El “Farnesio” sobre el plano

Así, como en esta foto de aquí abajo, nos vería nuestro enemigo antes de huir, tal y como dice nuestro himno.

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© Carlos Molero

Pero, ¿cómo se nos ve en el planeamiento y el seguimiento de las operaciones? En el mundo ‘virtual’, lleno de monitores y pantallas desde donde seguir la guerra, en los sistemas de gestión del campo de batalla, ¿qué pinta tiene nuestro Regimiento? Pues es así, un rectángulo con líneas diagonales, elipses, círculos, barras verticales… Eso que ves en esta foto de debajo, junto a la zona de reunión, la ZRN. Y cuyo significado me gustaría ahora aclararte.

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© Carlos Molero

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Las tres barras verticales de la parte superior significan que nos encontramos ante una unidad de entidad Regimiento. ¿De qué tipo? La línea diagonal que cruza el  rectángulo del ángulo superior derecho al inferior izquierdo nos indica que es una unidad dedicada al reconocimiento (en España, Caballería) La elipse central se emplea para designar a las unidades acorazadas; y finalmente los círculos inferiores nos dicen que este regimiento de Caballería cuenta con vehículos acorazados de ruedas. A la derecha del rectángulo, aparece su número identificador. Y a mayores, sabemos que es una unidad de Caballería por el color de relleno del rectángulo (en España, el azul María Cristina es el color distintivo del Arma de Caballería).

Uniforme de Lanceros de Farnesio. 1850

En una entrada anterior del blog, te presentaba uno de los uniformes que fue reglamentario en el Regimiento, el correspondiente al periodo 1852 – 1856. En esta nueva entrada, te presento el uniforme inmediatamente anterior, el que vistió el Regimiento entre 1850 y 1852.

De éste en concreto, me gustaría destacar dos aspectos. Por una parte, el uso del casco llamado en español adaptado del polaco schascás, al estilo de otras Caballería europeas, como la francesa o la británica. Aquí puedes ver una escena -bueno, LA ESCENA- de la película “La carga de la Brigada Ligera” (1936), que protagoniza Errol Flynn. Y verás a los lanceros británicos, en la Guerra de Crimea (1853 – 1856) luciendo el schascás.

Por otra parte, de este reglamento me gusta especialmente que cada uno de los regimientos de Lanceros vestía el uniforme con unos colores en concreto, únicos para cada uno de ellos, lo que permitía reconocerlos con facilidad (casi igual que hoy en día, ejem…)

La descripción del uniforme la extraigo del libro “El Ejército y la Armada”, de Manuel Giménez González (1862). Dice en concreto:

  • Schascás con capacete negro, cáliz de paño celeste, metales dorados y llorón de cerda
  • Casaquilla sin solapa abrochada con una hilera de nueve botones dorados, cuello cerrado y faldones abiertos con barras y lanzas bordadas en ellas.
  • Forrajera de estambre y hombreras de paño del color de la divisa (en Farnesio, amarilla) con el número del Regimiento (2)
  • Pantalón gris celeste, con franja del color de la divisa y media bota de becerro
  • Lanza con asta de majagua y banderola de los colores del Regimiento (Azul y amarillo)
  • Sable modelo de 1845
  • Espuelas de espiga recta y estrella vertical de cinco puntas

De entre los óleos de Augusto Ferrer-Dalmau dedicados a la Caballería, disponemos de éste que representa a un jinete de Regimiento de Farnesio, 2º de Lanceros a la carga, con el uniforme antes descrito.

Lancero de Farnesio. 1850
© Augusto Ferrer-Dalmau

Para poder comparar, aquí cuelgo también otro de sus óleos, con el uniforme, en este caso, del Regimiento Alcántara, cuyos colores eran -como ves- el blanco y el grana:

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“Este Ejército que ves, vago al yelo y al calor…”

Hoy sábado 27 de mayo, es el Día de las Fuerzas Armadas. Podría usar uno y mil ejemplos, imágenes, historias, textos… pero me voy a quedar con éste, el homenaje de Calderón de la Barca a la Milicia, con estos versos excepcionales.

Y son excepcionales, entre otras cosas, porque describen a una fuerza armada, de españoles, en la que tenía más importancia el lugar que se hacía cada uno que la nobleza que heredaba. Dicho esto en el siglo XVII, en pleno Antiguo Régimen.

Si de todo el vibrante poema tuviera que quedarme con algo, sería con esto: “Y así, / de modestia llenos / a lo más viejos verás / tratando de ser lo más / y de aparentar lo menos“.

Gracias a todos por vuestro servicio a España. #NuestraMisionTuLibertad

 

Revista de inspección al Regimiento Farnesio. Huesca (1737)

Los días 1, 2 y 3 de agosto de 1737, el brigadier e inspector de Caballería D. Juan del Castillo y Ventimillia pasa revista de inspección al Regimiento Farnesio en su cuartel de Huesca, revista que queda registrada en un documento oficial que describe el estado “en el que se manifiesta la fuerza en que está de hombres y caballos. Los que de la primera especie se deben dar inválidos y licencias, como el desecho de la segunda. Como también el estado del vestuario con distinción de la divisa y géneros de que se compone, como el de las armas y su calidad; y la nota de cada compañía en la forma que las he hallado. Como del total del Regimiento, las edades de soldados y caballos, y las demás circunstancias que se expresan“.

De su lectura, cabe destacar que el Regimiento Farnesio, en aquella época, se encuentra pésimamente vestido. Así lo deja por escrito el inspector de Caballería en su revista: “Pero como tienen tantas reclutas y no las pueden vestir, se les desertan, no pueden hacer pie; y al regimiento se le tiene un horrososo gasto, por lo que encuentro preciso con antelación a otros, vestirlo por las razones que en representación expongo. […] El vestuario, totalmente inútil, pues están en cueros. […] A caballo parece razonablemente el Regimiento; y a pie, con su desnudez, no tanto.

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Existe en el documento una relación de las prendas de vestir de las que dispone el Regimiento en el momento de serle pasada la revista de inspección:

  • Capas azules: 287
  • Casacas azules: 304
  • Chupas rojas: 218
  • Calzones azules: 163
  • Cartucheras de grana: 339
  • Pares de medias rojas: 323
  • Sombreros con galón de oro: 289
  • Camisas: 944
  • Corbatas negras: 323
  • Coletos: 332
  • Bandoleras: 335
  • Correas de cartucheras: 339
  • Cinturones: 294
  • Pares de guantes: 144

No obstante, el estado de la revista de inspección destaca la buena instrucción del Farnesio -“y todo lo que corresponde al armamento: muy bueno el de nuestra fábrica, así el blanco como el de fuego. […] El manejo del arma lo hacen bien”-, no así tanto la situación del ganado: “De los caballos, están bien cuidados y gordos, lo que les hace parecer bien, pero los más son de mucha edad y bastantes alifafes y defectos. Y así, este Regimiento se debe considerar de muy endeble.”

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La revista revela que el Regimiento tiene en 1737 un total de 322 soldados, de los cuales 270 montados y 25 desmontados están presentes en esos días de agosto, otros siete montados se encuentran de recluta -incluido uno en Barcelona con el habilitado del Regimiento-, 8 soldados montados están en la remonta, un soldado montado con licencia y otros cuatro, desmontados, en la misma situación; y siete, enfermos en el hospital. A mayores, se dan como presentes en la revista también al coronel reformado D. Diego Merino, al teniente coronel reformado D. Diego de Silva, al capitán también reformado José Merino y finalmente, al teniente reformado Pedro Merino, quienes se hallan enfermos.

De los 322 soldados, 277 son españoles y 45 extranjeros. De ellos, 208 tienen entre 20 y 30 años, 72 soldados se encuentran entre los 30 y los 40 años; y el resto, 42, sobrepasan los 40 años. El brigadier Castillo indica que al Regimiento le faltan 26 soldados, y aconseja que de los 322 que forman la fuerza, 14 sean licenciados -son “de desecho“- y otros 10 pasen al cuerpo de Inválidos. En cuanto al ganado, el Regimiento Farnesio cuenta con “166 caballos buenos, 101 medianos, 19 de desecho y le faltan 62“.

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El Regimiento está formado por una Plana Mayor, en la que se incluyen “Coronel D. José de Solís. Teniente coronel D. Miguel de Caicedo, con grado y sueldo de coronel. Sargento Mayor D. Juan Parreu. Ayudante Mayor D. Francisco Secus. Capellán D. Pablo Clarís. Cirujano D. Guillermo Caluet. Timbalero Montado Alejandro Moret. Siete trompetas a caballo“, y doce compañías, cuya descripción es la siguiente:

  • La del coronel. Buena de hombres y caballos. Tiene 19 hombres buenos, seis medianos buenos y le faltan cuatro. Caballos: 19 buenos, cuatro medianos, uno de desecho y le faltan cinco. Bien entretenida.
  • La del teniente coronel. Razonable de hombres y muy mediana de caballos. Tiene 17 hombres buenos, ocho medianos buenos, dos para inválidos y le faltan dos. Caballos: nueve buenos, 12 medianos, dos de desecho y le faltan seis. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Gonzalo Chacón. Razonable de hombres y caballos. Tiene 15 hombres buenos, nueve medianos buenos, tres de desecho y le faltan dos. Caballos: 17 buenos, seis medianos, uno de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Lorenzo McArthy. Razonable de hombres y caballos. Tiene 15 hombres buenos, nueve medianos buenos, uno de desecho, uno de inválidos y le faltan tres. Caballos: 13 buenos, nueve medianos, dos de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Marqués de Riscal de Alegre. Razonable de hombres y caballos. Tiene 17 hombres buenos, cinco medianos buenos, tres de desecho y le faltan cuatro. Caballos: 16 buenos, siete medianos, uno de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Luis de Lor (o Delor). Buena de hombres y razonable caballos. Tiene 19 hombres buenos, siete medianos buenos, uno de inválidos y le faltan dos. Caballos: 17 buenos, cinco medianos, dos de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Domingo de Ocampo. Razonable de hombres y caballos. Tiene 17 hombres buenos, nueve medianos buenos, dos de desecho y le falta uno. Caballos: 13 buenos, nueve medianos, dos de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Juan Guillén. Razonable de hombres y caballos. Tiene 16 hombres buenos, diez medianos buenos, dos de inválidos y le falta uno. Caballos: 15 buenos, nueve medianos y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Alonso Boza. Razonable de hombres y muy mediana de caballos. Tiene 17 hombres buenos, nueve medianos buenos y le faltan tres. Caballos: diez buenos, doce medianos, dos de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Manuel Serrano. Buena de hombres y muy mediana caballos. Tiene 20 hombres buenos, cuatro medianos buenos, tres de desecho, dos de inválidos. Caballos: diez buenos, doce medianos, dos de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Antonio de Nuevas. Buena de hombres y razonable caballos. Tiene 19 hombres buenos, cinco medianos buenos, dos de desecho, uno de inválidos y le faltan dos. Caballos: 15 buenos, siete medianos, dos de desecho y le faltan cinco. Su entretenimiento, bueno.
  • La del capitán Julio José Rico. Razonable de hombres y muy mediana caballos. Tiene quince hombres buenos, once medianos buenos, uno de inválidos y le faltan dos. Caballos, 12 buenos, nueve medianos, dos de desecho y le faltan seis. Su entretenimiento, bueno.

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El brigadier, en su estado de la revista de inspección al Farnesio, también se detiene a calificar a la oficialidad del Regimiento, de la que dice que “están uniformemente vestidos, armados, montados medianamente, siendo buen cuerpo de oficiales, en los que hay gran unión y quietud.

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¿Y de armas, cómo anda el Regimiento? Pues en la revista queda consignado que dispone de 348 espadas, 348 carabinas y el mismo número de pares de pistolas, “y todo lo que corresponde al armamento: muy bueno el de nuestra fábrica, así el blanco como el de fuego.” De la misma manera, también hay un apartado dedicado al equipo de montar: “Las sillas, muy maltratadas. Los rendajes con guarnición dorada, muy buenos. Los bocados tienen coletos pero necesitan de gran composición, sin calzones. […] “No se ha hecho ejercicio a caballo por falta de terreno.

En cuanto a sus estandartes, “son tres, de terciopelo carmesí, bordados de oro y plata de entero realce. El del escuadrón del coronel, por un lado tiene una figura de arquitectura suspendida de dos ángeles y en medio la cruz de Borgoña sobre un óvalo de plata, y en el otro, el escudo de Armas Reales. Los otros dos, por una parte la cruz de Borgoña bordada y el óvalo de entero realce, y lo demás de medio realce. Y de la otra parte, las Armas Reales bordadas en la misma forma, con un fleque de oro alrededor. Las bandoleras de los alféreces son cuatro, de terciopelo carmesí guarnecidas con galón de oro al canto.

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Portaestandarte del regimiento Farnesio. © Conde de Clonard. “Álbum de la Caballería”

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Hay espacio, así mismo, para describir los instrumentos del Regimiento: “los paños de los timbales son de terciopelo carmesí, con una perspectiva caballera bordada de oro en su mayor parte de realce entero, […] con colores de sedas azules, color de caña, carmesí y plata con un fleque en su circunferencia de oro; en medio, las Reales Armas sostenidas de dos leones de oro, y en la parte principal un cordón con borlas de oro y sedas de los expresados colores. Las trompetas son de metal, y no tienen banderolas, sólo usan de cordones.“; y el vestuario de los músicos: “Las siete libreas de timbalero y tropetas son de paño azul veinte y dozeno, guarnecidas con galón de oro y seda color de caña azul y rojo que apenas se divisa el paño, y las vueltas de terciopelo carmesí guarnecidas de lo mismo. Las chupas son de gamuzones finos, con cinco galones, tres de oro y dos de seda. Los botones son de oro con corona de seda de los colores referidos. Tienen segundas libreas de barragán azul turquí guarnecidas con galón de oro y seda y las vueltas de terciopelo carmesí, con chupas de gamuza con los galones y la botonadura como de las primeras.

Clonard Timbalero

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Finalmente, en la revista de inspección, se detalla el estado de la caja del Regimiento Farnesio, de la que se dice “tiene recibidos a buena cuenta de préstamos y gratificación 312.907 reales y 11 maravedíes y en pagas de oficiales 322.191 reales y 25 maravedíes” que ha estado satisfecha por la tesorería de Italia los años 1734 y 1735, y los tres primeros meses de 1736, fecha a partir de la cual el Farnesio regresa a España tras participar en la Guerra de Sucesión de Polonia. Desde entonces “hasta el presente mes ha recibido el préstamo y gratificación por completo. Y los oficiales han percibido las pagas desde primero de julio hasta fin de diciembre del citado año 1736 ajustado por la Tesorería de Aragón.

Nuestro primer caballero de San Fernando fue…

Un riojano, nacido en 1785, y de nombre Gaspar Fernández de Bobadilla. A los 20 años, ingresa en el Ejército como guardia de Corps de Su Majestad; y tras la batalla de Bailén, pasa, de teniente, a nuestro regimiento Farnesio, en el que hará la guerra contra el francés. Asciende a capitán un poco antes de la batalla de Almonacid (11 de agosto de 1809), y en la posterior de Ocaña (19 de noviembre de 1809), cae prisionero de los franceses. Logra escapar y reincoporarse al Regimiento en la región de Murcia, quedando en 1810 al mando del escuadrón maniobrero de Farnesio.

Caballería de Línea. 1809
Caballería de Línea (1809) © Augusto Ferrer-Dalmau

Precisamente con ese escuadrón, lidera la acción por la que se conoce a Fernández de Bobadilla, el combate de Galera (Granada). El 7 de mayo de 1810, al mando de 70 jinetes de Farnesio, el capitán Bobadilla ataca a a doscientos lanceros polacos en esa localidad, haciéndoles 33 prisioneros y cogiéndoles 27 caballos.

“…Echa pie a tierra, bátese cuerpo a cuerpo y atravesando de una estocada al jefe polaco, le deja tendido”

En un relato así, en plan película, cuenta el historial de nuestro Regimiento que “habiendo perdido el suyo [su caballo] el comandante francés y echa en cara al de Farnesio la ventaja para luchar con él. Bastó a éste la mera indicación del extranjero, echa pie a tierra, bátese cuerpo a cuerpo y atravesando de una estocada al jefe polaco, le deja tendido“.

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Chupa y casaca de Caballería de Línea, de la época de la Guerra de la Independencia.

Pensaba yo que había sido por esta acción de Galera por la que se le había concedido la cruz de San Fernando a Fernández de Bobadilla. Pero no. De acuerdo con lo que publica el ministerio de Defensa en los dos volúmenes dedicados a los “Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando (Caballería)”, el capitán Gaspar Fernández de Bobadilla tiene concedida la Cruz de 1ª Clase, sencilla, según Real Cédula de 31 de enero de 1818, por la acción de San Clemente (Cuenca) el 31 de enero de 1809, en la que “al mando de una guerrilla, batió y capturó a un enemigo superior“.

En Todocolección.net, se vendió el 28 de febrero de 2016 la Real Cédula de concesión de la cruz, en la que se puede leer que “en los campos de San Clemente, en la que acompañado de Don José de Castro, y siendo ambos Tenientes del referido Cuerpo [por el Regimiento Farnesio], y comandantes de la guerrilla, con sólo veinte hombres batisteis a setenta enemigos, matando diecinueve y haciendo cincuenta y un prisioneros, con todo el armamento, bagajes y sus guarniciones“.

Fernandez Bobadilla

En la “Gaceta de Madrid”, aparece de nuevo el nombre de nuestro primer caballero de San Fernando, en este caso su ascenso a teniente coronel, publicado el 28 de junio de 1815, dentro de las “Gracias dispensadas por el ministerio de la Guerra en el glorioso día de S. Fernando”.

Gaceta de Madrid 1815

Al declararse los movimientos independentistas en la América española, Fernández de Bobadilla solicita incorporarse a los refuerzos de Caballería que, desde la Península, se envíen al Ejército realista de Lima que opera en Chile. De este forma, queda al mando del denominado “Escuadrón de Cazadores Dragones”, que debió de llegar a América en 1818 para tomar parte ya en acciones contra el general San Martín a finales de año en la denominada allí como “Segunda campaña al sur de Chile”. Consta que el escuadrón se hallaba acuartelado a finales de 1820 en la ciudad de Maullín, en la región de Chiloé. Y en la Guía de Forasteros de 1821, vemos a Gaspar Fernández de Bobadilla como comandante del Escuadrón de Cazadores-Dragones en el Ejército de Chile.

Guia de forasteros 1821

A partir de 1823, se incorpora con su unidad al Ejército realista que opera en Perú, a las órdenes del general Valdés. Y está presente en las batallas que ponen fin a la presencia española en aquellas tierras en 1824, las de Junín y Ayacucho, en este caso formando parte del estado mayor del general Canterac.

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© Antonio Manzano Lahoz. Capitán de la compañía de élite del Escuadrón de Cazadores-Dragones. “Los Realistas (1810 – 1826)

Regresado a España en 1825, trabajó en la Administración Pública, siendo nombrado gobernador civil de Orihuela (Alicante) en 1835.

El Regimiento Farnesio cuenta con 36 caballeros de la Orden de San Fernando, los puedes ver en este enlace; no parece que ni a corto ni a medio plazo el número vaya aumentar el número…

 

“Que suene la trompeta, que lucharé como un valiente”

La Milicia tiene también su propia liturgia, de la que forma parte, entre otros momentos, la revista a las tropas en una parada militar. La revista se hace siempre con acompañamiento de música para la ocasión. A mí, por ejemplo, me encanta la marcha con la que pasa revista en España Su Majestad el Rey, titulada “El viejo almirante”, obra de coronel Francisco Grau Vergara, aquí debajo la puedes escuchar.

Quizás la más popular de las composiciones que emplean las unidades de música de nuestras Fuerzas Armadas, durante la revista de tropas, sea la marcha “El abanico”, que escribió en 1910 el músico militar alicantino Alfredo Javaloyes López. Es ésta otra de aquí debajo:

Bueno, y en Farnesio, ¿qué? Pues aquí viene lo interesante. Mi amigo Gil, que me sigue en mis publicaciones, no se va a sorprender con esta pequeña historia, pues se la conté hace tiempo.

Si quien se encarga de acompañar la revista con su música es la banda de guerra del Regimiento, entonces lo que suena es una variación para trompeta y clarín de uno de los duos más famosos de la historia de la Música, del italiano Vincenzo Bellini. Se trata de “Suoni la tromba, e intrepido”, de la ópera ‘Il puritani’, estrenada con un éxito absoluto en 1835 en París. A continuación lo puedes oír en esta representación:

Si eres militar de este nuestro gran Regimiento, cuando se pase revista en la próxima formación, escucha la musiquilla y piensa en la letra que se canta en este dueto, pues está llena de ardor guerrero. Dice así:

“Que suene la trompeta, que yo lucharé como un valiente.

Es gran cosa enfrentarse a la muerte gritando: ¡¡Libertad!!

Que el amor a la Patria, impávido, nos haga cosechar los sangrientos laureles de la victoria,

y que entonces, la misericordia nos limpie el noble sudor y las lágrimas.

Amanece. Que se oiga nuestro grito aterrador: Patria, Victoria, Honor.”

 

 

Sin carros de combate, por primera vez desde 1954

El pasado mes de noviembre, el Regimiento volvió a vivir una nueva época de cambios, y van… Cambio de denominación, ahora simplemente Regimiento de Caballería (RC). Cambio de dependencia, del Mando de Fuerzas Pesadas a la Brigada “Galicia” VII. Cambio de boina, de la negra de las fuerzas acorazadas a la gris de la “Galicia”. Y cambio de medios de combate, pasando del Leopardo 2 al Centauro; de las cadenas a la ruedas.

Vehículo de Reconocimiento y Combate de Caballería (VRCC) 105 Centauro
© Carlos Molero

Yo no voy a entrar en el eterno debate de si son mejores las cadenas o las ruedas, más que nada porque no tengo ni idea del asunto, no soy militar y me he montado dos veces en esas cosas de acero que hacen tanto ruido. Pero el caso es que equiparse con el Centauro, que es un vehículo acorazado de ruedas 8×8 (lo puedes ver aquí), ha supuesto que por primera vez en su historia “acorazada”, el Regimiento Farnesio no disponga de carros de combate. Así que voy a aprovechar la circunstancia para presentaros un poco de esos 63 años “blindados”, desde que en 1954 el Farnesio se transformase en Regimiento de Dragones al recibir sus primeros medios acorazados. Quizás haya algunos errores en fechas concretas; si alguno lo detecta, por favor que no deje de avisarme, ¡gracias!

Vamos, pues. Como os decía más arriba, el Centauro ha venido a sustituir en Farnesio al modernísimo carro de combate Leopardo 2E, la versión hispana del aleman Leopard 2A6. Éstos empezaron a llegar al regimiento en 2010, hasta 30 para equipar a los tres escuadrones de reconocimiento del Regimiento. Por cierto, Farnesio fue el único Regimiento del Arma de Caballería que disponía de Leopardos.

Éstas fotos corresponden a la llegada del último lote de Leopardos y el traslado de los M-60 a los que venían en reemplazar, el 25 de marzo de 2011.

Los M-60 de Farnesio pertenecían al Regimiento “Villaviciosa” 14 y formaron parte de nuestro Regimiento a partir del año 2002, tras la reorganización llevada a cabo en aquellos años, por la cual Farnesio dejaba de ser un núcleo de control de material para convertirse en el Regimiento de Caballería Ligero Acorazado de la División “Brunete” y recoger los historiales de los Regimientos Santiago, Almansa y Villaviciosa, que quedaron extinguidos.

En la práctica, todos los medios acorazados del Villaviciosa se trasladaron desde Pozuelo de Alarcón (Madrid) hasta la Base Militar “El Empecinado”, a las afueras de Valladolid, y allí pasaron a formar el “nuevo” Farnesio. El M-60A3TTS había llegado a España a partir de 1993, en virtud del tratado TLE de desarme convencional en Europa. Estos carros pertenecían al ejército de los Estados Unidos, y se encontraban almacenados en Alemania. En este vídeo, puedes ver uno de ellos, en un ejercicio de tiro en San Gregorio (Zaragoza), en octubre de 2008.

De la época del citado Núcleo de Control de Material (NCM) “Farnesio” 12 (1997 – 2002), son los carros de combate M-48A5E1 de los que también dispuso el Farnesio. En aquellos tiempos, el Regimiento era un núcleo de control, con una Plana Mayor de Mando reducidísima, sin apenas tropa y con la misión de mantener operativo el material asignado. Los M-48 habían llegado en 1999 procedentes de los regimientos de Ceuta y Melilla, que acababan de recibir a su vez los M-60A3TTS de los que se iba deshaciendo la “Brunete” conforme recibía más y más Leopard 2A4, una práctica que en el Ejército se había bautizado como Plan “Cascada”.

En virtud de un previo plan cascada, se produce la dotación del por entonces Regimiento de Caballería Acorazado “Farnesio” 12 con el carro de combate francés AMX-30, el famoso “miki”, en sus versiones ER1 y EM2. Con éste, los “tanquistas” de Farnesio estuvieron funcionando unos pocos años, creo que entre 1993/1994 y 1996.

Aquí va una foto de uno de los “mikis” en el patio de armas del cuartel “Conde Ansúrez”, en Valladolid. La he “robado” del grupo “Yo hice la mili en Farnesio” en Facebook:

Carro de combate AMX-30
© Alberto Zamora San Román. https://www.facebook.com/photo.php?fbid=213974505477360&set=g.54760954815&type=1&theater

Algunos AMX-30 de Farnesio, en esta otra fotografía también de Facebook, en el campo de maniobras de Renedo – Cabezón (Valladolid):

Carros de combate AMX-30
© Ángel Fernández Cuetos https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2013536352977&set=g.121517743271&type=1&theater

El AMX-30 había sustituido a su vez al carro de combate por antonomasia del Ejército de Tierra y en especial, de la Caballería: el M-47. Desde mediados de los años 80, los escuadrones de carros y el Ligero Acorazado hasta su desaparición en 1987, estuvieron equipados con la versión modernizada M-47E.

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© RC “Farnesio” 12

Durante unos cuantos años, en los 70, el Regimiento combinó dos modelos de carro de combate, el M-47 y el M-41. El primero de ellos, el M-47 había comenzado a llegar a Farnesio a partir de 1965, tras la organización de la Brigada de Caballería “Jarama” I. En esa época, los dos escuadrones de carros del Regimiento estaban dotados con 34 carros de combate M-47. A ellos, se unen en 1970 siete carros “ligeros” M-41A1 y tres años más tarde, en 1973, otros 11 del modelo A3.

En consecuencia, el 1º de Carros y el Ligero Acorazado pasan a estar dotados con el M-47, mientras que el 2º de Carros se moverá con los M-41 hasta 1980 aproximadamente. Mi amigo Laureano me pasó esta antigua foto de uno de los M-41 de Farnesio, fechada en agosto de 1977.

Carro de combate M-41
© Laureano Lorenzo

Antes del M-47, el Regimiento Farnesio dispuso de veteranos carros de la Segunda Guerra Mundial y de algunos utilizados durante la Guerra Civil (1936 – 1939). Así, en 1957 al Regimiento Farnesio se le equipa con cinco carros de combate de origen alemán modelo Panzer IVH, que habían llegado a España en 1943 en virtud del Plan “Bär”. Éstos terminan en Farnesio, de nuevo, por un plan “cascada”, tras la recepción por parte de la División Acorazada “Brunete” de sus primeros carros M-47 y M-24. Otra foto “robada” de Facebook, del mismo grupo “Yo hice la mili en Farnesio”, de un par de Panzer IV en el “Conde Ansúrez”:

Carros de combate Panzer IV
© Antonio Fernández Martín. https://www.facebook.com/photo.php?fbid=400525863416594&set=g.54760954815&type=1&theater

Y terminamos en el año 1954, fecha en la que comienza nuestra historia acorazada. En aquel año, el por entonces Regimiento de Cazadores “Farnesio” nº 12 se convierte en Dragones, al ser equipado con sus primeros carros de combate, en este caso cinco alemanes Panzer I y cinco soviéticos T-26. Lo siento, pero de éstos dos “tanques” de Farnesio no tengo fotos, quizás aparezca alguna por ahí…