida como TOA) con su predecesora, la Brigada “Aragón”.

¿A qué se dedica el escuadrón de Farnesio dentro del área de responsabilidad de la Brigada Multinacional Este? Pues la misión principal es constituir la reserva del mando en todo el sector español. “Si surge una incidencia, se encarga de ella la patrulla más cercana, o la reserva de cada batallón. Si la situación se descontrola, termina por irse de las manos o si el mando directamente así lo decide por las circunstancias, entonces salimos nosotros”, explica Armando Zancajo (Valladolid, 1985), capitán del escuadrón de Caballería de la BRILIB XXX. Hay que tener en cuenta que es el escuadrón, con sus Vehículos de Exploración de Caballería (VEC), quien proporciona la mayor potencia de fuego de todas las unidades del sector Este.

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Acto de despedida al escuadrón de la BRILIB XXX en la Base Militar “El Empecinado”, en Santovenia de Pisuerga (Valladolid). Foto © Javier Lazagabáster / RC “Farnesio” 12

Si se activa la denominada ‘Task Force Alfa’, se desplegaría la Caballería de Farnesio,  junto con elementos de apoyo (Sanidad, Transmisiones, desactivación… e incluso una unidad de control de masas -CRC- del Ejército serbio, integrada dentro del batallón español)

Esa multinacionalidad es otro elemento atrayente de la misión, lo que tiene sus cosas buenas -“encontrarte con compañeros de otros países, ver cómo trabajan otros ejércitos, teniendo en cuenta además que no se envía a cualquiera, que son gente muy buena y muy preparada”, y sus inconvenientes. Aunque quizás el principal y casi único de estos últimos sea el idioma.

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Foto © Ejército de Tierra

El comienzo oficial hoy de la misión supone, lógicamente, el final de la fase de preparación. Son casi seis meses en los que el personal del escuadrón ha tenido que afrontar un periodo intenso de instrucción, primero individual y en los dos meses finales, colectivo como unidad de Caballería y más tarde, dentro de la Brigada. En esos meses, cada jinete del escuadrón se pone al día en su cometido: conducción, tiro… pero también se le somete a prácticas, temas, situaciones que se dan en la zona de operaciones y a las que han de saber responder con firmeza y decisión. Esto último no es sencillo, ni mucho menos, teniendo en cuenta que la misión UNIFIL despliega en el epicentro de la que, hoy por hoy, es la zona más conflictiva del mundo, en la que un pequeño incidente puede terminar en un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles.

Balonmano
El capitán Zancajo (2d), junto a integrantes del escuadrón del Regimiento, en el homenaje que les rindió el Recoletas Atlético Valladolid de balonmano días antes de partir hacia El Líbano. Foto © Recoletas Atlético Valladolid

“Hay allí una calma tensa, nuestro trabajo es evitar que cualquier cosa que parece inofensiva, termine por desencadenar una incidencia muchísimo mayor, y eso entiendo que es una responsabilidad enorme”, insiste el capitán Zancajo. “Pero no hablo solo de un asunto entre cualquiera de las dos partes, sino también una actuación nuestra que pueda dar lugar a un malentendido. En eso, por ejemplo, se ha insistido mucho en la fase de preparación, con charlas, con prácticas, con simulaciones, con análisis de incidencias ocurridas anteriormente…”

¿Y qué anima a un joven en la treintena, que ya ha estado en Afganistán como instructor en una brigada del Ejército afgano, a cambiar por seis meses la rutina y la comodidad de lo cotidiano en Valladolid por una misión de este tipo? Armando sonríe y no lo duda: “Ahora mismo, la de El Líbano es la única misión de Caballería que puede mandar un capitán. Vas con tu escuadrón, y con los vehículos específicos de Caballería.”

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