La bandera de España cumple 175 años

El 13 de octubre de 1843, hoy hace 175 años, se publicaba un Real Decreto por el que se determinaba que las banderas y estandartes de todos los cuerpos e institutos que componían el Ejército, la Armada y la Milicia nacional fuesen iguales en colores a la bandera de guerra española.

Cuando cinco años más tarde, en 1848 el Regimiento Farnesio vuelve a crearse en Burgos -había sido disuelto al igual que el resto del Ejército en 1823-, lógicamente se le dota de un estandarte en aplicación de ese Real Decreto. ¿Se ha perdido esa enseña? Afortunadamente no, se encuentra depositada entre los fondos del Museo del Ejército.

Galope

Así que, aprovechando la efeméride, te presento el más antiguo de los estandartes del Regimiento, junto con su descripción:

La tela es de damasco con los colores rojo y gualda, y mide 0,51 metros por 0,53 metros. El anverso y el reverso son iguales, presentando en su centro el escudo real con las Armas de España sobre la cruz de Borgoña, todo él bordado en realce, circundando la leyenda, bordada en plata, que dice: “Regimiento de Farnesio, 2º de Lanceros”, y como remate, a los lados lleva una cenefa y fleco de hilo de plata. Como corbata, lleva cintas de seda de los colores rojo y gualdo, rematado por borla de hilo de plata“.

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Así se creó el Regimiento Farnesio

Todos los 7 de marzo, celebramos en el Regimiento el aniversario de su creación, pues así viene recogida en su historial. Si tomamos como fuente, por ejemplo, la ‘Disertación sobre la antigüedad de los Regimientos”, que es un estudio publicado en 1738 en Madrid por el auditor Juan Antonio Samaniego, al referirse al Regimiento Farnesio, dice: “Justifica con fe del Ministerio de la Guerra de Flandes que don Lorenzo del Corral condujo desde Flandes a España el Regimiento que había levantado el Príncipe de Hese-Homburg y sido recibido al real sueldo el 7 de marzo de 1649, siendo su primer Coronel, a quien sucedieron…

Tras algunas pesquisas, he conseguido hacerme con el documento original, que confirma la información de Samaniego. Se trata de una conformidad que se halla depositada en el volumen 47 de los fondos de la Secretaría de Estado y Guerra de los Archivos Generales del Reino de Bélgica, en Bruselas. Es éste que puedes ver aquí debajo.

Patente Ombergh
Conformidad para la patente de maestre de campo al príncipe de Ombergh.

El texto señala lo siguiente: “En la misma conformidad, se despachó otra patente, al príncipe de Ombergh (sic) en Mons a 7 de marzo de 1649 de maestre de campo de un tercio de Caballería que se ha de formar con cinco compañías de caballos, a saber la del dicho maestre de campo, la del capitán La Hault su sargento mayor y las de los capitanes Croy y Andrés Coog”.

En una revista pasada al tercio el 28 de abril de 1653, aparece con seis compañías, que mandan el propio príncipe, el sargento mayor Antoine La Haut, y los capitanes François de Croy, Hans Oswalt, André Le Cocq y Roland de la Motte. Es decir que continuaban aún en el tercio los cuatro que menciona la patente.

Próximamente, te descubriré la pequeña historia del que fue el primer maestre de campo del Regimiento Farnesio, el tal “Príncipe de Ombergh”, de nombre Jorge Cristián de Hessen-Homburgh.

Uniforme del Regimiento Farnesio, 6º de Caballería (1793 – 1796)

En 1793, el Regimiento Farnesio, 6º de Caballería parte hacia la frontera de Francia para tomar parte en la “Guerra contra la Convención”, el régimen político nacido de la Revolución de 1789.

En ese mismo año 1793, se había aprobado un nuevo reglamento de uniformidad, por el que el Regimiento vestía de la siguiente manera:

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A la derecha, jinete del Regimiento Farnesio, con el uniforme reglamentario de 1793. Del libro “El Ejército y la Armada”, de Manuel Giménez González
  • Sombrero de dos puntas, con galón y presilla amarillos
  • Corbatín de paño negro
  • Casaca larga encarnada con divisa blanca
  • Cuello vuelto blanco, y solapas blancas sin ojales y cerradas hasta la mita del pecho
  • Chupa y calzón de ante
  • Bocabotines blancos y bota alta de cuero negro
  • Espuelas de espiga recta y estrella de ocho puntas
  • Guantes de ante con manopla flexible
  • Fornituras blancas

Como armamento, espada de hoja ancha, larga y recta, con empuñadura de hierro de taza y gavilanes, con vaina de cuero crudo y remates de hierro crudo. Como arma de fuego, carabina del modelo 1790 con llave de muelle descubierto.

Carabina 1790

Los paños de la montura del color de la divisa (blanco) con galones de plata, enseres de la misma de lienzo crudo, silla española; rendaje negro con cucardas rojas y hebillas doradas; y finalmente, bocado y estribos de hierro bruñido.

Acción de ‘La estrella’ – 23 de enero de 1860

1860.- “El veintitrés del mismo mes, tomaron parte en la acción que tuvo lugar con los moros en la defensa del reducto “La estrella” en la que un batallón de Cantabria se vio obligado a formar el cuadro. Entonces, cargó Farnesio persiguiendo y lanceando al enemigo. Así recorrieron todo el llano que los moros abandonan, apartándose del batallón de Cantabria. Un lancero se presenta entonces al valeroso y esforzado brigadier Don Francisco Romero Palomeque, que capitaneó esta bizarrísima carga, y le entrega un estandarte azul que ha tomado a la Caballería mora, dando muerte al que lo llevaba y  a varios más. ¿Cuál era el nombre de tan heroico lancero de Farnesio? Pedro Castillo, quien fue condecorado en aquel mismo instante con la cruz de San Fernando con la pensión vitalicia de dos reales diarios.” (Historial del regimiento Farnesio)

En efecto, hoy se cumplen 158 años de aquella carga en los llanos de Tetuán, durante la Guerra de África (1859 – 1860), en la que los dos escuadrones de nuestro Regimiento, al galope de carga, logran salvar al batallón de cazadores de Cantabria, que se halla formado en cuadro para defenderse de la Caballería del sultán.

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“Acción del 23 de enero de 1860”. © Biblioteca Nacional de España

Otro día te contaré la historia de nuestro héroe Pedro Castillo Ramírez, el lancero que le arrebató el estandarte (era amarillo, y no azul como recoge el historial de nuestro Regimiento) al moro enemigo. Pero ahora quería darte algún detalle de esta acción, a la que el gran Augusto Ferrer-Dalmau ha dedicado uno de sus óleos.

Lo primero es situar el combate, que según las crónicas de la época, se desarrolla en una zona pantanosa a las afueras de Tetuán, cerca de la desembocadura del río Negro, que era la vanguardia del despliegue español. Comparando las descripciones con la orografía de hoy, debe de tratarse de los terrenos sobre los que hoy día se asienta el aeropuerto de Tetuán y sus alrededores.

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Las fuerzas españolas se hallan afanadas en la construcción de un reducto, llamado de La Estrella, cuando al mediodía son atacadas por grandes contingentes de Infantería y Caballería del Sultán Muley Al Abbas. En su protección, avanzan fuerzas recién desembarcadas de la División del general Ríos, que pronto se ven comprometidas en terreno pantanoso, un auténtico lodazal. En refuerzo, Ríos envía al batallón de Cazadores de Cantabria, que termina adelantado y sobre el que cae el grueso de la fuerza enemiga.

Formar el cuadro

Cantabria se ve forzado a formar el cuadro para defenderse de la Caballería enemiga. El general Leopoldo O’Donnell, que manda todo el Ejército de África, se da cuenta de lo apurado de la situación y envía todas las fuerzas que tiene en reserva para resolver la situación. Éstas son los escuadrones 1º y 2º de Farnesio, uno de Cazadores de La Albuera y la propia escolta de guardias civiles del general.

El combate es algo confuso, y existen diversas narraciones sobre él. Yo reproduzco aquí algunas notas que aparecen en el libro “La coronal de laurel”, de Manuel Ibo Alfaro (1861): “En el momento en el que el fuego se desplegaba más nutrido, se comunicó al regimiento de Farnesio la orden de cargar contra el enemigo en defensa del heroico cuadro de Ríos: el intrépido brigadier Romero Palomeque que dio las voces de mando con una energía fascinadora; y aquellos aguerridos escuadrones se lanzaron a la laguna.

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Detalle del cuadro “La carga del Farnesio (1860)”, del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

¡Qué horror! La laguna era profunda y cenagosa, era insuperable para la caballería, iba a convertirse en la inmensa sepultura de cien y cien valientes campeones; pero a ellos… ¿qué les importa morir? Su General lo manda, la patria lo necesita; la muerte terrenal es la vida de los héroes…

[…] Como los moros no creían que los españoles pudieran nunca atravesar el pantano, se quedaron sorprendidos al encontrarse con la caballería encima; y como los valientes soldados de Farnesio iban abrasados de furor, no aguardaron a que se reunieran los escuadrones, sino que a medida que salían de la alguna y pisaban terreno firme, aplicaban la espuela al caballo, enristraban la afilada lanza, y cada uno descargaba su encono en el primer musulmán que encontraba.

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Detalle del cuadro “La carga del Farnesio (1860)”, del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

Es en esta situación, a la salida de la laguna, cuando Pedro Castillo divisa en su cercanía al abanderado marroquí, al que acompaña otro jinete de escolta; y al galope se lanza contra ellos. Tras ensartar al abanderado con su lanza, y deshacerse de la escolta, se apodera de la bandera amarilla, que presenta al finalizar el combate al brigadier Palomeque y éste, a su vez, al general O’Donnell. El general en jefe del Ejército de África impone a Pedro Castillo allí mismo la cruz sencilla, de 2ª clase, de la Orden de San Fernando. Dado que el combate se da el día de San Ildefonso, onomástica del Príncipe de Asturias -futuro Alfonso XII-, el Ejército de África ofrece la capturada bandera a la reina Isabel II como presente para su hijo. La bandera queda depositada durante años en la basílica de Atocha, y en la actualidad forma parte de los fondos custodiados en el Museo del Ejército de Toledo, no estando expuesta al público.

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Bandera mora tomada por el lancero Pedro Castillo Ramírez en la acción del 23 de enero de 1860. Se conserva entre los fondos del Museo del Ejército de Toledo.

La acción del 23 de enero se salda con un oficial y siete de tropa muertos entre las fuerzas españolas. El oficial, precisamente, del Regimiento Farnesio: el teniente Andrés Seoane, quien muere tras recibir un disparo de espingarda en la cabeza mientras perseguía a unos jinetes durante las cargas.